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Cómo negociar con tu hijo... y 'ganarle' sin bronca

Cómo negociar con tu hijo... y 'ganarle' sin bronca
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Expertos proponen un puñado de «técnicas respetuosas» para evitar los conflictos del día a día
Cómo negociar con tu hijo... y 'ganarle' sin bronca

Expertos proponen un puñado de «técnicas respetuosas» para evitar los conflictos del día a día

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Yolanda Veiga

19/06/2026 a las 00:09h.

Una de las formas en las que se articula la relación entre padres e hijos es el tira y afloja, la negociación constante. Rara es ... la familia en la que no hay follón a la hora de lavarse los dientes, irse del parque, salir por la mañana al colegio con tiempo para no llegar tarde, recoger el cuarto... Es entonces cuando se acuerdan los padres de que su hijo aprendió a decir 'no' antes que 'sí'. Y ahora que tiene ya 6, 8 o 12 años, sigue en las mismas. 'No'. Javier de Haro es psicólogo, profesor y orientador escolar. También es padre, así que ha escuchado muchos 'noes' de boca de los niños. En su libro 'Disfrutar la crianza' (Zenith) propone un puñado de «técnicas respetuosas» para evitar los conflictos cotidianos que funcionan como lo hace un truco. Utiliza para las explicaciones a Javier, un niño ficticio que puede ser nuestro hijo.

El espejo

Javier va teniendo ya edad de hacer del lavado de dientes una rutina. «Los niños aprenden más observando y haciendo que escuchando, así que hagámoslo juntos», propone el psicólogo. Así, el adulto se lava los dientes y le pide al niño que le imite; luego será al revés. «Hay una versión 'gamificada'. Cuando el adulto se cepilla los dientes, en un momento dado se lleva el cepillo a la nariz. Cuando el crío se dé cuenta se echará a reír y luego le pediremos que, de vez en cuando, mientras se cepille haga alguna locura similar a ver si el adulto se da cuenta también».

Anticipar

Vale, pero ¿con cuánto tiempo de antelación avisamos? «Si el niño tiene 3 años y le dices: 'En media hora nos vamos del parque', un minuto después ya ni se acuerda de lo que le has dicho. Sin embargo, si le dices: 'Javier, en dos minutos nos vamos a casa', no va a estar de acuerdo, pero su nivel de frustración en el momento de irse del parque será menor porque se acordará del aviso».

La pizarra responsable

«Javier, lávate la cara, haz pis y cepíllate los dientes». Se lo decimos todas las noches, sin faltar una. Pero tenemos que andar encima. «Para fomentar la autonomía podemos poner una pizarra en el baño con las tres tareas a hacer». Dos advertencias: «Coloca solo una o dos pizarras por casa y, como mucho, tres tareas en cada una», sugiere Javier de Haro.

La secuencia positiva

Asegura el experto que esta técnica «ahorra gritos y amenazas». Martes por la tarde, toca bocadillo de chocolate y Javier corre a la cocina. «Javier, lávate antes las manos». Ni caso. Sabe Javier que la norma es esa, pero le resulta tediosa. «Los niños tienen que entender que existe un orden natural para hacer las cosas y este pasa por lavarse las manos antes de merendar». Así que el bocata, que espere. «Le podemos decir: 'No tardes en lavarte las manos, así me ayudas a preparar el bocadillo y merendamos juntos».

La doble alternativa

Tú, adulto, ya has decidido el postre de la cena: manzana o yogur natural. A Javier no le entusiasma ninguno, pero ¿y si es él el que elige? «La técnica de la doble alernativa consiste en que tomen decisiones pero que estas estén cerradas. En lugar de decir. 'Tienes manzana de postre' o 'Tienes yogur natural de postre', le preguntaremos: '¿Qué quieres de postre, manzana o yogur?'. Y entonces Javier dice que quiere helado. 'No, Javier. Yogur o fruta'. Puede ocurrir que no ceda, en cuyo caso diremos: 'Vale, pues entonces nada', sin entrar en debate ni en negociaciones. Y que, tras esta respuesta, o siga en sus trece y en ese caso le dejamos sin postre, o que recule: 'Vale, pues yogur'».

Gamificación responsable

«Los niños con competitivos por naturaleza y les encanta jugar». ¿Por qué no jugar a hacer tareas? «No es lo mismo decirle: 'Recoge los juguetes de tu cuarto' que '¡A ver quién mete más juguetes en el cajón!'». Y más estimulante que: 'Ponte el pijama' suena: 'Tu record poniéndote el pijama está e dos minutos, voy a cronometrarte a ver si hoy lo superas',« propone el autor del libro.

Los cuatro momentos más conflictivos

«Deja ya el videojuego». «Hoy, los chavales juegan en línea, no hay un 'game over', las partidas son largas... de modo que dejarla a medias a veces implica que su avatar haya perdido las recompensas logradas hasta el momento, por ejemplo. Eso genera mucha frustración en el chaval y mucho rifirrafe con los padres. La solución viene por acordar la hora a la que dejarán de jugar. Incluso se puede poner un cronómetro que suene cuando llegue ese momento», explica la psicóloga Silvia Álava.

«Apaga la tele». «Antiguamente ponían un capítulo de dibujos animados en la tele pero acababa en media hora como mucho, de modo que no era tan conflictivo. Ahora, sin embargo, los niños ven la televisión a la carta, así que los capítulos no se acaban nunca. Te dicen: 'Cinco minutos más', pero esos cinco minutos no terminan nunca. Como en el caso de los videojuegos, conviene avisar con antelación».

«Lávate los dientes... y a la cama». «Raro es el niño que no remolonea porque dejar de hacer lo que estabas haciendo (ver la tele, jugar) para hacer algo que no te apetece (lavarte los dientes y dormir) cuesta. Por eso, ayuda hacer alguna actividad agradable y tranquila en la cama, ya sea que ellos lean un libro o que los padres les lean un cuento».

«Ponte a hacer los deberes». «'Confía en mí. Juego y hago los deberes'. No es falta de confianza, es que esto no suele funcionar. Por eso, es recomendable establecer una rutina clara que puede ser: llegar del colegio, descansar un ratito, hacer los deberes y jugar», orienta Silvia Álava, del gabinete 'Álava&Reyes'.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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