Calentamiento global. El estrés térmico incompensable ya afecta a muchos grupos de población y sus consecuencias para la salud son preocupantes
Escucha el artículo. 4 min
Escucha el artículo. 4 min
Regala esta noticia Añádenos en Google 04/10/2026 Actualizado a las 00:09h.Hemos pasado el verano más caluroso de cuantos se recuerdan. Olas de calor infernales, noches de no pegar ojo, esa sensación constante de bochorno... Y ... no se trata solo de lo molesto que es. Los expertos se muestran preocupados porque varios grupos de población están enfrentándose a niveles desproporcionadamente altos de calor causado por el cambio climático, y se espera que estos efectos aumenten a medida de que el planeta va calentándose todavía más. Una investigación europea reciente ha alertado ya del aumento de los episodios de calor extremo que llevan al cuerpo humano al límite.
¿Y qué lo diferencia del golpe de calor? En realidad, no hay mucha. El calor excesivo altera el funcionamiento del organismo, agrava enfermedades subyacentes y puede causar complicaciones graves. El golpe de calor es la consecuencia del estrés térmico. «La producción de calor interno y la exposición al calor externo superan la capacidad corporal para regularse y es ese momento en el que se produce un aumento de nuestra temperatura corporal interna. Cuando este aumento supera los 40 o 41ºC los distintos órganos del cuerpo empiezan a sufrir realmente y su funcionamiento empieza a fallar», precisa el especialista.
Según datos recientes de la Aemet (Agencia Estatal de Meteorología), este verano las temperaturas medias se situaron por encima de los valores normales en todo el territorio, con anomalías que, en gran parte de la península, oscilaron entre los 1,5 y los 3,5 grados de media.
No hay precedentes de un verano con máximas tan altas en los últimos 157 años. Ante esta situación, un estudio publicado en 'The Lancet Planetary Health' ha vuelto a profundizar en los umbrales de tolerancia humana al calor y ha concluido que el calor sofocante será más frecuente y generalizado de lo que se creía, sobre todo para personas de más de 60 años, que se enfrentarán a peligros por la exposición al calor antes de lo previsto.
Menor sudoración
«Es un estudio interesante que muestra que el aumento progresivo de la temperatura que se prevé en los próximos años puede suponer un riesgo importante, sobre todo en poblaciones vulnerables», valora el doctor Alegre. De este trabajo se desprendió que la proporción de población expuesta al menos a un día de estrés térmico extremo ha pasado del 16% al 22% entre los años setenta y la actualidad. «El aumento de las temperaturas previsto se suma a una mayor cantidad de gente vulnerable ante este estrés térmico. Esto está relacionado con el envejecimiento progresivo de la población», agrega.
El foco de los expertos está puesto en los segmentos de población en edades extremas, como recién nacidos, niños y personas de la tercera edad, que siempre son más vulnerables, ya que su capacidad de eliminar el calor es menor que la de un adulto joven sano.
Además, disminuye su capacidad para saber y poder responder ante ciertas situaciones de calor intenso: «Por ejemplo, alejarse del calor, intentar favorecer la eliminación de calor adicional por conducción (por ejemplo, ducharse o bañarse en agua fría o templada) o convección (por ejemplo, con uso de ventilador)», apunta. En el caso de la tercera edad, explica el especialista, el envejecimiento se asocia también «a una menor sudoración, a una menor vasodilatación cutánea (los vasos sanguíneos de la piel se dilatan menos y se limita la expulsión de calor del interior del cuerpo a la superficie) y a una menor reserva cardiovascular, lo que también conlleva una menor capacidad para redistribuir la sangre hacia la piel y disipar el calor).
También son más vulnerables las personas con trastornos cognitivos (demencias, patologías psiquiátricas), con problemas de movilidad, y con enfermedades previas debilitantes ya que no pueden, en ocasiones, alejarse de la exposición al calor.
-¿Puede aparecer el estrés térmico incompensable en personas sanas?
-Sí. También puede ocurrir en gente joven sana, aunque su capacidad para adaptarse a un aumento de la temperatura ambiental sea mayor. En este caso, existe riesgo sobre todo si se va a realizar actividad física durante esas temperaturas extremas, ya sea una actividad de tipo ocupacional o recreativa, ya que ambas pueden aumentar la producción de la endógena de calor.
Los síntomas (físicos y mentales) ante los que hay que estar alerta
El cuerpo activa mecanismos para eliminar el calor que pueden ocasionar síntomas antes de que la temperatura interna se eleve, realmente, de manera significante. La vasodilatación cutánea y el aumento de sudoración pueden favorecer situaciones como hipotensión, agotamiento, síncopes o deshidratación. Además, se pueden sufrir descompensaciones de enfermedades preexistentes. Cuando, definitivamente, somos incapaces de compensar ese estrés térmico, pueden producirse cuadros más severos. «La aparición de alteraciones del sistema nervioso central como confusión, desorientación, conducta anormal, convulsiones o pérdida de conciencia en una persona expuesta al calor deben hacer sospechar que se encuentra ante un golpe de calor. En estos casos debe buscarse una atención médica urgente», advierte el doctor Alegre. Y ojo, porque también afecta a la salud mental. Disminución de la capacidad de concentración y atención, menor rendimiento intelectual, irritabilidad, fatiga mental...
- Temas
- Verano
- Salud mental