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Mikel Casal Alfonso Fernández Mañueco Cómo hacer de los pactos una necesidadPerfil ·
Pionero en los gobiernos de coalición, opta a un tercer mandato para el que necesitará a Vox, que ve limitada su capacidad negociadoraMadrid
Domingo, 15 de marzo 2026, 22:38
... años a Nuevas Generaciones, su puerta de entrada al universo del PP. Cuatro décadas en la arena política en las que este aficionado a los toros ha lidiado en todo tipo de plazas: ha sido concejal, presidente de la Diputación de Salamanca, consejero de la Junta de Castilla y León, alcalde de la capital salmantina y desde 2019 jefe del Ejecutivo de su comunidad. Un último peldaño que ascendió a pesar de que su antecesor, Juan Vicente Herrera, impulsor de su despegue político, apostó en las primarias por su rival, el entonces regidor de León y ahora senador Antonio Silván.Tres años después y ante el temor de que su socio estuviese pergeñando una moción de censura con los socialistas, pulsó el botón del adelanto electoral como había hecho antes Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid. El resultado, sin embargo, no fue parejo. Mientras la presidenta madrileña se quitó las ataduras para gobernar al obtener mayoría absoluta, Mañueco solo consiguió sumar dos procuradores más a su cuenta. Una exigua victoria que lo condenó a entenderse con Vox y a asumir un nuevo matrimonio de conveniencia en el que su vicepresidente, en esta ocasión Juan García Gallardo (hoy fuera de la política y militante de su partido crítico con la dirección de Santiago Abascal) le dio más de un quebradero de cabeza y lo puso continuamente en el ojo del huracán.
Sin tutelas
Su tercer mandato no está en peligro, pero el político salmantino tiene asumido que tendrá que «dialogar» con la extrema derecha para poder gobernar. Las negociaciones con Vox no se antojan nunca fáciles y menos ahora con los acuerdos en Extremadura y Aragón todavía bloqueados y con el propio Mañueco en el punto de mira de Santiago Abascal por sus críticas en el fragor de la campaña electoral acusando a la derecha radical de querer dejar migrantes abandonados en el mar.
Pero el candidato del PP ni se inmuta. Sabe que el frenazo del crecimiento de Vox le da las riendas de la negociación y deja a los de Abascal mucho más limitada que en otras regiones su capacidad de maniobra. Como buen estratega, el control y las riendas las quiere llevar él, de ahí que se haya anticipado ya exigiendo a los de Abascal que expliquen si querrán o no entrar en un Gobierno con el PP en Castilla y León y si tienen intención de pactar o bloqueará la gobernabilidad como en Extremadura. También ha dejado claro que no dejará que le tutelen desde la dirección nacional como sí está haciendo Génova con María Guardiola. Como ya dijo Manuel Fraga, «ni tutelas ni tutías».
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