Reinos de humo
Camaradas de altos vuelos Regala esta noticia Añádenos en Google 25/09/2026 a las 11:36h.Que los aviones fueran capaces de conectar en pocas horas ciudades que antes distaban semanas de viaje era tan alucinante como que pudieran volar. Que ... se pudiera llegar a Lima desde Madrid en lo que dura la luz de un día era difícilmente imaginable para nuestros abuelos.
El otro día rememoró Gastón Acurio, el hombre que logró enamorar al mundo entero de la cocina peruana, uno de esos lugares. Lo hizo como preludio del homenaje a la amistad que se tributaron mutuamente en el restaurante La Mar los irrepetibles Sacha Hormaechea, Ugo Chan y el propio Gastón, junto con el chef de la casa Anthony Vásquez.
Se respiraban las dos mejores cualidades de un restaurante: hospitalidad a raudales y camaradería
Por un día, el restaurante fue un puente aéreo entre Lima y Madrid, con su terminal, sus pasaportes y los improvisados comandantes que atesoran muchas horas de vuelo nocturno. Se respiraban las dos mejores cualidades de un restaurante: hospitalidad a raudales y camaradería. Acurio rememoró ante sus invitados el día anterior a presentarse por primera vez en Madrid Fusión, momento trascendental para él y la cocina de su país, puesto que considera que ahí comenzó todo.
En aquella ocasión, Sacha le invitó a su restaurante. Gastón entró en capilla a las diez de la mañana y salió, sin saber cómo ocurrió, cuando amanecía al día siguiente, apenas unas horas antes de subirse al escenario que le cambiaría la vida. Gastón no ha olvidado ni lo que pasó en Sacha ni tampoco en Madrid Fusión.
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