Hijo de un instalador de gas, el exfutbolista inglés se ha convertido en 'sir' y ha hecho de sí (y de su matrimonio) una lucrativa empresa. Los acuerdos con Pepsi, Armani y Adidas, junto con el éxito de su equipo, el Inter de Miami, han coronado el 2026 como el mejor año hasta la fecha de la marca Beckham. ¿Cómo lo ha logrado? «Desde luego, tonto no es», dice uno de sus amigos.
Regala esta noticia Añádenos en GoogleAlison Boshoff
21/08/2026 a las 12:53h.David Beckham apareció en las pantallas gigantes del estadio de Atlanta donde se jugaba la semifinal entre Argentina e Inglaterra en el pasado Mundial y ... la multitud estalló en un inmenso rugido. Estaba en el palco vip, acompañado por su familia, como exjugador de la selección británica, pero también como flamante copropietario del Inter de Miami, donde juega la estrella argentina Lionel Messi. Era un reconocimiento popular que coronaba un año excepcional para la marca Beckham.
Beckham llegó al Real Madrid en julio de 2003. Fue icono máximo de aquel Madrid de los llamados Galácticos en el que compartió equipo con Figo, Ronaldo Nazario, Zidane, Roberto Carlos, Raúl, Casillas, Sergio Ramos, Michael Owen... Ganó sólo una Liga y una Supercopa. En 159 partidos, marcó 20 goles.Fuller presentó a Beckham a una sucesión de contables y expertos en gestión patrimonial, incluidos aquellos que crearon el plan de Ingenious Films, un fondo de inversión y promotora de esquemas financieros a través de la industria del cine en el que Beckham invirtió millones de libras. El fondo usaba los incentivos legales del Gobierno del Reino Unido, diseñados para fomentar la producción de cine nacional, para que los inversores declararan deducciones por pérdidas y reducir así sus impuestos. Todo ello llevó a la Hacienda Pública británica a alertar sobre la situación fiscal de Beckham en 2013, y retrasó la concesión del título de sir que tanto anhelaba y que no lograría hasta 2025.
Su habilidad para eludir impuestos llega al punto de que en España da nombre a una ley —la ley Beckham— que reducía las tasas para extranjeros del 47 por ciento al 24
Antes ya había dado muestras de su habilidad para eludir impuestos. Al mudarse a España, evitó pagar tasas en Inglaterra sobre todas las ganancias obtenidas fuera, y en nuestro país se benefició de la llamada 'ley Beckham', una exención especial que reducía del 47 por ciento al 24 el impuesto sobre la renta para extranjeros, ganaran lo que ganaran, incluso tanto como él entonces.
Fue en ese periodo, además, cuando Beckham pasó de «jugador estrella» a «icono mundial», y la magnitud de sus contratos se disparó. Sus ingresos anuales, estimados en 2003, eran de 18 millones de euros, incluyendo los 100.000 euros semanales que le pagaba el Real Madrid. Entonces, el jugador firmó contratos con Pepsi, Marks & Spencer y la marca de gafas de sol Police. Además de un nuevo acuerdo publicitario con Adidas, de por vida, valorado en unos 125 millones de euros.
Beckham no pagaba nunca la cuenta
Beckham se convirtió en el futbolista mejor pagado del mundo, no tanto por su contrato con el Real Madrid como por lo que acumulaba publicitariamente. Pero cuatro años más tarde decidió que era el momento de marcharse. Florentino Pérez hizo lo imposible por retenerlo, y del Reino Unido llegaron múltiples propuestas, pero el 21 de julio de 2007 Beckham empezó a jugar oficialmente con Los Angeles Galaxy en la Liga de Estados Unidos.
En 2009, David y Victoria explotaron al máximo su icónica imagen en una campaña publicitaria de Emporio Armani Underwear, por la que recibieron34 millones de euros. En esa época, Victoria ya había iniciado su carrera como diseñadora tras irse de Madrid, donde —cuenta ella en un programa de Netflix— pasaron una crisis matrimonial.Simon Fuller no solo tuvo que convencerlo para que aceptase ir a una competición donde el fútbol siempre se ha jugado a un nivel muy inferior al de Europa (lo que ponía en riesgo su continuidad en la élite y la selección inglesa), sino que también tuvo que persuadirlo de que aceptara una reducción salarial del 70 por ciento respecto de lo que cobraba en el Real Madrid.
¿Por qué lo hizo? El acuerdo de 2007 colocaba a Beckham, según Fuller, justo donde necesitaba estar geográficamente para convertirse en una superestrella mundial: en Estados Unidos. El acuerdo también incluía el derecho a comprar, en algún momento, un nuevo equipo de la Liga norteamericana por el precio reducido de 25 millones de dólares. Esta cláusula pasó prácticamente inadvertida en su momento, pero con el tiempo resultó ser el más importante de sus acuerdos y la clave de su actual fortuna.
Este año de éxito financiero ha estado marcado por trifulcas familiares. Brooklyn, su primogénito, acusó a sus padres de controlar su vida, sabotear su matrimonio con Nicola Peltz e intentar humillarlo. No se hablan desde hace tiempo. «Mi familia valora la promoción pública y los patrocinios por encima de todo. Para ellos, la marca Beckham es lo primero».Centrado en la proyección económica, Fuller se mostró indiferente ante el posible impacto en la carrera deportiva de Beckham. Pero a él le costó adaptarse al equipo y, además, no se llevaba bien con los jugadores, que ganaban una fracción de su sueldo. Cuando salieron a cenar para conocerse mejor, sus compañeros se quedaron atónitos al descubrir que Beckham no tenía intención de pagar la cuenta. Durante los partidos los aficionados lo insultaban y, cada vez que pisaba el campo, se esperaba que su mera presencia garantizase la victoria.
El descontento de Beckham fue tal que acabó cedido al Milan durante unos meses en 2009 y 2010 en un intento desesperado por prolongar sus posibilidades de jugar con la selección inglesa. Victoria y los niños, mientras tanto, se quedaron en Los Ángeles, donde estaban viviendo un momento especialmente dulce. En parte porque, al contrario de lo que les pasaba en Europa, la intrusión de los paparazzi fue menos intensa, ya que la gente no tenía ni idea de quiénes eran. Vivían en una casa con seis dormitorios y nueve baños en Beverly Hills. Los padres de Victoria, Tony y Jackie, pasaban con ellos gran parte del año y ayudaban a cuidar de los niños, Brooklyn, Romeo y Cruz.
Aceptó ir al Galaxy ganando un 70 por ciento menos que en el Madrid, pero una cláusula le permitía crear un club propio en la Liga americana por solo 25 millones de dólares. Resultó clave
En cuanto al jugador, tras haberle cogido el gusto a las largas noches madrileñas, en 2009 se lo veía con bastante frecuencia en las discotecas de Hollywood con amigos famosos. A sus 33 años, nunca había estado más atractivo. Un ejemplo es la campaña que hizo en 2008 para la ropa interior de Armani. Untado de aceite y en calzoncillos blancos causó sensación, lo que disparó las ventas un 94 por ciento. Victoria bromeó diciendo que le encantaba ver la entrepierna de su marido en una valla publicitaria de 7,6 metros. «¡Es todo suyo! –dijo–. Es como el tubo de escape de un tractor».
David (51 años) y Victoria (52) con dos de sus hijos, Romeo y Harper, en el palco durante uno de los partidos del Mundial. Romeo siguió los pasos de su padre en categorías inferiores, pero ha cambiado el fútbol por la moda. Harper, que acaba de cumplir 15 años, va a lanzar su propia marca de belleza, que llevará su nombre, basada en la cosmética coreana.La misión comercial fue un éxito, pero no se puede decir lo mismo del fútbol de Beckham en sus primeros años en Estados Unidos. En 2008, su equipo, Los Angeles Galaxy, terminó penúltimo en la Liga. Por eso quiso jugar unos meses en el Milan. Estaba desesperado por impresionar a Fabio Capello, entonces seleccionador de Inglaterra, quien finalmente lo convocó. Logró disputar un último partido con la selección inglesa en un encuentro de clasificación para el Mundial contra Bielorrusia el 14 de octubre de 2009. Entró como suplente y fue su partido número 115, una cifra que lo convirtió en el jugador británico con más partidos internacionales hasta ese momento. Pero no volvió a ser convocado.
Sus últimos meses como futbolista profesional los jugó en el Paris Saint-Germain, propiedad del fondo estatal catarí. En ese periodo, Beckham se alojó en el hotel Bristol de París, en una suite que costaba 24.500 euros por noche, y donó todos sus ingresos a una organización benéfica francesa para un hospital infantil. La prensa elogió su generosidad, pero este acuerdo también tenía sus ventajas: le permitía mantener su estatus de no residente fiscal y evitar el elevado impuesto francés del 75 por ciento sobre los millonarios, vigente en aquel momento.
Su retirada del fútbol profesional en 2013 coincidió con un auge vertiginoso de su actividad comercial. Los acuerdos con las marcas fueron más allá del simple préstamo de su imagen: por ejemplo, la colaboración con el sastre británico Kent & Curwen garantizaba a Beckham un porcentaje (entre el 5 y el 10 por ciento) de las ventas de sus trajes a partir de su vinculación personal con la marca. Beckham pasó a ser un accionista.
David Beckham, en una campaña de H&M, firma con la que inició una colaboración, como imagen y como diseñador de ropa interior, en 2012.Las empresas asiáticas también se interesaron en él. Beckham promocionó los coches Jaguar en China y tenía un contrato con la Superliga de ese país, que le reportó más de 50 millones de euros para promover su fútbol a nivel mundial. También firmó en 2013 un acuerdo con Sands, el gigante hotelero y de casinos de Las Vegas, para ayudar a publicitar sus negocios en Singapur y Macao, por el que se embolsaba 17 millones de euros al año.
Beckham y sus asesores no dudaron en aceptar dinero vinculado al mundo del juego a pesar de lo cuestionado que fue entonces. Tampoco pareció dudar en su acuerdo de diez años para ser embajador de la FIFA en Catar. Pese a la represión del régimen contra la homosexualidad, aceptó un contrato que se estima en más de 15 millones de euros al año.
Sus éxitos comerciales son espectaculares (tiene acuerdos con Hugo Boss, Nespresso, Tempur, AliExpress, Stella Artois, PerfectDraft, las freidoras de aire SharkNinja...), pero a lo largo de su carrera también ha habido algunos fracasos. Su propia línea de productos de cuidado personal, House 99, no generó las ganancias esperadas a pesar de haber sido lanzada en colaboración con L'Oréal.
Con los años la relación de Beckham con Fuller, cuya comisión ya rondaba el 30 por ciento, se fue deteriorando. «Después de un tiempo trabajando con él, pensé: 'Puedo hacerlo yo mismo'», afirmó el exjugador. Al final Fuller fue destituido en 2019, de forma supuestamente amistosa, aunque intervinieron numerosos abogados. Beckham recompró la participación del 33 por ciento de Fuller en Beckham Brand Holdings por 44 millones de euros. Tras desprenderse de su socio, vendió el 55 por ciento de su holding al grupo Authentic Brands, una empresa global de gestión de marcas que también posee los derechos de imagen de celebridades como Elvis Presley, Marilyn Monroe y Muhammad Ali.
Pero el acuerdo fue una 'alianza estratégica' porque, al mismo tiempo, Beckham se convirtió en accionista de Authentic Brands Group. Como resultado de la operación recibió 200 millones de dólares en efectivo y 69 millones en acciones. Un dinero que necesitaba para poner en marcha el proyecto que lo ha devuelto como estrella al fútbol: el Inter de Miami.
El mayor golpe de efecto
En 2014, Beckham hizo efectiva formalmente la opción de fundar una franquicia de la MLS, la Liga de fútbol norteamericana, que se había incluido en su contrato con Los Angeles Galaxy. No adquirió un club con infraestructura, jugadores o estadio ya existentes; adquirió el derecho legal de crear un equipo nuevo desde cero. Y lo hizo en Miami, asociándose con los hermanos Jorge y José Mas Santos, empresarios multimillonarios de origen cubano.
«Nunca pensé que tendría la misma sensación como propietario de un club que la que tenía cuando era jugador», dijo al fichar a Messi
El Inter de Miami se presentó oficialmente en 2018. El arranque no fue fácil, incluso tuvo problemas para encontrar un estadio. Pero la suerte del club cambió radicalmente gracias a un brillante golpe de efecto: el fichaje del ocho veces ganador del Balón de Oro, Lionel Messi. Cuando se unió al equipo en 2023, se inauguró una nueva era. El equipo empezó a ganar trofeos y en 2025 ganó por primera vez la MLS.
Es indiscutible que la llegada de Messi al equipo se debió a Beckham, quien viajó a la Ciudad Condal en 2019 para hablar con el padre y agente del jugador argentino y plantearle sus aspiraciones, aunque entonces, cuando todavía jugaba en el Barcelona, aquello parecía un objetivo imposible. «Conocimos a Jorge Messi, empezamos a hablar y fui al grano: 'Nos encantaría que tu hijo jugara en nuestro equipo, aunque sabemos que habrá que esperar'». Una paciencia que acabó dando sus frutos y que Beckham vivió como una conquista: «Nunca pensé que tendría la misma sensación como propietario de un club que la que tenía cuando era jugador. Cuando recibí la llamada (para confirmar que Messi se unía al equipo), tuve la misma sensación que cuando salía al campo en Old Trafford o en Wembley».
La apuesta americana de Beckham se confirmaba como un rotundo éxito. «La suya es una historia de Hollywood», dijo su amigo Tom Cruise en junio al entregarle una estrella en el Paseo de la Fama. «Un chico que creyó en algo más grande que él mismo». Y, en efecto, Beckham creyó en algo más grande: en el dólar.
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