El discípulo aventajado de Frank Lloyd Wright llegó con el Plan Marshall, se enamoró de Marbella y dejó un legado urbanístico tan desconocido como desprotegido
Málaga
Domingo, 1 de febrero 2026, 00:12
CompartirSe lo presentó el fotógrafo Pepe Marpy, personaje indispensable de Marbella la nuit. «Te voy a llevar a un sitio que te va gustar mucho», le dijo el fotero a la arquitecta Elisa Cepedano Beteta y ella lo siguió con los ojos cerrados. Sabía que no le iba a desilusionar. Lo que nunca imaginó es que aquello le marcaría en lo profesional y lo personal. El destino fue una villa de Nagüeles de nombre acogedor: 'El Remanso'. Pero antes de conocer al dueño que hacía honor a ese título, reconoció en las escaleras el dibujo de la mítica Casa de la Cascada de Frank L. Wright. «Pero no era una reproducción, sino el boceto original», cuenta la entonces visitante que a continuación conoció a Robert Mosher, un tipo sonriente, grande y cercano, enmarcado por unos grandes ventanales verticales que amplificaban la puesta en escena de aquella presentación. Entonces supo que estaba ante la mano derecha de Lloyd Wright y ante el verdadero autor del esbozo de la residencia más famosa de la historia de la arquitectura. Un hombre que, cuanto llegó por primera vez a la Costa del Sol, supo que había encontrado su casa de la cascada. Aquí vivió desde los años 50 hasta su muerte en 1992 y dejó su obra más importante, un encuentro arquitectónico entre el estilo orgánico y el espíritu andaluz. Un patrimonio que, desgraciadamente, está sin proteger y se está perdiendo.
Ampliar
El arquitecto Frank Lloyd Wright (centro), en su estudio, con Robert Mosher, a su izquierda. Archivo Elisa Cepedano Beteta«Lo mismo le hacía la casa a la baronesa Von Pantz –la máxima accionista de la multinacional Avon– que se presentaba a un pequeño concurso porque le apasionaba proyectar. No lo necesitaba, pero se presentaba. Siempre me llamó la atención su falta de ego», recuerda Cepedano que, junto a su socio Roberto Barrios, acabó convirtiéndose en asidua visitante del norteamericano y en la principal experta en su obra. Así, cuenta que desembarcó en España con la llegada de las bases americanas en los años 50 y del Plan Marshal que, aunque pasó fugazmente por nuestro país como parodió Berlanga, también abrió al mundo la cerradura de la dictadura. Una colaboración hispano-americana que, en la era Trump, parece de un tiempo muy lejano.
Ampliar
El arquitecto, en la casa de su amiga la baronesa Terry Von Pantz (izquierda) en Marbella. Archivo Elisa Cepedano BetetaNo obstante, Robert Mosher no llegó directamente a España. Como recuerda el investigador y periodista Carlos Zamarriego, tras pasar la década de los 30 en el estudio de Frank Lloyd Wright como uno de sus más estrechos colaboradores, siguió su propio camino en los 40 y puso rumbo a Europa. Pasó por Alemania, recaló en Italia y, finalmente, llegó a Madrid al ritmo de 'Bienvenido Mr. Mosher': «Os recibimos americanos con alegría», como cantaba la película. «Tenía muy buena relación con los diplomáticos y su primer encargo fue la Casa Lange, en el Limonar», recuerda Elisa Cepedano, que en su estudio 'Robert Mosher, mirada abierta y sueño de viajar' fecha en 1957 este proyecto de culto de la arquitectura malagueña. El promotor fue el coronel americano Roy Allert Lange, que le dio carta blanca. El urbanista sienta aquí las bases de su estilo al mezclar los conceptos orgánicos con el espíritu mediterráneo y los materiales autóctonos, cuidando también el entorno y la incorporación de la naturaleza al espacio habitable.
Una villa «orientada al sur sobre un pequeño promontorio como una sonrisa al Mediterráneo», fue la descripción del embajador de EE UU de la casa que le hizo Mosher en Marbella
«Al venir a Málaga se enamoró», revela la arquitecta, que añade que Mosher convirtió la Costa del Sol en su ámbito natural de influencia y, particularmente, Marbella donde construyó su hogar. Nunca se casó ni se lo conoce descendencia, pero dejó un reconocible legado en forma de residencias y villas. Como la de John David Lodge, primer embajador de EE UU en Madrid desde que la ONU levantó el veto a España en 1955, que llamó a Mosher para que le construyera en Marbella su casa de vacaciones en la finca Santa Petronila.
Ampliar
Boceto de Robert Mosher de la Casa Lange, la primera que hizo en España, concretamente en El Limonar, y protegida por la Junta de Andalucía. Archivo Elisa Cepedano BetetaAmpliar
Aspecto actual de la Casa Lange, integrada en el entorno natural. Francis SilvaUn encargo que era el sueño de cualquier arquitecto: la factura no era un problema y tenía a su disposición 8.000 metros cuadrados que llegaban hasta la playa, limitando con las propiedades del Duque de Alba, de Petronila Escandón y Salamanca, y del marqués de Villalobar. Una villa «orientada al sur sobre un pequeño promontorio como una sonrisa al Mediterráneo», escribió el propietario. «Los propios clientes son los que mejor definen la arquitectura de Mosher», sentencia Cepedano.
El rancho de la Costa del Sol
Marbella fue el corazón de Mosher, pero su obra más emblemática y extensa está en Benalmádena. «Su encuentro con los hermanos Simon y Maurice Beriro fue capital, ya que le encargaron la construcción de Rancho Domingo», explica Carlos Zamarriego, que prepara un libro sobre esta emblemática urbanización de la Costa del Sol. No se sabe cómo se conocieron los promotores y dueños del Hotel Tropicana y el arquitecto, aunque el investigador señala que los empresarios eran de origen sefardí de la Casablanca del protectorado, mientras que el estadounidense también era judío. De lo que no hay duda es el entendimiento fue total.
Ampliar
El arquitecto, durante una visita de obra a Pueblo Rancho Domingo en Benalmádena. Archivo Carlos ZamarriegoAmpliar
Observando el desarrollo de las obras de Rancho Domingo, en la década de los 70. Archivo Carlos ZamarriegoRobert Mosher convirtió un campo de olivos y ganado en un conjunto residencial de lujo. La urbanización está formada por 27 viviendas unifamiliares, la mayor parte firmadas por el norteamericano, como la emblemática villa La Rotonda, donde vivió el propio Simón Beriro –hoy se puede alquilar a razón de 2.300 euros al día en temporada alta–; San Ysidro, que perteneció al productor George Ornstein que trajo las primeras producciones de Hollywood a España, o Arcadia, donde se alojó Alain Delon durante el rodaje de 'Mando perdido'. Una colonia que, como Pueblo Rancho Domingo (formado por 12 apartamentos) o la residencia La Roca, muestra la «prodigiosa» arquitectura del discípulo aventajado de Lloyd Wright, como asegura Cepedano Beteta.
De las 60 villas que se calcula que hizo, la Casa Lange del Limonar, la primera que del arquitecto en España, es la única catalogada por la Junta, mientras Rancho Domingo de Benalmádena tiene protección municipal
«En lugar de transformar la orografía en pendiente, sus diseños se adaptan al terreno», explica la arquitecta que también destaca los grandes ventanales y la adopción del estilo constructivo andaluz de los pueblos blancos. No obstante, sus pronunciados vuelos fueron muchas veces transformados por los directores de obra. «En ocasiones le capaban sus casas», explica Cepedano, cuyo estudio urbanístico sobre Rancho Domingo fue el que usó el Ayuntamiento de Benalmádena como base para proteger este conjunto. La experta pone sobre la mesa uno de los problemas con los que se encontró el norteamericano, ya que, pese a construir villas a lo largo de más de tres décadas, nunca firmó un plano. «No estaba colegiado, por lo que sus proyectos se legalizaban a través de algún colega español y no podía llevar las direcciones de obra», expone la arquitecta.
Ampliar
Robert Mosher, trabajando en unos planos en su casa de Nagüeles, en Marbella. Archivo Elisa Cepedano BetetaAmpliar
El arquitecto, junto a su perro, en su iluminado estudio de su casa de Marbella. Archivo Elisa Cepedano BetetaProbablemente, esa «falta de ego» de la que habla Cepedano Beteta hizo que el arquitecto no reivindicara su protagonismo en los papeles oficiales. «Era una persona cariñosa que no necesitaba nada», insiste la investigadora en su humanidad, a la vez que explica que Mosher contaba con la complicidad de sus clientes que también eran amigos. No obstante, hoy día, su obra está cayendo en el olvido y, lo más grave, muchas de ellas no están catalogadas o por descubrir. Como la residencia en Marbella de la baronesa Terry Von Pantz para la que construyó un 'bungalow' junto a la playa con doce habitaciones de invitados, salas para nueve sirvientes y un comedor para cien invitados.
El Atrio, una de las primeras casas diseñadas por Mosher que se construyó en Rancho Domingo. Archivo Elisa Cepedano BetetaCon todo, la amenaza más grave de este legado único de la provincia de Málaga es su falta de protección. Salvo la mencionada Rancho Domingo que tiene conservación municipal, la Casa Lange de Málaga capital es la única que está inscrita en el Catálogo General del Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía. «No hay censo de su trabajo, pero hizo más de 60 casas», hace recuento la arquitecta y máxima experta en la obra de su colega norteamericano, que no se va por los tejados para alertar sobre el futuro de esta herencia urbanística que, en algunos casos, ya ha sido destruida por la piqueta. «Si no se protege, seguirá desapareciendo».
Ampliar
Detalle de la promoción Mosher Collection que homenajea el estilo de la Casa de la Cáscada. SURLa última parcela de Rancho Domingo revivirá la Casa de la Cascada
No oculta que está enamorado de Rancho Domingo y del concepto que el arquitecto norteamericano Robert Mosher aplicó en este privilegiado rincón de Benalmádena que se asoma al mar. Asegura que aquí está «la cuna de la arquitectura orgánica en España» y, por ello, ha puesto mucho empeño en adquirir la última parcela libre de esta urbanización, que pertenecía todavía a la familia Beriro que promovió esta «joya arquitectónica» de la Costa del Sol. El proyecto que ha puesto sobre la mesa es una promoción de 43 viviendas que actualiza y adapta la icónica Casa de la Cascada. «Queremos mantener su esencia», explica Félix Martínez, CEO de hubLIVING, que ya ha lanzado esta iniciativa bajo una marca que lo dice todo: Mosher Collection.
«Nuestro objetivo es respetar el entorno y acercarnos a su arquitectura», explica el responsable de la inmobiliaria con sede en Benalmádena, cuyo objetivo era convocar un concurso internacional para el diseño de esta cuidada promoción hasta que el arquitecto César Frías –autor de los rascacielos de 30 plantas de Martiricos o el edificio Distrikt en Lisboa–, conoció sus intenciones y le presentó un proyecto que integraba todo ese legado. Una oferta de esas que no se pueden rechazar.
«No queremos hacer lo mismo que hicieron Wright y Mosher, sino reinterpretar la Casa de la Cascada», puntualiza Martínez. La promoción se construirá sobre un risco, por lo que la solución constructiva aplicará la filosofía de la arquitectura orgánica. «No queremos pelearnos con la montaña, así que el conjunto será escalonado y se apoyará sobre ella», explica el promotor que añade que también contará con una pasarela exterior «tipo Caminito del Rey», una zona coworking, una gastroteca y piscina exterior sin fin.
El lujo también tiene precio y la vivienda tipo contará con unos 125 metros cuadrados, dos dormitorios amplios y terrazas de cien metros. El coste medio de estas últimas viviendas de Rancho Domingo será de 850.000 euros.
Créditos
Formato Alba Martín Campos
Límite de sesiones alcanzadas
El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.
Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Sesión cerrada
Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.
Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.
Iniciar sesión Más información¿Tienes una suscripción? Inicia sesión