Jóvenes compartiendo mesa.
Actualidad gastronómica Cómo comen los jóvenes de la Gen Z: más comida preparada, menos alcohol y el auge de la "Newstalgia"Son datos que arroja un informe a partir de 600 encuestas a jóvenes de 17 a 30 años, que desmonta tópicos asociados a esta generación.
Más información: Los jóvenes ahora son 'sober curious': la nueva tendencia en el consumo de bebidas
Natalia Martínez Publicada 6 mayo 2026 07:29hPara el 42,5% de los jóvenes españoles entre 17 y 30 años, visitar bares y restaurantes forma parte de la rutina semanal, con una frecuencia de dos a tres veces por semana y un gasto medio por servicio que oscila entre los 8 y los 19 euros. Hoy, comer fuera ya no es un lujo ocasional. La restauración ha pasado de ser ocio a convertirse en un hábito estructural dentro de su economía cotidiana.
Por años se repitió que los jóvenes comían peor, más rápido y sin criterio. Sin embargo, los datos más recientes desmontan ese tópico con una claridad casi incómoda para la propia industria: la Generación Z no solo come fuera con frecuencia, sino que lo hace con una lógica propia, exigente y, en muchos casos, contradictoria.
Pero lo verdaderamente interesante no es cuánto comen fuera, sino cómo lo hacen. Datos que se han encargado de recabar la consultora generacional Mazinn y Ansón+Bonet, consultora de negocio especializada en aperturas de restaurantes, con el estudio “Así come la Gen Z. Una generación que busca lo auténtico transforma la hostelería".
¿Por qué a la Generación Z le encantan las bebidas en lata listas para tomar?El supermercado entra en la mesa
Uno de los cambios más significativos es la ruptura del monopolio que durante décadas ostentó el fast food como solución rápida y económica. La comida preparada del supermercado irrumpe con fuerza: un 16,5% de los jóvenes la elige entre semana, prácticamente empatando con el menú del día y la comida rápida tradicional.
No se trata solo de precio. El supermercado ofrece algo que conecta profundamente con esta generación: control, rapidez y, sobre todo, una percepción de mayor transparencia en los ingredientes. En este contexto, el fast food deja de ser la opción automática y pasa a competir en un terreno donde antes no tenía rival.
Comer sano ya no significa comer “light”
La idea de alimentación saludable también ha mutado. Solo un 3,83% asocia comer sano con contar calorías. En cambio, casi la mitad de los jóvenes lo define como consumir alimentos de calidad, reales y poco procesados.
La cruzada ya no es contra las grasas o los carbohidratos, sino contra los ultraprocesados. Este cambio de paradigma obliga a restaurantes y marcas a revisar discursos que durante años giraron en torno a lo “ligero” o lo “bajo en calorías”, pero que hoy resultan obsoletos.
Menos alcohol, pero mejor
Otro giro silencioso, pero profundo, es la relación con el alcohol. Más de uno de cada cuatro jóvenes afirma no beber en comidas o cenas, y casi un 40% asegura que no necesita alcohol para divertirse.
Cuando aparece, lo hace desde una lógica distinta: menos cantidad, más calidad. La cultura de la copa premium sustituye al consumo indiscriminado. Es un cambio que no solo afecta a la restauración, sino a toda la industria de bebidas.
Digitales, sí. Pero con camarero
Aunque se trata de la primera generación completamente digital, su comportamiento en sala sorprende. El 58% prefiere el servicio tradicional en mesa frente a códigos QR, kioscos o apps.
La tecnología, para ellos, debe ser invisible. Lo que realmente determina si volverán a un local no es la innovación tecnológica, sino factores clásicos: mala relación calidad-precio (76,5%) o un servicio deficiente (75,8%).
TikTok dicta dónde comer
Si antes las decisiones gastronómicas pasaban por guías o buscadores, hoy el algoritmo manda. TikTok se ha convertido en el principal canal de descubrimiento para el 56% de los jóvenes, superando ampliamente a otras plataformas.
Las reseñas también pesan más que nunca: el 77% prioriza valoraciones positivas, mientras que el 66% descarta directamente un local con críticas negativas. La transparencia —mostrar precios, cartas y experiencias reales— ya no es un valor añadido, sino una condición básica.
Entre la estética y la memoria: nace la “Newstalgia”
Quizá el rasgo más definitorio de esta generación sea su capacidad para habitar dos mundos aparentemente opuestos.
Por un lado, está la llamada Newstalgia: una búsqueda constante de experiencias nuevas, visuales y compartibles. Platos estéticos, locales diseñados para la cámara y una fuerte influencia de lo viral.
Por otro, emerge un movimiento casi emocional: el regreso a lo conocido. La cocina tradicional, los bares de siempre, las recetas de toda la vida. Aquí, el criterio no es la estética, sino la autenticidad.
Lejos de ser tendencias enfrentadas, ambas conviven en un mismo individuo. Un joven puede buscar un brunch instagrameable un sábado y, al día siguiente, elegir un restaurante de toda la vida recomendado por su familia.