Manifestación de médicos celebrada el lunes en Madrid. Fernando Sánchez Europa Press
Política Bumerán en la Sanidad: Ayuso se gana a los médicos apoyando su pulso a Mónica García, que agitó la marea blanca contra ellaMadrid defiende la huelga de los médicos contra la ministra, que quiere concentrar todas las profesiones sanitarias en el mismo estatuto marco.
Más información:Médicos claman contra Mónica García por las guardias de 24 horas: "Sabe lo que hay, pero no empatiza y tergiversa la verdad".
I. P. Nova Publicada 22 marzo 2026 01:42hLas claves nuevo Generado con IA
Isabel Díaz Ayuso encontró en la huelga de médicos de 2023 uno de los grandes escollos de su precampaña electoral. Madrid tardó casi cuatro meses en resolver el paro en Atención Primaria, mucho más que otras comunidades.
El terreno venía abonado por la marea blanca y las protestas de noviembre de 2022, cuando más de 200.000 personas mostraron en el centro de Madrid el descontento acumulado tras años de jubilaciones masivas, fuga de profesionales y condiciones laborales deterioradas.
La sanidad madrileña se convirtió en el principal campo de batalla político.
En ese escenario se enfrentaban dos perfiles muy distintos. Por un lado, Ayuso. Enfrente, Mónica García,médica anestesista y entonces líder de Más Madrid en la Asamblea, que había construido buena parte de su discurso político apoyándose en las reivindicaciones de los profesionales sanitarios.
Durante aquellos meses, Mónica García recogió el malestar de los médicos para confrontar con el Gobierno regional.
Pero, como si de un bumerán se tratara, ese mismo colectivo que durante años sirvió de ariete contra Ayuso se ha convertido ahora en un problema para la hoy ministra de Sanidad.
Mónica García se enfrenta a huelgas del colectivo médico, mientras el Gobierno regional se sitúa del lado de los médicos.
Crece la sublevación de los médicos contra la doble cara de Mónica García: "Era la doctora Jekyll y se volvió míster Hyde"Y es que tras aquel periodo convulso de protestas y negociaciones, Ayuso alcanzó un acuerdo que incluía mejoras salariales y límites en las agendas de los médicos, con complementos por turnos vespertinos y un máximo de pacientes por jornada.
Fue un pacto que permitió a la presidenta madrileña cerrar aquel capítulo antes de las elecciones.
Ahora, la situación ha dado un giro de 180 grados.
La ministra de Sanidad se enfrenta a un nuevo conflicto con los sindicatos médicos por la reforma del Estatuto Marco, que no contempla un espacio específico para ellos.
Mónica García quiere concentrar todas las profesiones sanitarias en el mismo reglamento.
El Gobierno madrileño, por su parte, ha prometido apoyar la creación del estatuto propio de los médicos.
Con tres objetivos básicos: mejor regulación de la jornada y de las guardias; mayor estabilidad laboral, evitando la temporalidad y el encadenamiento de contratos; y establecimiento de condiciones homogéneas en todo el país para evitar grandes diferencias entre comunidades en plantillas y sueldos.
Papeles invertidos
Tras una convocatoria de huelga que ya ha costado millones al sistema sanitario, esta semana se ha producido la segunda semana de paro general.
El objetivo de los médicos es que haya una semana al mes de huelga hasta que se contemplen sus reivindicaciones. Y el servicio se ve cada vez más saturado.
Durante este enfrentamiento, el Gobierno de Ayuso ha venido atacando a Mónica García por no escuchar a los facultativos, pero lo hacía sin comprometerse con sus demandas.
Hasta que la consejera Fátima Matute ha anunciado esta semana que Madrid respalda que los médicos tengan un estatuto propio y ha pedido al Ministerio que cambie de actitud.
Madrid se ha convertido así en la primera autonomía que se posiciona junto a los médicos frente a la ministra, reforzando la sensación de bumerán político.
Este pulso se cruza además con otra batalla: la creación del registro de médicos objetores del aborto, impulsado por el Ministerio y rechazado históricamente por la profesión.
La Comunidad de Madrid, de nuevo, se ha situado enfrente del Ministerio, intentando satisfacer las demandas de los profesionales.
Cinco años después de que la sanidad se convirtiera en el terreno de confrontación entre Ayuso y García, la historia continúa, pero con los papeles invertidos.
El escenario vuelve a ser el mismo: los médicos que sirvieron durante años de apoyo político para García frente a Ayuso son ahora el colectivo al que la presidenta intenta atraer.