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Campeones a pesar de un búnker de 36 metros <br>

Campeones a pesar de un búnker de 36 metros <br>
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La Roja pasó por encima de la Albiceleste, que no remató hasta el minuto 116
Mundial 2026Así derribó España el búnker de 36 metros de Argentina para ser campeona del mundo

La Roja pasó por encima de la Albiceleste, que no remató hasta el minuto 116

Así derribó España el búnker de 36 metros de Argentina para ser campeona del mundoFerran Torres anota el gol de la final
  • MIGUEL ÁNGEL GARCÍA
Actualizado 20/07/2026 - 11:56CESTMostrar comentarios211

El plano que resume la final llega en el minuto 106. Ferran Torres, que llevaba desde el 62' en el campo, recibe dentro del área y cruza con la zurda el único gol de la noche en el New York/New Jersey Stadium. Detrás de esa acción hay 105 minutos de asedio metódico contra un equipo que había decidido no salir de su área.

Momentum de la finalMIGUEL ÁNGEL GARCÍA

Porque eso fue la final: un ejercicio de paciencia contra una Argentina replegada. España acumuló un 60,2% de posesión y 878 pases con un 90% de acierto, según los datos del informe FIFA, frente a los 476 de la Albiceleste. Pero el dato que mejor dibuja el partido es otro: 251 recepciones en el último tercio contra 52. La Roja vivió en campo rival; su rival, en el propio.

Las fases de juego lo certifican. España pasó el 30% del partido instalada en fase de último tercio; Argentina, un 5%. Los de Scaloni defendieron un 33% del tiempo en bloque bajo y otro 25% en bloque medio. Renunciaron al balón desde el pitido inicial y apostaron todo a resistir.

Toques por tercios del campo de España

Conviene cuantificar el muro. En bloque bajo, Argentina defendió comprimida en un rectángulo de 36 metros de ancho por 24 de largo, con su última línea a solo 18 metros de la portería de Emiliano Martínez. España, en fase de último tercio, adelantó su última línea hasta 59 metros de la de Unai Simón: los 22 jugadores cabían en medio campo. Atacar eso exige algo más que tocar.

Y España lo hizo insistiendo en la espalda aunque casi no hubiera espalda. El registro de movimientos para recibir recoge 177 desmarques al espacio de la Roja, con Álex Baena (29) como principal agitador. A eso se sumó el control del rechace: 95 segundas jugadas ganadas por 69. Cada balón dividido que caía en pies españoles reiniciaba el asedio.

Zonas de control del partidoMIGUEL ÁNGEL GARCÍA

La circulación, además, atravesó líneas con una limpieza inusual para una final. España completó 182 rupturas de línea por 87 de Argentina, y rompió 22 veces la línea defensiva rival; la Albiceleste, solo 5. Pau Cubarsí fue el metrónomo: 32 rupturas completadas de 33 intentadas y un 98% de acierto en 124 pases. El título se construyó desde sus botas.

El plan que nunca despegó

Enfrente, el plan existía sobre el papel: aguantar y correr. Argentina dedicó el 17% de su tiempo con balón a transiciones ofensivas. El problema es que solo el 1% acabó en contraataque.España mataba cada robo antes de que se convirtiera en llegada, con un 12% del tiempo sin balón en contrapressing y una cifra que lo explica todo: recuperó el balón en 10,23 segundos de media; Argentina tardó 22,34. Los de Scaloni presionaron más (445 presiones por 300), pero presionar mucho y presionar bien son cosas distintas.

El resultado de todo ello es un desierto ofensivo difícil de igualar en una final mundialista: 0,07 xG, dos remates y ninguno entre los tres palos. El primer disparo argentino llegó en el minuto 116, ya en la prórroga. Argentina no tiró en los 90 minutos reglamentarios, que supuso un récord. Unai Simón fue campeón del mundo sin hacer una sola parada; eso sí, ejerció de líbero y terminó como líder de su equipo en recuperaciones, con nueve.

La salida fue un pelotazo

Hay un dato que retrata mejor que ningún otro las dos ideas de fútbol que se cruzaron en Nueva Jersey. El jugador argentino que más rupturas de línea intentó no fue Messi ni Enzo: fue su portero. Emiliano Martínez lo probó 28 veces, más que cualquier jugador de campo de su equipo, completó 9 (un 32%) y 27 de esos envíos fueron por arriba. La conexión de pase más repetida de Argentina en toda la final fue Martínez-Lisandro. Cuando la sociedad más frecuente de un equipo sale de los guantes del portero, la salida de balón ha dejado de ser salida: es pelotazo. El 60% de acierto en el pase del Dibu completa el retrato.

Pases del Dibu MartínezMIGUEL ÁNGEL GARCÍA

Con los pies sufrió; con las manos sostuvo la final él solo. Afrontó 20 remates, firmó 12 intervenciones y cerró con un 92% de paradas. Que el marcador aguantara en blanco hasta el 106 tiene un único responsable, y jugaba de amarillo.

Tiros de España a los que se enfrentó el Dibu Martínez

La final la ganó el banquillo

El asedio no decayó porque los cambios de De la Fuente elevaron la intensidad en lugar de administrarla. Ferran Torres entró en el 62: tres remates, apenas 10 pases —con un 50% de acierto que habla de pura verticalidad, cero circulación— y el gol del título. Nico Williams, desde el 75, firmó cuatro centros, máximo del equipo, y tres remates. Pedri añadió 59 pases al 95% para que el ritmo no bajara. Enfrente, el único disparo de un suplente argentino fue el de Giuliano Simeone en el 121, desviado.

Secuencia del gol de Ferran Torres en la final del Mundial

148 kilómetros para derribar un muro

El plano físico, con 120 minutos largos de partido, también tuvo lectura. España recorrió 148 kilómetros por los 142 de Argentina, con la Zona 4 (altas intensidades) igualmente favorable a la Roja: 6,5 por 6,3 kilómetros entre 20 y 25 km/h. El monstruo físico de la final fue Alexis Mac Allister, líder en distancia total (14.987 metros) y en cuatro de las nueve categorías que midió la FIFA, aunque con un matiz cruel: casi siempre corrió detrás del balón.

En España, el motor fue Marc Cucurella, con 13.298 metros y 59 sprints, la cifra más alta del partido junto a la del propio Mac Allister. Y en la zona de máxima velocidad apareció otra vez la mano del banquillo: Julián Álvarez lideró la Zona 5 con 352 metros, pero el tercero del partido fue Ferran (261,9), que en 43 minutos de refresco corrió más al sprint que casi todos los titulares. El hombre del gol también fue el que más veces pisó el acelerador.

Resumen de la final del Mundial con mapa de tiros

España es campeona del mundo por acumulación: de pases, de rupturas, de segundas jugadas, de kilómetros. Argentina apostó a que un muro de 36 metros y un portero en estado de gracia bastarían para llegar a los penaltis. Les faltaron quince minutos. A las finales no siempre las decide un momento. A veces las decide la erosión.

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