El corredor de Lidl-Trek analiza en MARCA el liderazgo de Ayuso, la fuerza del bloque y el dominio de Pogacar antes del Tour
- NACHO LABARGA
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A apenas unas semanas del inicio del Tour de Francia en Barcelona, Carlos Verona afronta uno de los momentos más ilusionantes de la temporada. El corredor de Lidl-Trek llega con buenas sensaciones tras el Tour de Auvernia-Ródano-Alpes, pendiente de confirmar su plaza para su posible sexto Tour y convertido además en una de las caras visibles de la organización de la Clásica Andorra MoraBanc que se celebra este domingo. Analiza las novedades de la prueba andorrana, el crecimiento del proyecto, las opciones de Juan Ayuso en la Grande Boucle, la fortaleza del bloque de Lidl-Trek y el dominio que, a su juicio, sigue ejerciendo Tadej Pogacar sobre el resto de favoritos.
Pregunta. ¿Qué novedades hay para esta segunda edición?
Respuesta. La principal novedad será un pequeño cambio en el recorrido. Haremos un sector de sterrato en Andorra, en uno de los sitios más bonitos, al lado de un lago. Es un tramo llano y creo que va a gustar mucho. Después pasaremos por el centro de la ciudad en los kilómetros finales para repetir final en el Coll de la Botella. Será parecido al año pasado, pero con ese punto diferente. Creo que es un final técnico, abierto y que, pese a ser una carrera tan dura, también dejará sitio para la estrategia. Esperemos ver espectáculo y que la carrera esté abierta hasta el final.
P. Respecto a la participación, ¿qué nombres habrá?
R. La participación se parece a la del año pasado, pero creo que incluso es mejor. Este año tendremos también a Visma, que si todo va bien vendrá con Sepp Kuss. También estará Pidcock, seguramente con Q36.5, repitiendo porque al final corre en casa. Y luego, por parte de Lidl-Trek, estamos viendo cómo recuperamos del Tour de Auvernia-Ródano-Alpes, que ha sido una carrera bastante dura. La suerte de tener muchos corredores aquí es que tenemos muchos comodines para jugar. Yo creo que repetiré. El año pasado llegué después del Giro, un poco cuesta abajo y relajado, y este año voy al revés: estoy súper enchufado antes del Tour, donde estoy en la preselección. Me gustaría hacerlo bien aquí.
P. Hablando del Tour de Auvernia-Ródano-Alpes, ¿cómo le ha sentado a Juan Ayuso ese tercer puesto?
R. Agridulce, porque al final Juan es un ganador y siempre quiere más. Pero cuando ha reposado y ha visto de dónde venía, creo que está contento. Para él era una carrera con bastante incertidumbre. La primera parte del año no había sido fácil, con la caída en París-Niza, los altibajos y no poder hacer las Ardenas. Verse arriba, terminar segundo en las etapas más duras y tercero en el podio es una señal de que está en el buen camino hacia el Tour. Le da motivación para afrontar estas dos semanas y media que quedan hasta la salida en Barcelona.
P. Desde dentro, ¿cómo se ha visto la relación entre Ayuso y Skjelmose?
R. Yo creo que ha sido algo muy positivo. Prácticamente no habían corrido juntos. El calendario estaba previsto para ello, pero por una cosa u otra no lo habían hecho hasta ahora. Todos hemos visto que han colaborado muy bien. Ellos también han entendido la fortaleza de compartir, no el liderazgo, porque está claro que el líder era Juan, pero sí la responsabilidad. Tener dos corredores fuertes al final marca la diferencia. Se han dado cuenta de que trabajando juntos pueden llegar más lejos.
P. ¿Eso puede ser la gran baza de Lidl-Trek en el Tour?
R. Sí. Seguramente no tenemos ni a Pogacar ni a Vingegaard, que pueden estar un pasito o dos por encima, pero sí tenemos un bloque muy fuerte y muy unido. Si sabemos trabajarlo como tal, podremos jugar la baza de la estrategia. En el uno contra uno será más difícil. Creo que eso es lo que se está trabajando y salimos del Tour de Auvernia-Ródano-Alpes bastante reforzados como bloque.
P. ¿Cómo ve la previa del Tour?
R. Está claro que Pogacar está por encima del resto. Después está Vingegaard, y habrá que ver cómo ha recuperado del Giro, aunque allí dejó muy buenas sensaciones. Por detrás hay un elenco bastante abierto. Seixas está en el radar, pero no hay que olvidar que es muy joven y que terminar el Tour de Auvernia-Ródano-Alpes con esa caída no es lo ideal para ir al Tour. Le costará recuperar. Luego está Ayuso, que si todo va bien, ¿por qué no? Un podio es factible. Pero tampoco debe ser el objetivo final. En el equipo vemos este primer Tour como un Tour de aprendizaje, de hacer cohesión y grupo. Para Juan también es nuevo llevar el liderazgo de un equipo entero.
P. ¿Está ya confirmado el ocho del Tour?
R. No está confirmado al cien por cien. Yo espero estar, pero mi plaza está pendiente de definirse estas últimas semanas. Con Pedersen, Ayuso, Skjelmose… tenemos garantías de estar presentes en la carrera en cualquier momento. Tenemos que luchar con el colectivo por encima de las individualidades.
P. Andorra es el paraíso de los ciclistas, ¿qué supone estar rodeado de compañeros y rivales?
R. Es increíble. Aquí ves más ciclistas profesionales que amateurs, sobre todo en esta época del año. Ves gente de todos los equipos, chicos y chicas, cada vez más. Pero en el día a día tampoco te los encuentras tanto. Entrenando quedas con quien quieres entrenar, te cruzas con otros, saludas y ya está. En la vida cotidiana, por ejemplo, coincido muchas veces en el colegio con Simon Clarke, que se acaba de retirar, o con auxiliares de otros equipos. El hijo de Edu Prades va a clase con mi hija. Son cosas anecdóticas, pero el ciclismo es un mundo bastante familiar. No hay grandes rivalidades y la convivencia es fácil.
P. Lo suyo es una clásica montañosa, algo poco visto.
R. Sí. Hay muchas carreras y hay que buscar un factor diferencial. Andorra tiene varios ingredientes para ser una carrera diferente. El primero es la orografía: tiene que ser montañosa sí o sí. Y luego está que es la casa de muchos ciclistas. Pidcock, por ejemplo, puede decidir a última hora correr porque está aquí. Para mí esos son los dos factores diferenciales: correr en casa y que sea una carrera montañosa. También intentamos tener el estándar de seguridad más alto, porque dos semanas antes del Tour hay que garantizar que todo esté bien señalizado.
P. ¿Le gustaría que la prueba creciera en el futuro?
R. Sí. Idealmente me gustaría crecer en categoría para poder dar más puntos. Hace unos años nadie miraba los puntos, pero hoy los equipos los tienen muy en cuenta a la hora de hacer el calendario. También se puede mirar lo que tenemos alrededor, hablar con Occitania y pensar en una especie de Challenge con varias pruebas de un día en estas fechas. Sería una manera de competir con Suiza, Eslovenia o Bélgica. Suiza, al ser ahora de cinco días, quizá es más fácil de competir que cuando era una carrera de ocho o nueve días.
P. A nivel personal, ¿cómo está?
R. Me siento bastante bien. En el Tour de Auvernia-Ródano-Alpes fui entrando en carrera poco a poco. Después de Lieja hice un parón bastante grande, fui unos días a Lanzarote y estuve casi dos semanas sin hacer más de dos horas de bici. Me vino muy bien. Después hicimos un bloque en Sierra Nevada y al volver a competir en el Dauphiné los primeros días fueron un poco más duros, pero cada día fui a más. Acabé la carrera muy entero, con buenas sensaciones y contento de ver que el cuerpo responde.
P. ¿Sueña con una victoria española en el Tour?
R. Si pudiera conseguir una victoria, estaría genial. Pero ahora mismo, a nivel colectivo, tenemos muchos objetivos. Si sucediera un poco de rebote, como pasó en el Giro, perfecto, aunque espero que el equipo pueda cumplir sus planes. Lo importante es estar al cien por cien y poder dar un buen Tour a Lidl-Trek. El equipo se lo merece. Hemos tenido un principio de año complicado, con lesiones y cambios internos, pero ya ganamos la última etapa del Giro, ganamos en el Tour de Auvernia-Ródano-Alpes con Simmons y Juan hizo tercero. Estamos en el camino correcto.
P. Para acabar, ¿cómo están los ánimos en Lidl-Trek después de tantos cambios?
R. Todo el mundo está un poco expectante. Sabíamos que habría cambios desde que Lidl se hizo con el equipo, porque ha cambiado el management. Es verdad que la salida de Luca a mitad de temporada fue una sorpresa, porque no la esperábamos así. Pero son ciclos. La gente que va a entrar tiene experiencia y ha demostrado que sabe llevar equipos al máximo nivel. Por mi parte estoy expectante, porque creo que estos cambios nos pueden aportar muchas cosas positivas en busca de ser el equipo número uno del mundo, que es lo que quiere Lidl-Trek.
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