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Bulla, la cerda que busca trufas a destajo

Bulla, la cerda que busca trufas a destajo
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El sector encara la recta final de una campaña que se espera buena y de calidad pese al escarabajo que amenaza a este preciado hongo

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La cerdita Bulla, que ya tiene diez años, es la única con licencia para recoger trufas en España. Encifrut Bulla, la cerda que busca trufas a destajo

España, líder de producción. ·

El sector encara la recta final de una campaña que se espera buena y de calidad pese al escarabajo que amenaza a este preciado hongo

Izaskun Errazti

Sábado, 14 de febrero 2026, 00:10

... de esta cerda vietnamita sólo sabe a trufa negra. En febrero, la finca de Ocenilla, el pequeño pueblo soriano en el que tiene hogar y sustento, se encuentra en el mejor momento para que la tierra dé sus frutos. Toca trabajar a destajo para recoger la cosecha. Dicen que el preciado hongo desprende un intenso olor muy parecido a las feromonas del jabalí. Será por eso por lo que a esta puerca, el único ejemplar de su especie con licencia para 'trufear' en España, no se le escapa uno. «Es una máquina, como una aspiradora», ejemplifica su dueño, Javier López, que encontró a su mejor aliada hace una década en Murcia tras una comida donde se debatía sobre la recolección de trufas con cerdos en Francia e Italia.

Como él, miles de agricultores encaran la recta final de la temporada de la trufa negra en España, que se ha convertido en el principal productor mundial, con la provincia de Teruel como líder indiscutible. Algunas previsiones auguran una cosecha «buena», de entre 100 y 140 toneladas, con el kilo de hongo cotizando a entre 300 y 500 euros y una facturación estimada en torno a los 100 millones. Pero Daniel Brito, presidente de la Federación Española de Asociaciones de Truficultores (FETT), se mantiene cauto. «Es verdad que la temporada está siendo mejor que las dos anteriores, marcadas por la sequía y el calor anómalo, pero aún falta mes y medio -la cuarta parte- para finalizar. Y la trufa es impredecible», advierte.

100 toneladas de trufa,

como mínimo. Así prevé cerrar el sector esta campaña, aunque a falta de mes y medio podría alcanzar hasta las 140. La de 2025 se saldó oficialmente con 92.000 kilos.

Desde la Asociación de recolectores y cultivadores de trufas de Soria (Atrusoria), su presidente, José Manuel Pérez, destaca la evolución que ha experimentado el sector para desvelar las claves de una producción que ya es «alta y estable». «El sector ha vivido una revolución, porque hemos pasado de la recolección silvestre -ahora apenas representa el 1%-, cuando dependíamos del tiempo, a recoger en plantaciones. Ahora, realmente, somos agricultores. Plantamos árboles y de las raíces de esos árboles sale la trufa. Plantamos y regamos, y así la calidad del hongo es muy buena porque estamos cuidando constantemente la plantación», señala.

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La trufa está considerada el 'diamante negro' de la gastronomía. R. C.

Pero no todos los suelos son aptos para el cultivo de 'Tuber melanosporum', nombre científico de la trufa negra de invierno española. «Se necesitan terrenos específicos, calizos y drenados, esponjosos, que sean sueltos y no tengan una productividad muy alta», apunta Brito. Los hay en Soria, Huesca, Zaragoza, Guadalajara, Castellón y Cataluña. También en Álava, Burgos y Teruel, por supuesto, donde unas 5.000 personas viven del preciado hongo. Porque, vivir, afirma el presidente de la FETT, «se puede vivir de esto, aunque es un cultivo a largo plazo que exige mucha inversión. Para que el árbol dé frutos tiene que tener al menos doce años», advierte.

El reto de llegar a los hogares

Los agricultores españoles tienen en Francia, sobre todo, y en Italia a sus principales clientes. «Existen también algunos mercados emergentes, como los de Estados Unidos y Asia, que están creciendo mucho», señala Daniel Brito, quien presume de que la trufa negra de Teruel, su provincia, está en proceso de obtener la primera IGP (Indicación Geográfica Protegida) del mundo para este producto. No obstante, la asignatura pendiente del sector pasa por fomentar el consumo nacional y la venta directa al público para depender menos de la exportación- el 34,5% de la producción en 2024- y estabilizar los precios. «Uno de los grandes errores que comete la gente es creer que la trufa es muy cara, cuando con sólo diez gramos se puede hacer magia», subraya el experto.

El aumento de la oferta ha provocado una caída del precio al fabricante del 40%. El de venta al público es mayor

Al reto de conseguir llegar a los hogares se suma otro: el de acabar con el escarabajo que se alimenta exclusivamente del 'diamante negro' de la gastronomía. «Pone sus larvas en la trufa, se nutren de ella y la dejan como un queso de gruyere. Está haciendo estragos. Algunos agricultores han perdido hasta el 80% de su producción», se duele el portavoz del colectivo en Soria. Pero el problema tiene, al parecer, «muy mala solución. Las trampas que se están poniendo no acaban con el escarabajo. Y tampoco los nematodos que soltamos -gusanos extremadamente delgados- que se lo comen», añade Pérez.

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Bulla hace una ronda con Feli Sánchez, su dueña. Encifrut

En Teruel llevan cinco años investigando al 'Leiodes cinnamomea' «para ver cómo se mueve, cómo reacciona... Y tengo esperanzas de que cuando acabemos el estudio podamos saber algo más. Las plagas pueden hacer mucho daño, pero creo que tampoco se pueden erradicar. Alguna misión deben de tener», afirma Daniel Brito. La solución para mantenerlo a raya vendrá, en su opinión, de «la recolección constante para no dejar alimento al animal». Y eso, subraya, requiere «profesionalización».

La Feria de Abejar y el Trufax de Medinaceli cerrarán el mes de febrero en la provincia de Soria, donde se producen 6.000 kilos de 'Tuber melanosporum' al año. Pocas semanas después acabará la campaña y la cerdita de Encifrut disfrutará de unas merecidas vacaciones en una finca con un robledal en la que pasa los días «como una reina, pastando hierba con otros animales, con cabras y alpacas». «Comiendo bellotas» cuando llega el otoño, y engordando «sin parar». «Ya debe andar por los 70 kilos», dice su dueño, que aún no ha pensado en el relevo. A Bulla, sostiene, le queda cuerda para rato.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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