Es duro que el equipo de tus amores no se clasifique para el Mundial. Todavía es peor que eso ocurra cuando la fiesta del fútbol viene a tu casa. Un paseo por la doble depresión de los italoamericanos
Regala esta noticia Añádenos en Google Portada del 'The Boston Globe' el 12 de julio de 1982, día posterior a la final del Mundial de España 1982. (J.A.)Javier Ansorena
Enviado especial a Boston
12/07/2026 a las 23:53h.Franco Iudiciani no permite que se dude de su pasión por el fútbol. Habla desde la puerta de Cantina Italiana, donde es jefe de sala. « ... El restaurante italiano más viejo de Boston», proclama Iudiciani, aunque seguro que hay un par más que dicen lo mismo. Estamos en el North End, el 'Little Italy' de Boston, el barrio italiano más emblemático de EE.UU. El enclave vive este mes de junio en depresión: el Mundial ha venido a su casa, pero sin el equipo de sus amores, sin Italia, sin los 'azzurri'.
No sabemos cuántas vueltas ha dado la vida de Iudiciani desde Harvard hasta este restaurante lleno de turistas. Pero sí sabemos que él y el resto de la comunidad italoamericana mira con melancolía esos tiempos. Y otros más cercanos: el Mundial de 2006, con victoria italiana contra pronóstico; o la Eurocopa de 2020, la de la pandemia, que se jugó al año siguiente.
El Mundial aquí está apagado. Es la tercera vez consecutiva que Italia no se ha clasificado para la gran cita de un deporte del que es potencia histórica. Además de esas victorias de 2006 y 1982, Italia ganó la segunda y tercera edición del Mundial, 1934 y 1938, ambos bajo la influencia de Benito Mussolini, el primero en descubrir y utilizar el valor político del fútbol en la plebe.
En los Mundiales bajo el 'Duce', Cantina Italiana ya servía comidas aquí, en la calle Hanover, el centro neurálgico del North End. También hacía ya décadas que, a la vuelta de la esquina, se publicaba 'La Gazzetta del Massachusetts'. Lo fundó James Donnaruma, un joven inmigrante de Salerno, en 1896. «La gente aquí sigue mucho el fútbol», dice su nieta y actual dueña y editora del semanal, Paola Donnaruma, que especula con la posibilidad de ser familia de Gianluigi Donnarumma, el portero, el que estuvo en el equipo ganador de esa Eurocopa.
«Aquí vienen italianos de todas las partes. Cuando ganábamos en fútbol, la calle se llenaba de fiesta», cuenta. «Ahora siguen viendo el Mundial, pero están tristes».