- MARTA FERNÁNDEZ GUADAÑO
De 240 a 3.500 euros al año, garantiza el acceso a experiencias exclusivas y, a veces, a espacios privados.
Pepa Muñoz, dueña de El Qüenco de Pepa, cuenta con discreción que pertenece a un txoko gastronómico en Madrid, "un privado donde nos reunimos a comer con amigos". Quizás, esa especie de hermandades en torno a la cocina surgidas históricamente en el País Vasco y extendidas por España sean en parte el origen de un fenómeno multiplicado en la última década: los clubes gastronómicos.
Son asociaciones cuya membresía, previo pago anual o mensual de una cuota, garantiza a sus socios -entre ellos, directivos y empresarios cuya identidad se guarda discretamente- acceso a experiencias gastronómicas especiales: de cerrar algunos de los restaurantes más difíciles de reservar en España y en el mundo, a acceder a menús especiales, catas o viajes culinarios exclusivos. Así funcionan entre otros Club Macarfi, Casacas Rojas o Nunca Comas Solo, que nacieron de la amistad y la afición al buen comer y en donde, sin duda, entra una variable imprescindible en el boom gastronómico actual: lo aspiracional, es decir, lograr vivir y probar aquello que el foodie medio no consigue.
Por otro lado, la tendencia del 'members only' se liga, a veces, a espacios físicos donde lo culinario se añade a lo social, cultural y empresarial, con casos como Club Financiero Génova o los nuevos Metrópolis y Vega.
Club Macarfi.EXPANSIONClub Macarfi. Etxebarri o Disfrutar a puerta cerrada
De la contracción de las primeras sílabas del nombre y apellidos de su fundador, nace Macarfi. Manuel Carreras Fisas empezó por crear una guía con pistas para comer en Barcelona que compartía con amigos; ahora, abarca la España peninsular. La marca dio a luz Club Macarfi a finales de 2023: membresía con pago anual de 250 euros que garantiza acceso privilegiado a experiencias gastronómicas, menús especiales, catas o viajes. Sus casi 400 socios pagan aparte cada cita, a la que acceden por orden de inscripción. En 2025, cerraron tres veces Etxebarri (en la foto) -asador en el valle de Atxondo, segundo en la lista global '50 Best'-, una Disfrutar -mejor restaurante del mundo en 2024-, otra Desde 1911 y una Los 33. "Conseguimos cerrar las mesas más codiciadas del país", afirma el ejecutivo catalán. Además, 450 socios corporativos han comprado paquetes de membresías "que regalan a sus consejos de administración o sus mejores clientes".
Casacas Rojas.PHILIPPE VAURES SANTAMARIAEXPANSIONCasacas Rojas. Cuarenta festivales al año
Los miembros de este club visten chaquetas rojas en todas sus citas. "Se fundó el 29 de noviembre de 2006 en Vía Veneto, con asamblea constitucional y comida con el probablemente plato más entrañable de la cocina catalana: la 'escudella i carn d'olla'", cuenta Gregori Salas, cofundador con Josep Vilaseca. Amigos desde los cinco años, han ido congregando a aficionados dispuestos a vivir hasta cuarenta "festivales" gastronómicos al año. Uno de los más recientes fue un menú de trufa negra en Table de Bruno Verjus (en la foto), en París -octavo en '50 Best'-. Los Casacas Rojas pagan una cuota 350 euros al año en el caso de los senior y de 250 los junior -de 18 a 30 años-, hasta sumar casi trescientos miembros. En marzo, aguarda El Celler Can Roca donde se reunirán veinte 'casacas', al que seguirá reunión de 230 con el Festival del Porc con Nandu Jubany y de setenta en Motel Figueres.
Nunca Comas Solo.EXPANSIONNunca Comas Solo. Cenas semanales
En 2014, José Miguel Herrero, 'foodie' y director general de la Industria Alimentaria del Ministerio de Agricultura, fundó Club Nunca Comas Solo. "Hasta hoy, he celebrado 435 cenas en Madrid principalmente, pero también en Barcelona y otras ciudades". Con tope fijado en quinientos miembros, tiene cuatrocientos "aspirantes" en lista de espera. En doce años, han cenado unas 3.000 personas, "alguno ha repetido más de cien veces". Con cenas semanales, "yo elijo la mezcla de personas convocadas; el club elige a las personas que participan en las cenas, no al revés. Es importante venir sin interés marcado; lo llamo 'networking' emocional". Al inicio, presenta a los participantes en cada cena y crea grupo de WhatsApp que deshace en veinticuatro horas. Sin ánimo de lucro, no hay cuota anual; los miembros pagan gastos de la cena "a escote", sea tícket de 25 euros o más de 500 en Diverxo o Disfrutar. Ha cerrado locales como La Capa (en la imagen) o Dispatch.
EGEP.EXPANSIONEGEP. Hermandad de hosteleros
Profesionales del sector que se juntan a cenar una vez al mes. Eso es EGEP (Encuentros Gastronómicos El Papillot). Nació hace 12 años como un grupo de WhatsApp. Y, en realidad, lo sigue siendo. Está integrado por 110 hosteleros y cocineros, principalmente en Madrid, pero también de Barcelona, Zaragoza, Tenerife y Santander, de grupos como Pastelerías Mallorca, Paraguas, El Escondite, Lamucca, Nomo, Arzábal, GLH o José Luis. "No es una asociación, ni hay formalismos; solo hay dos lemas; aprender y compartir", aclara David Ramos, promotor de EGEP y dueño de Klimer, distribuidor de material de hostelería. Los miembros no pagan cuota. El último martes de cada mes, se reúnen en una cena mensual -llevan 120 desde su fundación lugares como Rural, en la foto-; además, hacen dos viajes al año para conocer a un grupo de fuera de Madrid, como una escapada a Santander para conocer los negocios de Carlos Crespo o, en marzo, escapada a Valencia para visitar los locales de Gastroadictos. En este grupo, también se comparten datos e información sectorial.
Metrópolis.EXPANSIONMetrópolis. El gran estreno de Madrid
Propiedad de Grupo Paraguas, es un proyecto que ha tardado seis años en ver la luz en uno de los edificios más icónicos de Madrid: Metrópolis ocupa el esquinazo de Alcalá con Gran Vía. Marta Seco y Sandro Silva, dueños de Amazónico y Ten con Ten, apuestan por un modelo de club privado, que suma hotel y siete conceptos gastronómicos -como Tasca Fina, Spa de Langostas (en la foto), Gran Restaurante Victoria o La Galería-, en 6.970 metros cuadrados y nueve plantas -incluidos dos sótanos y azotea-. La membresía asciende a 3.500 euros al año más 2.000 de inscripción para socio individual; 5.000 para una pareja -2.000 por inscribirse- y 2.200 para menores de 35 años. Abrieron hace un mes con 1.500 miembros captados entre el millón y medio de clientes del grupo.
La Gran Peña.EXPANSIONLa Gran Peña. Recreo también culinario
No es una asociación con membresía en torno a la gastronomía, que sí es parte de sus servicios. Fundada en 1869, la Real Gran Peña (en la foto) se asoma a Gran Vía con salones, biblioteca, billar y comedor. Está en un barrio de clubes nacidos como círculos de recreo -estilo el Círculo Ecuestre (Barcelona)-; no publican tarifas hasta que no admiten a un socio y, como curiosidad, tenían históricamente en el cocido una de sus especialidades. En Cedaceros, Nuevo Club (1888) tiene quinientos socios -"su ingreso, muy restringido, se realiza por votación secreta"-; suma sala de juegos, biblioteca, bar y comedor para almuerzo. No muy lejos, el Real Casino de Madrid (1836), "sociedad de cultura y recreo", tiene a Paco Roncero como director gastronómico -su dos estrellas Michelin está abierto al público-.
CEAG.EXPANSIONCEAG. Cita en El Celler de Can Roca
"Comenzamos tres amigos hace quince años; ahora, somos 185 socios y 2.256 amigos y, desde entonces, hemos hecho más de 600 experiencias", cifra Javier Tros, creador con Pedro Subijana y Martín Berasategui del Torneo Solidario Chefs & Golf, fundó el Club Español de Alta Gastronomía (CEAG), que preside. Los miembros pagan una cuota de 20 euros al mes; los 'amigos' no, pero pagan más por las experiencias. Radicado en Madrid y con comidas y eventos en toda España, convoca dos o tres actividades al mes: de una comida en El Celler de Can Roca (en la imagen) -con lista de espera de once meses-, a escapadas de corte culinario a Córdoba o San Sebastián. Además, ofrecen experiencias para empresas.
Vega Private Members Club es el nuevo proyecto de Mabel Hospitality.EXPANSIONVEGA. Lo nuevo de Íñigo Onieva
No es solo un club privado de contenido solo gastronómico, ya que añade negocios, vida social y cultural. A punto de arrancar, Vega Private Members Club es el nuevo proyecto de Mabel Hospitality, propiedad de Manuel Campos Guallar y Cristiano Ronaldo, con Íñigo Onieva como socio fundador -también lo es en el restaurante Casa Salesas- y director ejecutivo. En el número 88 de Lagasca (Madrid) -el uso de móviles está restringido-, la gastronomía es una de sus patas con el bistró Casa Vega, el italiano Totó y el más sofisticado Vega. La membresía -de 1.500 a 2.400 euros al año- ofrece acceso a "experiencias gastronómicas y sociales exclusivas". Vía su web, se puede optar a ser miembro, lo que decide el Comité de Admisiones del Club tras analizar perfiles.
Club Financiero Génova.Juan Serrano CorbellaEXPANSIONClub Financiero Génova. Mesa con Azotea y La Ancha
Fundado en 1973 por Juan Garrigues Walker y Antonio Muñoz Cabrero, ocupa las plantas 14 y 15 del icónico Centro Colón. En la primavera de 2023, este club empresarial y financiero, solo con quinientos socios -individuales y corporativos-, estrenó reforma de espacios e impulsó oferta gastronómica, gestionada desde entonces por los grupos Azotea y Familia La Ancha. Su restaurante es accesible a mediodía para socios y amigos -aunque no esté el socio en la mesa- con código de acceso; a partir de las 18.00 y en fin de semana, abre al público. El binomio negocios-comida da más de sí: desde clubes culturales y empresariales con comedores -Club Matador, Forbes House o Monteverdi-, a empresarios y directivos gastrónomos que crean asociaciones como Gourmet Club Esade, donde 'alumni' de la escuela de negocios se reúnen en catas y 'workshops'.
Mujeres Que Comen.EXPANSIONMujeres Que Comen. Cenas de 'networking'
Un proyecto de la periodista Estefanía Ruilope: a partir de una foto posteada en 2015 en Facebook con una colega de oficio, los comentarios se sucedieron y espontáneamente, "surgió la idea de organizar una cena; se apuntaron treinta mujeres que no se conocían". Este proyecto que gestiona "de manera totalmente personal" abarca tres cenas al año en Madrid -la última, en Bardal, en la foto- con hasta doscientas asistentes, siempre con un 10-15% nuevas; además, encuentros en otras Valladolid, Bilbao, Oviedo, Sevilla y Barcelona; lo próximo es Valencia, en abril. ¿Objetivo? "Hacer 'networking' a todos los niveles". Se paga por evento, sin cuota por ahora, aunque el plan es convertirlo en club en 2026 "con suscripción anual que incluya ventajas, acceso prioritario y propuestas especiales".
La familia de Aranda de Duero que consiguió que en Dubái se valorase el cordero lechalCasquería de cerdo ibérico, en el platoLas pistas anuales de Guía Macarfi Comentar ÚLTIMA HORA