Los neumáticos están diseñados para soportar estas condiciones tan exigentes; sin embargo, para cumplir a la perfección con su trabajo, es fundamental que se encuentren en perfecto estado de uso y mantenimiento
Regala esta noticia Añádenos en Google Neumáticos en verano. (Bridgestone)N. S.
Madrid
18/08/2026 a las 08:09h.Las olas de calor y las elevadas temperaturas estivales no solo ponen a prueba el confort de los ocupantes dentro del habitáculo, sino que suponen ... un desafío extremo para la mecánica del vehículo. El asfalto, capaz de duplicar la temperatura ambiente en los días más calurosos del verano, se convierte en una superficie crítica para los neumáticos, el único punto de contacto directo entre el coche y la carretera. Este exceso de calor altera las propiedades de los materiales y somete a las cubiertas a una exigencia mecánica muy superior a la habitual.
Para contrarrestar estos efectos y garantizar una conducción segura durante las vacaciones, el fabricante Bridgestone aconseja extremar las revisiones preventivas. Mantenimientos tan sencillos como verificar la presión siempre en frío, vigilar el desgaste de la banda de rodadura, evitar la sobrecarga del equipaje, moderar la velocidad en las horas centrales del día y aparcar a la sombra son pautas fundamentales para proteger los neumáticos y prolongar su vida útil este verano.
Las altas temperaturas durante los meses de verano afectan tanto a los vehículos como a los conductores, pero especialmente al único elemento que está en contacto directo con la carretera: los neumáticos. El asfalto absorbe el calor del entorno y puede alcanzar temperaturas hasta dos veces superiores a la temperatura ambiente. De esta forma, cuando las cubiertas entran en contacto con el asfalto, su temperatura de trabajo en verano se incrementa considerablemente. Esto hace que los materiales de los neumáticos y la interacción entre ellos (diferentes tipos de caucho, acero, capas textiles, aire, etc.) sufran alteraciones por el calor y que, por lo tanto, las exigencias mecánicas a las que están sometidos aumenten.
El calor extremo del asfalto acelera el desgaste y compromete la seguridad de los neumáticos
Los neumáticos están diseñados para soportar estas condiciones tan exigentes; sin embargo, para cumplir a la perfección con su trabajo, es fundamental que se encuentren en perfecto estado de uso y mantenimiento.
¿Qué efectos tiene el calor sobre los neumáticos?
Aumento de la presión interna. Cuando aumentan las temperaturas en verano, los neumáticos tienen más dificultad para disipar el calor acumulado en funcionamiento. Como consecuencia, el aire de su interior se expande, provocando un incremento de la presión de inflado. Una presión excesiva puede reducir la superficie de contacto con el asfalto y afectar al comportamiento dinámico del vehículo (menor adherencia, pérdida de estabilidad, etc.).
Menor adherencia y frenada. Un neumático desgastado, a una presión de inflado incorrecta o sometido forma continuada a temperaturas de trabajo excesivas, puede perder adherencia y eficacia en determinadas maniobras: frenadas de emergencia, cambios bruscos de dirección, etc.
Mayor desgaste de la banda de rodadura. Las altas temperaturas influyen de forma directa en las propiedades del caucho, pudiendo llegar, en situaciones de calor extremo, a alterar ciertas prestaciones del neumático y a que su tasa de desgaste se acelere (sobre todo en viajes largos y/o a velocidades elevadas), lo que hace especialmente importante extremar las revisiones y el mantenimiento.
Conducir a menor velocidad y aparcar a la sombra protege la estructura de las ruedas en verano
Mayor riesgo de reventón. Aunque los neumáticos actuales incorporan tecnologías cada vez más avanzadas que mejoran su resistencia y durabilidad, el calor extremo combinado con una presión de inflado por debajo de la recomendada, una carga excesiva, velocidades elevadas sostenidas o daños no detectados en la cubierta, pueden incrementar significativamente el riesgo de fallo estructural (reventones, desprendimiento de la banda de rodadura, etc.).
Cómo conducir más seguro en verano
De cara a los meses de verano, Bridgestone, nos ofrece una serie de consejos para minimizar el impacto del calor en las prestaciones de las cubiertas y prolongar su vida útil:
Revisar la presión periódicamente. Chequearla como mínimo una vez al mes, y siempre antes de un desplazamiento largo. Es importante considerar que la presión de los neumáticos aumenta con la temperatura, sobre todo en verano. Por tanto, la presión de inflado debe revisarse y ajustarse siempre con los neumáticos fríos (para que la medición sea correcta), y respetando las especificaciones y los valores recomendados por el fabricante del vehículo.
Comprobar el estado del neumático. Verificar regularmente el desgaste de la banda de rodadura y los posibles daños de la cubierta (cortes, arranques, bultos, signos de envejecimiento, etc.). También, en caso de observar desgaste irregular, vibraciones en el volante, o desvíos en la trayectoria del vehículo, realizar alineación y/o equilibrados en un taller especializado.
Evitar sobrecargar el vehículo. Además de incrementar la temperatura de trabajo de las cubiertas y su desgaste, el exceso de peso reduce las prestaciones dinámicas del vehículo (mayor distancia de frenado, menor aceleración, etc.) e incrementa el consumo de combustible.
Moderar la velocidad. Las condiciones de trabajo de los neumáticos son más exigentes a velocidades elevadas. Por ello, se recomienda reducir la velocidad en los viajes largos y durante las horas de mayor calor y, siempre que sea posible, evitar conducir en los momentos de temperaturas más extremas.
Estacionar en zonas de sombra. Esto mejora significativamente el confort en el interior del vehículo al reducir la acumulación de calor, y evita además que los neumáticos permanezcan expuestos a temperaturas excesivamente elevadas.
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