- Mª JOSÉ GÓMEZ-SERRANILLOS @mjserranillos77
Dejar el mando del proyecto fundado suele ser una decisión difícil para el emprendedor. Pero se debe preparar para este movimiento en fases en las que la compañía aborda una nueva etapa de crecimiento o de internacionalización.
A Napoleón Bonaparte se le atribuye la célebre frase de una retirada a tiempo es una victoria. Si se extrapola más allá del ámbito bélico y se vincula al ámbito emprendedor, su significado cobra sentido cuando se refiere a los momentos en los que el fundador de una start up tiene que ceder los mandos de su compañía a otra persona o equipo directivo.
Cada caso es distinto y este relevo puede responder a diferentes razones, pero, por lo general, no suele ser un paso fácil para el emprendedor. Aunque esa retirada, en la mayoría de ocasiones, puede resultar una victoria, al fundador de una start up le suele resultar una decisión difícil desprenderse del proyecto que, con esfuerzo y no pocos recursos, sacó adelante... Y dejarlo en manos de otros.
"Un proceso natural"
Para algunos empresarios, como Alejandro Artacho, fundadores de Spotahome se trata de "un proceso natural". Artacho protagonizaba hace unas semanas una de las últimas salidas de un emprendedor de la start up que lanzó en 2014, dejando en manos de un nuevo CEO, Eduardo Garbayo, los mandos de la compañía, quien ocupaba el cargo de director de operaciones y es una persona de plena confianza de Artacho, que se incorporó al proyecto en julio de 2019.
La salida de Artacho se ha producido tras una etapa en que la empresa ha tenido que sobrevivir a base de una fuerte reestructuración y de un ajuste de la plantilla, como consecuencia del fuerte impacto que supuso la crisis del Covid para el negocio de gestión de alquileres de media y larga distancia que ofrece esta proptech. Hubo muchas cancelaciones de reservas y la facturación cayó a cero y que resetear la organización para sanear las cuentas, como le gusta decir, y "empezar de nuevo".
El emprendedor se ha ido de Spotahome cediendo el testigo a otra persona de dentro. Una decisión que ve adecuada, ya que "doce años es un ciclo largo para un fundador".
Artacho afirma sentirse satisfecho con el paso tomado. "Creo que todo ejecutivo tiene que pensar en tener siempre un sustituto. Esto es algo fundamental", subraya. Es una cuestión que ha ido entendiendo durante los años: "A lo mejor, al principio no lo veía tanto, pero después he visto y he asumido que el éxito de un ejecutivo es conseguir que la empresa pueda ir sin ti. Es lo contrario de lo que, quizá, un fundador tiende a pensar, ya que suele centrificar mucho todo a su alrededor".
Ya en 2022 tuvo una conversación con Eduardo Garbayo en la que "le planteé que podría darse ese movimiento y si estaba dispuesto a asumir el reto". Tener el reemplazo asegurado, señala, "aporta tranquilidad".
Ahora toca pensar en nuevos proyectos. A Artacho le interesan especialmente la IA y las tecnologías relacionadas con la medicina preventiva y la longevidad, así que quizá sean esos los campos en los que pueda realizarse próximamente.
Alberto Gutiérrez ha protagonizado un movimiento similar. Hace unos meses, el fundador de Civitatis, plataforma de actividades y tours guiados por ciudades de todo el mundo, cedía el cargo de CEO a Andrés Spitzer, una persona también de dentro de la compañía, de la confianza de Gutiérrez y que desempeñaba el cargo de director de producto y tecnología.
El fundador de Civitatis recuerda haber bromeado con que mucha gente habla de Civitatis como mi bebé, pero lo cierto es que este 2026 la compañía cumple 18 años. Gutiérrez cree que cuando un proyecto alcanza esa madurez, lo natural es que empiece una nueva etapa.
Después de liderar el día a día de la compañía durante más de una década, "sentía que era el momento de evolucionar mi rol". El fundador reconoce que siempre se ha identificado mucho con la parte más fundadora: pensar, crear, transformar y definir hacia dónde va la compañía. En cambio, "la gestión diaria de una empresa cada vez más grande exige estructuras y perfiles muy especializados. Por eso lo vivo como una transición natural dentro de la evolución de Civitatis y como la mejor decisión para afrontar la siguiente fase de crecimiento de la compañía", asegura Gutiérrez.
Perfil con experiencia
El fundador de Civitatis eligió a Spitzer porque "encaja muy bien con la etapa en la que se encontraba, y se encuentra, Civitatis". Se buscaba "un perfil con experiencia en compañías digitales en fase de fuerte crecimiento, capaz de escalar equipos y estructuras cada vez más complejas". Además, Spitzer tiene "una trayectoria sólida en entornos de crecimiento internacional y comparte plenamente nuestra visión del producto y de la cultura de la compañía".
En el caso de Jorge Poyatos y Albert Nieto, fundadores de la plataforma de publicidad neuro contextual Seedtag, la cesión del cargo de CEO -que ambos ocupaban de forma conjunta- se produjo el año pasado cuando ficharon a Brian Gleason para llevar a la compañía al siguiente de nivel de crecimiento. Poyatos y Nieto siguen en la organización con otras funciones y vinculados al Consejo de Administración.
"En Seedtag hemos vivido una evolución muy clara: pasamos de ser una start up fundada en Madrid a una compañía global que opera en casi una veintena de mercados y que compite con los grandes actores del ecosistema publicitario internacional", explican Poyatos y Nieto.
El consejo y los fundadores llevaban tiempo reflexionando sobre "cuál debía ser el siguiente paso en la evolución de la empresa", señalan. Por ello, la incorporación de un CEO con una trayectoria consolidada en el secto "permite reforzar esa fase de crecimiento global, manteniendo al mismo tiempo la visión estratégica de los fundadores. Para nosotros es una evolución natural en el proceso de escalado de la empresa".
En Brian Gleason encontraron el perfil idóneo: "Aporta tres elementos muy importantes para esta nueva etapa: Primero, una experiencia profunda en el sector publicitario. Segundo, una capacidad probada para gestionar organizaciones globales, algo clave para una compañía como Seedtag, que ya tiene una presencia muy relevante en EEUU, Europa y Latinoamérica. Y tercero, una visión estratégica muy alineada con la nuestra sobre el futuro de la publicidad contextual y el papel de la IA en el sector".
En cualquier caso, con un escenario u otro, los miedos aparecen, como señala Ander Michelena, que salió de Ticketbis, el proyecto que fundó junto a su socio, tras la venta a otra compañía. "Entregar tu bebé no es fácil. Ya sea porque lo pida la nueva compañía, o porque te has dado cuenta de que tiene más sentido que lleve la empresa una persona con más experiencia", admite.
Confusión de roles
El inversor Carlos Blanco ha visto crecer muchos proyectos desde su fondo Encomenda, su venture builderNuclio y su aceleradora Conector. Admite que no es una decisión fácil: "En general, los fundadores no están preparados para ceder el testigo. Ni siquiera les gusta hablar del tema. Suele haber confusión de roles, ya que les cuesta distinguir entre ser el dueño y accionista de la compañía y el CEO".
Blanco añade que "muchos creen que por haber fundado la compañía son aptos para dirigir todas las etapas de crecimiento, lo que no siempre es cierto. No todos los emprendedores están preparados para todas las fases. En general, les cuesta reconocerlo". En otros casos, añade Blanco, "el fundador es listo y prefiere ceder el liderazgo como CEO a alguien que sea mejor que él para esa posición. Eso ni significa abandonar la empresa, ni el accionariado".
Dos lecturas
Para José del Barrio "fue una experiencia extraña" cuando tuvo que ceder el puesto de CEO en La Nevera Roja, la compañía que fundó en 2011 junto a Íñigo Juantegui. "Fue una experiencia extraña con dos lecturas distintas. Por un lado, era un movimiento completamente lógico dentro del contexto de la operación (la compra de la compañía por parte de Just Eat). Cuando te adquiere un competidor, el cambio de equipo gestor es parte natural del proceso. Pero por otro lado, hay algo que va más allá de la lógica financiera cuando entregas una compañía que has construido desde cero. Es una transición que, aunque esperada, tiene su complejidad emocional", señala Del Barrio.
La preparación para ese tipo de transición, subraya Del Barrio, "no suele estar en el rádar de ningún fundador. En las fases iniciales de una start up el foco está completamente puesto en la ejecución, en el crecimiento, en la resolución de problemas inmediatos. La planificación de la sucesión no entra en la agenda".
Del Barrio lidera desde 2016 el fondo Samaipata que invierte en start up. Defiende que muchos fundadores construyen su identidad profesional alrededor de la compañía, y cuando llega ese momento de transición, separar ambas cosas no es trivial. Dicho esto, admite, que no hay una "regla universal", y cómo se vive ese proceso "depende mucho de la edad, la motivación y las circunstancias de cada fundador".
"Dejar el día a día es un proceso doloroso"
Junto a sus socios, Alec Oxenford y Jordi Castelló, Enrique Linares fundó LetGo en 2015, una aplicación móvil de compraventa de productos de segunda mano entre particulares que en poco tiempo registró millones de descargas, y en 2017 logró el hito de convertirse en unicornio con una valoración de más de 1.000 millones de dólares.
Fue la primera 'start up' española que logró esta hazaña, antes que otras como Cabify, que lo hizo en 2018, y Glovo, en 2019. Uno de los puntos fuertes de la compañía fue su alta internacionalización, sobre todo en Estados Unidos, el mercado que más vio crecer a este proyecto. En 2016, se produjo otro gran hito para la compañía: su fusión con el negocio de Wallapop en Estados Unidos. En 2020 llegaría otro movimiento clave para el negocio de LetGo como fue su compra por OfferUp, su principal comprador estadounidense, que marcó el final de una etapa de la compañía.
Fue entonces cuando Enrique Linares vio el momento de su salida en un contexto difícil marcado por la crisis del Covid. Y años después vio la manera de poner su experiencia al servicio de futuros emprendedores desde el prisma del inversor: lanzó el fondo Plus Partners, junto a su socio Oriol Juncosa, para invertir en 'start up' e impulsar su crecimiento.
"Todo emprendedor sabe que, en algún momento, va a tener que dejar su compañía. Si tienes éxito y te va muy bien, lo más común es que la acabes vendiendo. Cuando lo haces, todo el mundo y el comprador quieren que tú te quedes una serie de años, que es lo que se llama 'earn out', para seguir con los objetivos de la empresa", señala Linares. Sobre si los fundadores están preparados para ceder el testigo, Linares tiene claro que no es una situación fácil: "Se produce cuando el fundador se da cuenta de que no es la persona indicada para llevar esa empresa al siguiente nivel". Puede quedarse cerca de la empresa, ser presidente, miembro del consejo, puede ser asesor, "pero dejar el día a día de la compañía es un proceso doloroso". Como fundador, "acabas pensando que la compañía eres tú, y es muy duro dejar de ser".
En el caso de LetGo se valoró el fichaje de un CEO estadounidense, porque el negocio de la compañía estaba en EEUU, pero finalmente no se produjo esa incorporación porque la compañía fue adquirida por OfferUp.
El relevo es fácil si hay varios fundadores
Ander Michelena y su socio Jon Uriarte vendieron Ticketbis, su compañía de venta de entradas por Internet, a eBay por 165 millones de dólares en una de las operaciones más importantes del ecosistema tecnológico español. Sin embargo, la operación, que tuvo lugar en 2016, no fue fácil. Fueron meses de negociaciones complicadas, entre otras cosas porque el precio inicial ofrecido por Ticketbis era muy bajo.
Finalmente se puso sobre la mesa un precio razonable para los fundadores. La etapa posterior a la venta tampoco fue sencilla, ya que Michelena y Uriarte tuvieron que reportar a un equipo nuevo y trabajar con métodos distintos. Finalmente en 2018 se produjo su salida de los fundadores de Ticketbis. Tiempo después Ander Michelena dio vueltas sobre los derroteros hacia los que quería encaminarse. Se decantó por la inversión en 'start up' con el lanzamiento de su fondo Acurio Ventures (inicialmente denominado All Iron Ventures).
Michelena considera que "cuando se plantea el momento del relevo en una 'start up' es más fácil si hay varios fundadores en la compañía. Desde el momento del nacimiento de la empresa ya sabes que tienes el reemplazo en casa. Acaba saliendo uno de los socios y el otro se queda como CEO". Otro escenario muy distinto y más problemático es cuando sólo hay un emprendedor. "En ese tipo de compañía es imposible prever la sucesión desde que nace la 'start up' porque el emprendedor siempre busca un proyecto a largo plazo. No contempla irse en el corto plazo", señala el fundador de Acurio Ventures.
Michelena considera que "sólo cuando se alcanza un determinado tamaño y nivel en la compañía es cuando tienes que empezar a pensar en la sucesión o en un plan de contingencia. Esa situación se da en etapas bastante avanzadas y maduras de la empresa, cuando ya tiene un alto volumen de ventas".
"Para un fundador es difícil ceder el control de la empresa"
Pere Vallès pasó una década en Estados Unidos en el departamento de 'M&A' de KPMG y posteriormente ejerció de CFO (director financiero) en GlobalNet, una compañía de telecomunicaciones de Chicago que cotizaba en el Nasdaq, y que en 2013 se vendió con éxito a Titan Corporation. Posteriormente, Vallès asumió el cargo de CEO en Scytl, una 'start up' española especializada en voto electrónico en la que estuvo 14 años. Con este bagaje y experiencia en negocios internacionales y en dirigir una compañía tecnológica Vallès aterrizó en 2018 en Exoticca, una 'start up' que ofrece viajes de larga distancia y que, año tras año, suena en las quinielas del ecosistema tecnológico como próximo unicornio español. La compañía fue creada en 2013 en Barcelona por Jesús Rodríguez, que años después saldría del proyecto.
Vallès aterrizó en Exoticca en un momento en el que, como explica, "la compañía necesitaba un impulso a su crecimiento mediante la búsqueda de una operación de inversión y abordar su internacionalización". Fueron los dos objetivos que se marcó Vallès. Desde entonces, el CEO de Exoticca ha conseguido levantar varias operaciones de financiación, entre capital y deuda, por valor de más de 120 millones de euros, y ha llevado a la compañía a un alto grado de internacionalización. "Más del 90% de la facturación de la compañía viene de fuera, siendo Estados Unidos y Canadá los principales mercados con el 75% del negocio de Exoticca", señala Vallès, quien añade que llegó en un momento "en el que la empresa necesitaba caja y había que levantar capital. Fue mi principal empeño para que la empresa sobreviviera".
En la etapa que convivieron Vallès y el fundador de la compañía tuvieron buscar complementariedades para que la transición fuera lo menos complicada posible: "Él estaba más enfocado en el producto y en la plataforma, y se movía más por intuición. Yo estaba más centrado en los datos. Para un fundador es difícil ceder el control porque la compañía es su 'bebé'".
El CEO de Exoticca considera que el respeto al fundador debe ser algo fundamental con el objetivo de encontrar un lugar donde pueda aportar valor. En el caso de esta compañía, Jesús Rodríguez pudo aportar su visión en la parte de producto que era lo que realmente conocía más.
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