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Cómo gana la FIFA miles de millones de dólares con cada Mundial y por qué las entradas son cada vez más importantes para sus ingresos

Cómo gana la FIFA miles de millones de dólares con cada Mundial y por qué las entradas son cada vez más importantes para sus ingresos
Artículo Completo 2,281 palabras
La FIFA obtendrá ingresos récord con el Mundial 2026, en buena medida por los altos precios de las entradas que han sido muy criticados.
Cómo gana la FIFA miles de millones de dólares con cada Mundial y por qué las entradas son cada vez más importantes para sus ingresos

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    • Autor, Richard Sheehan
    • Título del autor, The Conversation
  • Fecha de publicación 10 junio 2026, 18:24 GMTActualizado 22 minutos
  • En la Copa del Mundo, el máximo goleador recibe la Bota de Oro, y al mejor portero se le entregan los Guantes de Oro. El torneo de este año también brindará a la FIFA, como organizadora, una oportunidad de oro para generar miles de millones de dólares en ingresos adicionales por la venta de entradas.

    Los precios de los boletos son tan altos que incluso el presidente Donald Trump, un multimillonario aliado del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, dijo que no las compraría.

    La preocupación es que la FIFA está dejando fuera a muchos de los aficionados más devotos de este deporte.

    En el Mundial 2022, que se llevó a cabo en Qatar, las entradas de categoría 1 para la fase de grupos (los mejores asientos) costaban unos US$220, mientras que los residentes qataríes podían comprar entradas por US$11 en algunos partidos de la fase de grupos. Las entradas de categoría 1 para la final costaban unos US$1.600.

    Para 2026, se están utilizando por primera vez los precios dinámicos, que hacen que los cargos sean deliberadamente opacos y estén sujetos a cambios en tiempo real. Esto significa que los precios de las entradas pueden variar drásticamente tanto entre partidos como incluso para un mismo partido en diferentes momentos.

    El precio de referencia inicial para las entradas de categoría 1 durante la Copa del Mundo de 2026 era de unos US$600 cuando salieron a la venta por primera vez en el otoño de 2025, pero ahora se venden generalmente por más de US$1.000 y, a veces, por mucho más.

    El precio de las entradas de Categoría 1 para el partido inaugural en Ciudad de México supera actualmente los US$2.500, e incluso las entradas de Categoría 3, el nivel más bajo disponible, superan los US$1.000.

    Para la final, las entradas de Categoría 1 costaban inicialmente más de US$6.000 y a principios de mayo habían superado los US$32.000.

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    Como profesor emérito de finanzas y autor de Keeping Score: The Economics of Big Time Sports, he hecho algunos cálculos y predigo que el aumento de los ingresos por venta de entradas ayudará a la FIFA a superar los US$15.000 en ingresos en este ciclo de la Copa del Mundo, lo que supondría un récord para el organismo rector del fútbol mundial y una cifra significativamente superior a su objetivo declarado para 2022 de US$11.000 millones.

    La estrategia de la FIFA en materia de precios de las entradas puede ser una forma lógica de recuperar al menos parte de los ingresos que normalmente van a parar a manos de los revendedores, pero es poco probable que encuentre una buena acogida entre los posibles compradores de entradas.

    Además, sigue sin estar claro cuál es el plan de la FIFA para invertir los miles de millones adicionales de ingresos, ya que su objetivo declarado de apoyar un cambio social positivo se ve desmentido por un historial de corrupción y falta de transparencia.

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    ¿Cómo opera la FIFA?

    Es importante situar el precio de las entradas en el contexto de las finanzas y los objetivos generales de la FIFA.

    La FIFA es una organización sin fines de lucro, registrada como entidad benéfica en Suiza, cuyo mandato no solo consiste en organizar competiciones como la Copa del Mundo, sino también en promover el fútbol y ampliar el acceso a este deporte a nivel mundial.

    Funciona con un ciclo presupuestario de cuatro años, y la mayor parte de los ingresos se generan gracias a la Copa del Mundo en el último año del ciclo.

    Las comparaciones históricas ayudan a contextualizar el tema. La Copa del Mundo de 1994 en Estados Unidos, considerada por muchos como un gran éxito, generó US$700 millones en ingresos netos -o ganancias- frente a un presupuesto de US$550 millones, impulsado en gran medida por unas ventas de entradas y patrocinios superiores a lo esperado.

    Los grandes estadios y la alta asistencia también contribuyeron a potenciar los objetivos de desarrollo de la FIFA, incluido el lanzamiento de la Major League Soccer en EE.UU.

    Para 2022, las finanzas de la FIFA habían crecido de manera espectacular. Los ingresos para el ciclo que incluía la Copa del Mundo de ese año se presupuestaron en US$6.440 millones, pero terminaron alcanzando los US$7.570 millones, con la mayor parte del crecimiento proveniente de la retransmisión y el marketing.

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    Los ingresos por venta de entradas presupuestados parecían modestos debido a los recintos más pequeños en Qatar, pero los ingresos reales por la venta de entradas superaron significativamente las expectativas, muy probablemente debido a la previsión conservadora de ingresos de la FIFA.

    En cuanto a los costos, el gasto se ajustó estrechamente al presupuesto, con US$2.800 millones asignados a programas de desarrollo en el ciclo 2019-2022. A pesar de este gasto, las reservas aumentaron de US$2.810 millones a US$3.890 millones como resultado del éxito del campeonato de 2022.

    De cara al ciclo del Mundial de 2026, la FIFA presupuestó que los ingresos aumentarían en US$4.360 millones con respecto al ciclo 2019-2022, hasta alcanzar los US$11.000 millones, impulsados en gran medida por la venta de entradas -con un aumento de US$2.590 millones- y los derechos de transmisión, con un aumento de US$890 millones.

    Se esperaba que los costos aumentaran en US$4.570 millones, lo que implicaba un superávit proyectado de unos US$100 millones, el mismo pequeño aumento proyectado en el ciclo anterior. Para 2024, un presupuesto revisado de la FIFA aumentó los ingresos previstos para el ciclo 2023-2026 hasta los US$13.000 millones.

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    La influencia de la FIFA en la demanda de entradas

    El historial de la FIFA sugiere una pauta: proyecciones conservadoras de ingresos, un control preciso de los costos y "sorpresas" constantes en la venta de entradas y las licencias que generan ingresos superiores a lo esperado y un aumento espectacular de las reservas finales.

    Mis proyecciones indican que los ingresos por derechos de transmisión y marketing de este año van por buen camino para igualar los valores presupuestados, e históricamente los costos reales de la FIFA se ajustan estrechamente a los valores presupuestados.

    Sin embargo, la venta de entradas sigue siendo la variable clave de los ingresos y el principal motivo de controversia. La ampliación del torneo de 2026 significa más equipos, más partidos, más aficionados y una demanda de entradas significativamente mayor.

    Incluso con estadios más grandes que en cualquier Copa del Mundo desde 1994, la demanda ha superado ampliamente a la oferta. Hubo más de 500 millones de solicitudes de entradas para el sorteo aleatorio, pero solo unos 7,1 millones de asientos disponibles.

    Este desequilibrio le dio a la FIFA un enorme poder de fijación de precios. Para tratar de mitigar las críticas, la FIFA introdujo "boletos de entrada para aficionados" de US$60, asignados a través de las asociaciones nacionales. Sin embargo, estos representan solo una pequeña parte de los boletos, menos de 600 por partido, y han hecho poco para calmar la indignación por los precios.

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    La mayoría de las entradas se han vendido en fases utilizando precios dinámicos, con aumentos sustanciales a lo largo de las fases y la mayoría de las ventas ocurriendo en las fases posteriores y más caras.

    Los mapas de los estadios también indican que la mayoría de las entradas están clasificadas en la categoría de precio más alto. Mientras tanto, la FIFA recibirá ingresos por la reventa controlada por la propia organización.

    Es probable que estos tres factores impulsen los ingresos por la venta de entradas muy por encima del presupuesto de la FIFA. Basándome en esta dinámica, preveo unos ingresos por venta de entradas y servicios de hospitalidad de un mínimo de US$7.440 millones, más del doble del presupuesto de la FIFA, pero en consonancia con el aforo de los estadios, los precios en las distintas fases, la asignación de asientos por categoría y la actividad de reventa en curso.

    Los ingresos por venta de entradas y servicios de hospitalidad por partido en 2022 ascendieron a una media de US$14,5 millones. El presupuesto de US$3.100 millones de la FIFA para 2026 implica que los ingresos medios por venta de entradas por partido serían de unos US$30 millones.

    Pero, dados los estadios más grandes y los precios de las entradas sustancialmente más altos, esa cifra parece subestimar enormemente los ingresos reales por venta de entradas. No sería una sorpresa que el valor final de la venta de entradas y los servicios de hospitalidad se acercara a los US$9.000 millones. Mi previsión de ingresos totales para la FIFA es de entre US$14.000 y US$19.000 millones.

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    ¿A dónde va el dinero?

    Los aficionados al fútbol, ya sean compradores de entradas o espectadores en los medios de comunicación, generan los ingresos de la FIFA.

    A su vez, los objetivos de la FIFA consisten en utilizar esos fondos para organizar un gran Mundial, así como para impulsar el fútbol y hacerlo más accesible.

    Sin embargo, a medida que crecen los ingresos, es razonable preguntarse por qué -más allá de las cuestiones de equidad y accesibilidad de las entradas- la FIFA cree que necesita reservas de más de US$4.000 millones, más de la mitad de sus costos totales en el ciclo 2019-22.

    De hecho, las cifras sugieren que la organización ha reducido, en términos relativos, algunas de sus prioridades fundamentales de financiación de manera significativa.

    En el ciclo 2023-26, el presupuesto para competiciones aumentó de US$2.450 millones a US$5.620 millones, lo que supone un incremento de alrededor del 130%, mientras que el presupuesto para desarrollo solo aumentó un 44%, y su participación en los ingresos presupuestados cayó del 44% al 36%.

    La FIFA podría argumentar que se necesitan ingresos máximos para cubrir los costos de eventos futuros y financiar el desarrollo del fútbol, pero esa no es toda la historia que cuenta el presupuesto de la FIFA para 2027-2030.

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    Los costos adicionales totales se fijan en alrededor de US$3.000 millones, siendo el principal motor las competiciones y los eventos. Es fundamental señalar que, para el ciclo 2019-2022, el desarrollo representaba el 44% de los costos; para 2023-2026, se redujo al 36% de los costos; y para el ciclo 2027-2030, se prevé que disminuya aún más hasta el 29% de los costos.

    Sin duda, estas cifras cambiarán, pero actualmente no indican que la FIFA vaya a utilizar sus ingresos adicionales por la venta de entradas para apoyar inversiones más amplias relacionadas con el fútbol o con el cambio social.

    Quizás eso no sea sorprendente, ya que la FIFA ha enfrentado desafíos de gobernanza en el pasado, incluyendo problemas de corrupción, soborno y fraude, además de prácticas contables que, según los críticos, carecen de transparencia.

    Se han intentado reformas para mitigar esos problemas, y la FIFA ha puesto en marcha programas como la Fundación FIFA, cuyo propósito declarado es utilizar el fútbol para mejorar la vida de las personas.

    Sin embargo, dados los antecedentes, el superávit y las reservas de la FIFA, la pregunta más importante debería ser si los recursos financieros de la FIFA se están utilizando de manera efectiva para alcanzar sus objetivos.

    La FIFA ha descrito su propósito con frases como "desarrollar el juego, llegar al mundo y construir un futuro mejor". Pero, en mi opinión, sus presupuestos sugieren que se centra principalmente en lo primero.

    *Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer el texto original en inglés.

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Fuente original: Leer en BBC Mundo
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