- SUSANA PÉREZ
El giro monetario simultáneo de los bancos centrales fortalece al dólar y la renta fija estadounidense gana atractivo. Entre los beneficiados, los exportadores europeos.
El pasado día 11, el índice dólar, que mide su evolución respecto a una canasta de seis divisas (euro, yen, libra esterlina, franco suizo, dólar canadiense y corona sueca), comenzó a fortalecerse gradualmente tras la publicación del IPC de agosto en EEUU. Los datos mostraron una aceleración mensual de la inflación del 0,4% e hicieron que el mercado elevara drásticamente (hasta cerca del 90%) las probabilidades de una subida de los tipos de interés de la Fed.
Cinco días después, la institución que preside Kevin Warsh elevó el precio del dinero por primera vez en tres años, lo hizo en 25 puntos básicos, hasta situarlo en la horquilla 3,75% y 4%, pese a las presiones en contra del presidente de EEUU, Donald Trump, y adoptando, además, un tono marcadamente restrictivo.
El índice dólar se aceleró con el encarecimiento del dinero, y se ha apreciado alrededor del 2,25% en dos semanas. La decisión de la Fed llegó apenas seis jornadas después del aumento de tasas del BCE en la zona euro en un cuarto de punto, hasta el 2,5%, y a sólo dos días de que el Banco de Japón (BoJ) hiciera lo propio, elevándolos al nivel más alto en casi 31 años: al 1,25%.
El dólar ha salido reforzado, por lo tanto, en un contexto de endurecimiento monetario casi simultáneo de los tres principales bancos centrales de los mercados desarrollados. Está por ver si la divisa estadounidense desempolva su rol de ganador estructural o es solo un refugio táctico frente a una Fed que ha abierto la puerta a tipos de interés más altos durante más tiempo.
Para Luis Garvía, profesor del IEB, "la gran novedad no es que el dólar, el euro o el yen estén moviéndose; es que los tres grandes bancos centrales vuelven a competir por el capital. Y cuando el dinero vuelve a tener un precio elevado, cambia la construcción de toda la cartera".
Así las cosas, conviene tener en cuenta el escenario de las grandes divisas que se perfila y cómo puede afectar a las carteras de inversión.
Perspectivas
Los expertos reconocen en general que el discurso firme de la Fed frente a la inflación ha vuelto ampliar el atractivo del dólar y explica su reciente fortalecimiento, pero hay dudas sobre la prolongación del movimiento. "A corto plazo, veo más soporte para el dólar que hace unas semanas, aunque buena parte del movimiento ya está en precio", dice Garvía. "Nuestro sesgo sigue siendo negativo hacia el dólar en el medio plazo.
En el corto plazo, la divisa estadounidense puede beneficiarse de su perfil defensivo y de refugio. No obstante, esperamos una normalización de la política monetaria de la Fed con pocos cambios en materia de tipos, lo que junto a la fragilidad de la financiación externa estadounidense, nos hace pensar en un debilitamiento gradual del dólar desde los niveles actuales", comenta Miguel Macho, responsable de inversiones de Indosuez Wealth Management en España.
También hay diferentes puntos de vista sobre la posible evolución del euro, que cotizaba ayer en 1,140 dólares, aunque el jueves alcanzó su nivel más bajo en dos meses. Garvía incide en que el diferencial de tipos de interés continúa favoreciendo al dólar, por lo que su "escenario sería un euro relativamente estable, pero con dificultad para apreciarse con fuerza frente al dólar".
Macho sostiene que las posibilidades de nuevas subidas de tipos por parte del BCE "para evitar el recalentamiento que genera la inflación le proporcionará una fortaleza relativa frente al dólar aunque menor frente al resto de divisas europeas". En Indosuez Wealth Management esperan que el cruce euro/dólar se sitúe en niveles de 1,18 a final de año.
El experto de la firma francesa defiende que el yen mantiene potencial de revalorización. "La moneda japonesa, ampliamente utilizada como moneda de financiación, podría fortalecerse rápidamente si se materializan las expectativas de subidas de tipos", manifiesta. Garvía es más cauteloso.
Apunta que, de hecho, el yen se debilitó inicialmente tras la última subida de tipos del Banco de Japón el pasado día 18 porque el mercado esperaba una señal "más agresiva" sobre futuras alzas. "A medio plazo, la normalización monetaria japonesa debería darle soporte, pero seguirá siendo una divisa muy volátil y condicionada por el diferencial de tipos con EEUU", opina.
Dónde invertir
Con este escenario, más allá de que cómo se vayan materializando a medio plazo las expectativas sobre los tipos de interés en las grandes economías desarrolladas, los expertos admiten que ahora es mucho más tentador para un inversor depositar su dinero en EEUU, porque va a ganar más con los intereses que en la zona euro o en Japón.
Es evidente en el mercado de deuda: la rentabilidad del bono estadounidense a 10 años (inversa a la evolución de los precios) se sitúa en el 5,16%, mientras que la del bund alemán (la referencia principal de la deuda soberana de la zona euro) está en el 3,59%, y la del bono japonés con vencimiento en 2036 se cifra en el 3,07%.
La diferencia a favor de los títulos de EEUU es igualmente clara en los plazos más cortos, con rendimientos para el bono a 2 años del 4,89%, el 3,28% y el 1,92%, respectivamente.
Pero también puede ser un buen momento para "moverse en Bolsa sobre compañías norteamericanas, aprovechando que en esa divisa están la mayor parte de compañías de tecnología", sugiere Jorge Lage, analista de CM Capital Markets. Desde su punto de vista, es la manera de "matar dos pájaros de un tiro", apostando al mismo tiempo por un sector potente sin apenas representación relevante en Europa y por el dólar.
Conviene tener en cuenta, en todo caso, cuando el dólar se fortalece, que las compañías cotizadas estadounidenses con ingresos internacionales sufren al convertir a dólares y que las empresas de crecimiento cotizan peor con tipos de interés más altos.
En contraste, las empresas europeas que exportan a EEUU se benefician de un euro más débil; al igual que un yen flojo favorece a los exportadores.
Apuestas y riesgos
Garvía aconseja al inversor europeo mantener cierta exposición al dólar como diversificación, "pero después de su apreciación sería prudente no convertir la apuesta por el dólar en el principal riesgo de la cartera". Añade que el yen empieza a recuperar interés como elemento de diversificación, pero no lo considera todavía como una apuesta "direccional sencilla".
El profesor del IEB subraya, por otro lado, que la renta fija en general vuelve a tener atractivo. "Con tipos elevados, ya no es necesario asumir tanto riesgo para obtener rentabilidad, especialmente en deuda de calidad y duraciones cortas/medias", argumenta.
Macho se inclina en particular por la renta fija corporativa de la zona euro, debido a que las emisiones, en especial las calificadas como investment grade, están ofreciendo en estos momentos rentabilidades más altas que en primavera y presentan una buena oportunidad con tires (tasa interna de retorno) interesantes a vencimiento.
"Las compañías europeas han hecho ya el ejercicio (en su mayoría) de saneamiento de balances y de fortalecimiento de sus cuentas de resultados por lo que sus emisiones de renta fija son activos más atractivos. No es el caso de la deuda pública de gobiernos de la zona euro, donde el riesgo de nuevas subidas de tipos sigue encima de la mesa, en un contexto donde la credibilidad del BCE y de los gobiernos locales está en duda ante unos desequilibrios fiscales que se mantienen elevados", concluye.
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