Otro obstáculo importante en la respuesta a este brote es la capacidad de diagnosticar rápidamente a las personas afectadas por la enfermedad
Regala esta noticia Añádenos en Google Prueba contra el ébola. (R.C.)John Johnson
Responsable médico de vacunación y respuesta a epidemias de MSF
21/05/2026 Actualizado 22/05/2026 - 00:02h.Actualmente hay dos vacunas aprobadas contra el ébola, pero ninguna de ellas está aprobada para su uso en casos de infección por el virus de Bundibugyo.
La vacuna Ervebo (rVSV-ZEBOV) puede utilizarse para limitar la propagación de la enfermedad mediante la denominada estrategia de «vacunación en anillo», lo que significa que se administra a personas que han estado en contacto con un individuo infectado, a contactos secundarios y a trabajadores sanitarios. La otra vacuna puede utilizarse tanto durante los brotes para las personas con riesgo de exposición al virus, como medida preventiva antes de los brotes para el personal de primera línea o para quienes viven en zonas aún no afectadas por el brote.
Sin embargo, en la actualidad estas dos vacunas solo están aprobadas contra el virus más común responsable de la enfermedad del Ébola (conocido como «virus del Ébola», anteriormente denominado «virus de Zaire»), que causó el devastador brote en África Occidental entre 2014 y 2016.
Se están llevando a cabo debates en la Organización Mundial de la Salud (OMS) para determinar qué vacunas candidatas podrían someterse a ensayos clínicos de emergencia contra el virus de Bundibugyo, tal y como se ha hecho en brotes anteriores de la enfermedad del Ébola. Y en MSF estamos dispuestos a contribuir a esta investigación, tal y como hicimos durante los ensayos realizados en la RDC en 2019, que condujeron a la aprobación y comercialización de dos vacunas y tratamientos.
Tampoco existen tratamientos aprobados para la enfermedad del Ébola causada por el virus de Bundibugyo.
Los dos anticuerpos monoclonales autorizados tras los ensayos clínicos realizados en la República Democrática del Congo entre 2018 y 2020 son igualmente específicos para una especie de ébola, pero no para el virus de Bundibugyo. Dicho esto, existen candidatos antivirales y anticuerpos monoclonales experimentales, aunque su eficacia aún no se ha establecido.
A falta de un tratamiento específico, la atención se basa principalmente en el control de los síntomas (como fiebre, dolor de cabeza, vómitos, diarrea, etc.) y en una terapia intensiva de apoyo para mejorar las posibilidades de supervivencia de los pacientes: reposición de líquidos, soporte con oxígeno y seguimiento estrecho de los parámetros sanguíneos y cardíacos. Hay que recordar que durante los dos brotes anteriores de la enfermedad del Ébola causados por el virus Bundibugyo, la tasa de letalidad estimada osciló entre el 25 % y el 40 %.
Otro obstáculo importante en la respuesta a este brote es la capacidad de diagnosticar rápidamente a las personas afectadas por la enfermedad. Las pruebas de PCR requieren cartuchos de diagnóstico específicos para el virus. Sin embargo, actualmente no hay suficientes cartuchos disponibles para el virus de Bundibugyo, lo que ralentiza considerablemente la confirmación de los casos y, en consecuencia, la implementación del rastreo de contactos y el aislamiento de los pacientes.
Hay que priorizar el aislamiento de los casos sospechosos y confirmados, el seguimiento de los contactos y aplicar protocolos estrictos de prevención y control de infecciones
A falta de tratamientos y vacunas aprobados, la respuesta se basa en una combinación de medidas epidemiológicas y de salud pública: aislamiento temprano de los casos sospechosos y confirmados; seguimiento diario de los contactos durante 21 días con cuarentena inmediata ante la aparición de síntomas; protocolos estrictos de prevención y control de infecciones (higiene de manos, gestión de residuos, puntos de agua clorada, Equipos de Protección Individual para el personal sanitario); entierros seguros y dignos para prevenir la transmisión durante los rituales funerarios; y trabajo epidemiológico sobre el terreno para reconstruir las cadenas de transmisión e identificar prácticas de alto riesgo. También es fundamental garantizar el acceso continuado a la atención no relacionada con el ébola para las personas de las zonas afectadas.
Nada de esto puede funcionar sin una participación sostenida de la comunidad —informar a la población y generar confianza—; una tarea que es mucho más difícil en contextos marcados por la inseguridad y el acceso limitado a la atención sanitaria, como en las provincias de la RDC actualmente afectadas por la enfermedad.
La urgencia de una respuesta rápida queda subrayada por una cifra aleccionadora: más de 50 personas ya habían fallecido desde principios de abril, antes incluso de que el brote se declarara oficialmente el 15 de mayo —una señal de detección tardía, un patrón característico de las primeras etapas de los brotes de ébola, pero especialmente preocupante en el actual, a la luz del elevado número de casos sospechosos y de muertes.
En MSF recibimos las primeras alertas los días 9 y 10 de mayo, en las que se nos informaba de un número creciente de muertes en la zona sanitaria de Mongwalu, al noroeste de Bunia, en Ituri. Posteriormente se identificaron casos en las zonas sanitarias de Bunia y Rwampara, y unos días más tarde en la provincia vecina de Kivu Norte, incluida su capital, Goma, lo que apunta a que para entonces ya había una propagación significativa por todo el territorio.
Las autoridades sanitarias de Uganda —que comparte frontera con la RDC— confirmaron también un primer caso, que falleció el 14 de mayo y no fue hasta este domingo 17 de mayo cuando la OMS activó su nivel de alerta más alto en respuesta al brote.
Desde MSF queremos también recordar que este es el decimoséptimo brote de ébola que ha sufrido la RDC desde que se descubrió el primer caso en 1976, y que es el tercero en el que interviene específicamente el virus de Bundibugyo, tras los brotes en Uganda en 2007-2008 y en la RDC en 2012. En estos últimos quince años, y también antes, nuestros equipos han respondido siempre que se ha producido una nueva emergencia.
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