«Es un mito que no se lleven bien», dicen los veterinarios. Pero las presentaciones han de hacerse correctamente: ni fuerces la situación ni los castigues si se pelean
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Regala esta noticia Añádenos en Google (Adobe Stock) 25/05/2026 Actualizado a las 00:37h.El refranero popular dice que llevarse como el perro y el gato es llevarse mal. Pero no siempre estas mascotas son incompatibles. Al contrario. «Eso ... de que no pueden convivir bajo el mismo techo es un mito», señala Manuel Lázaro, portavoz del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid (Colvema). De hecho, precisa que «es más complicada la convivencia entre gatos, que entre un gato y un perro». ¿La razón? «Que los felinos son animales que no viven en grupos, a diferencia de los perros, que son sociales». Las relaciones que establecen los primeros son más bien «de tolerancia», mientras que los segundos establecen «vínculos estrechos». Por eso, «es importante diferenciar la relación que pueda tener un perro doméstico con el gato con el que convive, de su conducta en la calle, donde muchas veces interpreta que los felinos son 'piezas de caza' a las que perseguir».
Lázaro apunta también a la importancia de la edad, «por mucho que existan razas más tranquilas que otras, más activas o cazadoras». Los perros y gatos en etapa juvenil «suelen adaptarse mejor a los cambios, siendo más fácil que un perro cachorro conviva sin problemas con su compañero felino», acota Molina. También es importante saber el 'periodo de socialización', que se sitúa entre la segunda y la sexta semana de vida del gato, y la tercera y la duodécima del perro.
La cifra
15
millones
de perros y gatos hay en los hogares españoles. Los primeros suman 8,7 y los segundos son 6,3. En algunos casos, claro, conviven bajo el mismo techo.
Pero si tenemos especial curiosidad por el tema de las razas, sí hay algunas más afables que otras. Los expertos de la firma de alimentación Amity apuntan, por ejemplo, que el labrador y el golden retriever lo son, así como el spaniel, el boxer, el bichón maltés, el shiz tzu, el bulldog francés y el cavalier king charles. Molina añadiría también al carlino y al caniche.
Primera vez
Pasado el momento de selección, llegan las presentaciones... donde tenemos que ser muy delicados. «Es muy importante que los primeros contactos sean graduales y pausados, sin carreras ni sobresaltos», aconseja Lázaro. Si aparece«cualquier signo de miedo o agresividad», hay que parar. El principal error que cometen los adoptantes durante los primeros días es «forzar la interacción». Debemos dejarles que se conozcan y se exploren a su ritmo, aunque «siempre bajo estrecha vigilancia». Si se producen experiencias iniciales traumáticas «se dificulta mucho la convivencia posterior», queda marcada de manera irremediable.
El portavoz del Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid también aconseja evitar cualquier tipo de castigo, «pues incrementa el estrés en la relación»: en caso de problemas, limitémonos «a separar a los animales». Una separación momentánea, nada más, porque el territorio, la casa, no debe estar divida: gatos y perros no pugnan por un mismo territorio (como pueden hacer dos gatos) sino que comparten el mismo espacio físico. «Cuestión distinta es la introducción de dos gatos, ahí conviene poner más bebederos, areneros, zonas de descanso... tras presentarlos» para que puedan conocerse sin tener que 'luchar' por nada.
¿Qué pasa con los niños?
En la ecuación perro y gato, puede que también haya que sumar una nueva incógnita: niño. ¿Es problemática la convivencia? No. «Perros y gatos toleran a los críos con facilidad y, a menudo, desarrollan un apego especial hacia ellos», indica Lázaro. No debemos preocuparnos en exceso.
Más atención deberíamos prestar a la alimentación. A menudo podemos encontrarnos al perro probando la comida del gato y viceversa. Para los nutricionistas de la marca Royal Canin esto es contraproducente: «Si bien no les va a causar un daño a largo plazo, has de saber que cada animal tiene una alimentación diferente porque tienen diferentes necesidades. Por ejemplo, los gatos necesitan el aminoácido taurina, por lo que no es recomendable que consuman un alimento para perros. que no lo tiene. Del mismo modo, el alimento de los felinos suele tener un contenido muy alto de grasas que acabará haciendo aumentar de peso a los perros».
Evitaremos además que estos últimos tengan libre acceso a la bandeja sanitaria del gato para evitar que ingiera sus heces, algo que ocurre más habitualmente de lo que pensamos. «Una solución es colocar la bandeja en una habitación cerrada, a la que solo pueda accederse mediante una gatera. En caso contrario, mantendremos la arena limpia de forma meticulosa», concluyen los expertos de la marca de alimentación.
Tips para tener mascotas en pisos pequeños
Para sobrellevar la falta de espacio en hogares con pocos metros cuadrados, el Colegio Oficial de Veterinarios de Madrid aconseja «que los perros den paseos más largos, para que puedan desfogarse a través del ejercicio». Por su parte, los gatos «han de contar con lugares en los que esconderse si lo necesitan, puntos elevados que les permitan no interactuar con el perro si no les apetece, ventanas por las que mirar para distraerse y juguetes específicos».
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