Apartado en verano y sin encontrar salida, el portugués vuelve al grupo ante los problemas físicos de la zaga
Cardoso, en un entrenamiento.- JOSÉ GORDILLO
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Este lunes, el Sevilla ha arrancado una semana de trabajo en la que se medirá al Deportivo de La Coruña y al Barcelona en apenas cuatro días. La gran sorpresa de la mañana en la ciudad deportiva ha sido la presencia de Fábio Cardoso. El defensa no entrenaba con el equipo desde el curso pasado, en el que solo disputó cinco partidos -eso sí, a las órdenes de Matías Almeyda-. Ante los problemas de efectivos en el eje de la zaga, el técnico Luis García Plaza ha decidido recurrir a esta posibilidad, pues el futbolista lleva más de dos meses ejercitándose con normalidad.
Desde el inicio de la pretemporada, la dirección deportiva del Sevilla apartó a Cardoso junto a otros descartes como Joan Jordán, Adrià Pedrosa o Federico Gattoni, con el objetivo de encontrarles acomodo fuera de Nervión. Sin embargo, mientras el resto de nombres terminó concretando su marcha, el portugués ha sido el único en resistir dentro del club. Aunque no entra en los planes del cuerpo técnico, está inscrito en LaLiga con el dorsal 15, por lo que no tendría problemas en ser convocado.
Urgencias en la zaga
El retorno provisional de Fábio Cardoso viene forzado por la lesión de Arouna Sangante, que sigue recuperándose de sus molestias en el tobillo, y la conocida fragilidad física de Marcao. Por tanto, el luso se une a una nómina de centrales compuesta por Kike Salas, Andrés Castrín, el propio Marcao y el canterano Iker Muñoz. Aun así, el club le sigue buscando destino en los mercados que continúan abiertos, como Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos.
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