Bolaños recurre para volver a denunciar la «hostilidad» del interrogatorio en Moncloa y la amenaza de pasarle de testigo a investigado
Regala esta noticia Añádenos en Google El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños. (Rodrigo Jiménez/Efe)Melchor Sáiz-Pardo y Javier Arias Lomo
14/09/2026 Actualizado a las 10:08h.Félix Bolaños ha decidido llevar hasta el final su enfrentamiento con el juez Juan Carlos Peinado. El ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las ... Cortes ha recurrido el archivo de las quejas disciplinarias que presentó contra el instructor de la causa de Begoña Gómez y deja ya por escrito cuál será su siguiente paso si el Consejo General del Poder Judicial mantiene su decisión: acudir a la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo.
El ministro tampoco oculta sus expectativas. Asume que el propio Consejo difícilmente rectificará ahora su decisión y sitúa ya el desenlace del pulso en el Supremo, al que atribuye la tarea de hacer «el trabajo que correspondía al Consejo: defender y proteger el buen nombre de la Justicia».
La ofensiva tiene su origen en el interrogatorio al que Peinado sometió a Bolaños como testigo dentro de la investigación abierta en torno a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno. El interrogatorio de Félix Bolaños por el juez Juan Carlos Peinado fue el 16 de abril de 2025, en el complejo de La Moncloa. Bolaños declaró como testigo por la contratación de Cristina Álvarez como asistente de Begoña Gómez, acusada de haber trabajado al servicio de la cátedra de la esposa del jefe del Ejecutivo.
El ministro, a raíz de varios encontronazos con el instructor durante aquella diligencia, denunció después ante el CGPJ una sucesión de actuaciones que considera ajenas al normal ejercicio de la función jurisdiccional. Entre ellas cita las condiciones impuestas para practicar la declaración, la elección del lugar, las exigencias relacionadas con el vehículo oficial y la escolta y, sobre todo, el desarrollo del interrogatorio. Bolaños asegura que el magistrado mantuvo una actitud «intimidatoria y hostil», le reprochó que sonriera y llegó a advertirle de que podía modificar su condición de testigo por la de investigado.
Otro de los episodios que cuestiona ocurrió cuando Peinado suspendió temporalmente la declaración para que el ministro recabara información sobre cuestiones que no recordaba. Bolaños argumenta que un testigo debe declarar sobre los hechos que conoce y no está obligado a realizar averiguaciones para completar la investigación judicial.
Las quejas fueron creciendo después. El ministro cuestionó también la exposición razonada que Peinado remitió al Tribunal Supremo para intentar que se investigara su actuación. El alto tribunal descartó esa posibilidad por falta de indicios suficientes. Bolaños considera especialmente relevante la secuencia temporal porque aquella iniciativa del instructor llegó después de que él hubiera denunciado su conducta ante el CGPJ y sostiene que ese encadenamiento puede afectar a la apariencia de imparcialidad.
El recurso carga igualmente contra la duración del expediente disciplinario. Desde la primera queja hasta la notificación del archivo transcurrieron 427 días, pese a que, según Bolaños, se trataba de hechos muy concretos y de comprobación sencilla. También reprocha al promotor de la acción disciplinaria que la investigación fuera limitada y que buena parte del archivo descansara sobre las explicaciones ofrecidas por el propio juez.
El núcleo jurídico de la batalla está precisamente ahí. El promotor y posteriormente la Comisión Permanente entendieron que las actuaciones denunciadas estaban dentro de la esfera jurisdiccional y que, por tanto, debían ser corregidas mediante los recursos previstos en el procedimiento, no mediante una sanción disciplinaria. Bolaños rechaza esa interpretación. A su juicio, el hecho de que una conducta se produzca durante una investigación penal no la convierte automáticamente en inmune al control disciplinario.
El enfrentamiento llega además en un momento decisivo de la causa que dirige Peinado. El magistrado tramita el procedimiento del Tribunal del Jurado 1146/2024 contra Begoña Gómez y su asesora Cristina Álvarez por hechos relacionados con la Cátedra Extraordinaria de Transformación Social Competitiva de la Universidad Complutense y con el uso de personal de Presidencia. La Fiscalía ha reclamado el sobreseimiento al considerar que los hechos investigados no encajan en los delitos atribuidos, mientras que la acusación popular mantiene una tesis radicalmente opuesta y reclama que ambas sean juzgadas.
La última fase procesal se aceleró precisamente este mes. El 7 de septiembre Peinado convocó para el día siguiente una nueva audiencia preliminar sobre la apertura del juicio oral y rechazó practicar en esa vista la declaración del profesor José Manuel Ruano, codirector de la Cátedra, solicitada por la defensa de Gómez. El juez consideró que esa testifical no era imprescindible para decidir si la causa debía avanzar hacia juicio y dejó abierta la posibilidad de que fuera solicitada posteriormente durante el enjuiciamiento.
El pulso institucional se produce a apenas dos semanas de la jubilación de Peinado, prevista para el 27 de septiembre. Bolaños pretende que su salida de la carrera judicial no cierre una batalla disciplinaria que empezó por su propio interrogatorio y que ahora quiere trasladar al Supremo si el CGPJ vuelve a rechazar sus argumentos.
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