Domingo, 08 de febrero de 2026 Dom 08/02/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

Carmen Negrín: «En el Gernika, Picasso posiblemente lo que pintó fue la Desbandá»

Carmen Negrín: «En el Gernika, Picasso posiblemente lo que pintó fue la Desbandá»
Artículo Completo 2,796 palabras
De visita en la provincia para pronunciar charlas en recuerdo de las víctimas de la 'carretera de la muerte', afirma que testimonios orales y documentales en el archivo de su abuelo sugieren que el pintor comenzó la obra antes del bombardeo de la localidad vasca

Ampliar

Carmen Negrín posa en el aula del IES Puerta de la Axarquía en el que pronunció una charla en recuerdo de las víctimas de la Desbandá. Marilú Báez

Nieta de Juan Negrín, último presidente del Gobierno de la Segunda República

Carmen Negrín: «En el Gernika, Picasso posiblemente lo que pintó fue la Desbandá»

De visita en la provincia para pronunciar charlas en recuerdo de las víctimas de la 'carretera de la muerte', afirma que testimonios orales y documentales en el archivo de su abuelo sugieren que el pintor comenzó la obra antes del bombardeo de la localidad vasca

Cristina Vallejo

Domingo, 8 de febrero 2026, 00:33

... chileno. Su vida ha sido un periplo por todo el mundo y siempre en el exilio. Y, aun pudiendo hacerlo, no ha solicitado la nacionalidad española. Políticamente, dice, es lo más coherente. Estos días ha visitado Málaga para participar en actos en recuerdo de la Desbandá, matanza que ella conoció porque en una cómoda del cuarto de juguetes de cuando era niña descubrió las fotos de la 'carretera de la muerte' y un libro de Norman Bethune, el médico que fue testigo del asedio fascista contra miles de civiles y que asistió a los heridos. En esta entrevista revela que testimonios orales y archivos de su abuelo sugieren que en el Gernika Picasso refleja la Desbandá y no el bombardeo de la localidad vasca. Y también reivindica ese «resistir es vencer» de su abuelo, cómo fue su salida de España en 1939, qué ocurrió en realidad con el «oro de Moscú» y el paralelismo que existe entre Juan Negrín y Pedro Sánchez.

«Antes la gente se mezclaba. Ahora la política es una cuestión de blanco o negro»

-Su familia también era muy cosmopolita, viajada. Su abuelo, Juan Negrín, estudió Medicina en Alemania.

-Sí, se fue con catorce años. Estudió, posiblemente, en las mejores universidades del momento. Socios que eran también amigos de sus padres le ofrecieron irse para allá. Con los ojos de hoy es muy sorprendente que a un adolescente le dejaran irse solo. Primero estuvo en Kiel, el primer año, mientras estudiaba el idioma y las costumbres, y a continuación se fue a Leipzig. En el archivo hemos descubierto que hay muchas postales de muchos sitios diferentes de Europa. Dudo que la familia alemana que le animó a irse lo acompañara siempre. Esos viajes seguramente los haría solo.

-Después de irse de España para estudiar tuvo que dejar el país por obligación, exiliado. ¿Cómo fue ese exilio de Juan Negrín?

-Yo no lo viví. Nací después de la Segunda Guerra Mundial, en el año 1947. Mi bisabuela ya había muerto. Mi tía abuela, también. Pero a los hermanos de mi abuelo sí los conocí relativamente bien. Íbamos a verlos cada año en verano. Vivían entre Lourdes y Pau, seguramente porque eran muy católicos. En realidad, mi abuelo era el único de la familia que no era católico. Lo pasaron mal, no tenían muchos medios. Vivían muy modestamente, con el apoyo de mi abuelo y de la religión. Salieron de España por Cataluña y casi los matan, porque uno de mis tíos siempre llevaba su sotana. Mi abuelo le sugirió que se la quitase, pero él no quiso porque tenía sus ideas y no las iba a esconder. Y en esto que los paran en la frontera, creo que anarquistas, y casi que los fusilan. Menos mal que alguien los reconoció y ratificó que eran la familia Negrín.

-¿Y cuál es su historia? También está marcada por el exilio…

-Mi padre se exilió primero en Estados Unidos, terminó sus estudios universitarios, se casó con una estadounidense y luego se fueron a vivir a México, donde nació mi hermano, en un hospital español que había construido la República. Después enfermó mi madre, con lo que regresaron a EE UU y por eso yo nací allí, pero meses después volvimos a México. Y luego me mandaron a París a vivir con mi abuelo.

«Si algún día se me ocurre pedir la nacionalidad, lo puedo hacer. Pero considero que es más coherente políticamente no hacerlo: mi abuelo quería que se organizaran unas elecciones en las que el pueblo pudiera decidir si quería monarquía o república y eso nunca se ha hecho»

-Y no tiene nacionalidad española.

-No. Por muchas razones. Soy hija de exiliado, mi padre era español y en México siguió siéndolo porque ese país sólo reconoció a la República, así que si algún día se me ocurre pedir la nacionalidad, lo puedo hacer. Pero considero que es más coherente políticamente no hacerlo: mi abuelo quería que se organizaran unas elecciones en las que el pueblo pudiera decidir si quería monarquía o república y eso nunca se ha hecho. La Constitución de 1978 era un paquete y no hubo la posibilidad de que se hiciera esa consulta. Si algún día España vuelve a ser una República, entonces pediré la nacionalidad.

-Quiere recuperar la memoria de Negrín, una figura olvidada y a veces denostada. Pero el primero que fue ingrato con su abuelo fue el propio Partido Socialista. Indalecio Prieto lo expulsó del PSOE.

-Es un problema muy típico de los socialistas lo de pelearse y criticarse entre ellos. Bueno, de la izquierda en general, porque es más democrática, porque se expresa más y, obviamente, hay desacuerdos y no logra superarlos y unirse. Juan Negrín era, además, el presidente del Gobierno y es absolutamente normal que le achacaran todas las culpas. Él estuvo mucho tiempo tratando de evitar esos conflictos en el exilio; es decir, ya habían hecho mucho daño antes, pero siguieron haciéndolo, y él trató de frenarlos y por eso se quedó tan callado y por eso también se sabe tan poco de lo que hizo durante el exilio.

-Juan Negrín estuvo casi dos décadas en el exilio. Murió en 1956, el año en que el Partido Comunista propuso la reconciliación nacional. ¿Sabe qué opinaba de esa propuesta si es que tuvo oportunidad de conocerla?

-Bueno, yo es que era muy pequeña. Aunque hay algo que sí que sé: cuando la ONU reconoció el Gobierno de Franco -algo que ocurrió en 1955- fue un terrible golpe para él, porque sabía que sin ayuda exterior no se iba a poder recuperar la República. Los soviéticos traicionaron a la República absteniéndose ante la propuesta estadounidense de reconocer a Franco porque estaban ansiosos de que se reconocieran a Ucrania y a Georgia como parte de la URSS. Hubo muchas decisiones así de los aliados que iban abandonando a la República. Pero Negrín intervino para que España pudiera participar en el Plan Marshall: pese a lo que pudieran decir, eso no era un apoyo a Franco, sino al pueblo español. Además, mi abuelo fue el primero en señalar que España fue la primera víctima de la Segunda Guerra Mundial, en defender que no fue una Guerra Civil, sino la Guerra de España, la Batalla de España, y eso era una forma también de buscar una reconciliación.

«Felipe González ya se acabó, no tiene tanto peso en el partido; en cambio, a Prieto la gente lo escuchaba. Había muchas envidias y Prieto adoptó las críticas de la derecha que, bueno, es lo mismo que hace Felipe González con Pedro Sánchez»

-Con las disputas que hemos visto que existían entre Indalecio Prieto (varias veces ministro republicano y presidente del PSOE entre 1948 y 1951) y Negrín (Prieto le acusaba de comunista, por ejemplo), parece haber un paralelismo con lo que ocurre ahora en el PSOE, donde gente importante como Felipe González critica duramente a Pedro Sánchez.

-Yo creo que es menos relevante ahora porque Felipe González ya se acabó, no tiene tanto peso en el partido; en cambio, Prieto era un hombre de partido, no era otra cosa, vivía de la política y la gente lo escuchaba. Había muchas envidias y Prieto adoptó las críticas de la derecha que, bueno, es lo mismo que hace Felipe González con Pedro Sánchez.

Ampliar

Marilú Báez

-Negrín llegó a la presidencia del Gobierno en plena guerra, en 1937, con trece puntos para hacer posible la paz en España. Uno de ellos era darle voz al pueblo, que pudiera votar qué España quería. Pero el coronel Segismundo Casado da un golpe de Estado contra su gobierno para poder negociar con Franco una derrota honrosa de la República que el dictador traicionó. Hay quien piensa que es la gran lección de que no hay que negociar nunca con el fascismo.

-El golpe de Casado estaba preparado desde hacía mucho tiempo. Casado tenía un interés propio: que lo dejaran salir del país honorablemente o que lo dejaran quedarse en España. Pero ni siquiera eso le dejaron. Es la gran lección de que no se puede pactar con el fascismo ni hacerle concesiones. Casado recibió dinero de los servicios secretos británicos. Escribió un libro diciendo que Negrín y todos ellos eran comunistas y curiosamente estaba escrito en inglés cuando él no hablaba ese idioma.

«Depositarlo en Rusia no quiere decir dárselo a Rusia. Nunca fue oro ruso, era oro del Banco de España que se depositó allí y que se iba vendiendo para pagar armas, ropa, comida...»

-Hablando de dinero, Juan Negrín, antes de ser presidente de la República fue ministro de Hacienda… ¿Qué pasó con el oro de Moscú que tanta leyenda ha generado?

-Cuando un país está en guerra, lo primero que hace es proteger sus fondos. Mandaron algunos fondos a Inglaterra y otros a Francia, y fueron congelados, no se podían utilizar. Por ejemplo, a los embajadores se les pagaba a través de un banco inglés que decidió no efectuar las transferencias, así que muchos se fueron con Franco, aunque algunos notorios se quedaron con la República. Con los fondos que quedaban, la única manera que se le ocurrió de preservarlos fue depositarlos en la URSS, porque era el único país que reprochaba a los ingleses que en la Guerra de España estaban favoreciendo a los alemanes y a los italianos que controlaban el mar para que no entraran armas que ayudaran a la República. Obviamente, depositarlo en Rusia no quiere decir dárselo a Rusia. Nunca fue oro ruso, era oro del Banco de España que se depositó allí y que se iba vendiendo a medida que se iba utilizando. Las cuentas están aquí y está todo perfecto, claro y transparente. El oro se iba vendiendo para conseguir recursos para pagar armas, ropa, comida, todas las necesidades que tenía el pueblo. No se vendió a precio alto, por los avatares de la divisa rusa, pero con eso la República se pudo mantener un tiempo, porque a finales del año 38 los rusos ofrecieron un préstamo, lo que quiere decir que ya no quedaba oro. Me sorprende la insistencia de la derecha en decir que se quedó con parte de ese oro, que había hecho un uso personal, pero para eso están las cuentas, con sus cifras, con la cantidad de cartuchos, de camiones… todo está por escrito.

-Explíquenos ese famoso «resistir es vencer» de Negrín.

-El «resistir es vencer» tiene que ver con quienes pensaban o sabían que estaba a punto de haber una Segunda Guerra Mundial y la idea era que si se resistía, si la República resistía, España estaría del lado de las democracias y la URSS y, de otro lado, se encontrarían Alemania e Italia. Negrín pensaba que los ingleses lo apoyarían y también los franceses, aunque no se esperaba que éstos cayeran tan pronto, y además se llevaba bien con Rusia, es decir, no cabía duda de quién estaría de qué lado y, en ese caso, pues hubieran liberado España como liberaron Italia y Francia. Las reservas con que contaban estaban calculadas justo para el tiempo que tardó en estallar la Segunda Guerra Mundial. Mi abuelo tenía información, porque había estado en Alemania y un país pobre como el que era entonces no decide comenzar a rearmarse para nada, lo hace para usar las armas.

«Los Gobiernos declaran que quieren cambiar el mundo con la educación, pero le recortan recursos»

-Visita Málaga para participar en homenajes y actos de divulgación de la Desbandá.

-Sí. Mi hermano y yo teníamos un cuarto de juguetes. Ahí había una cómoda donde estaban las cosas de la guerra. Por ejemplo, un librito de Bethune con todas las fotos de la Desbandá, de la 'carretera de la muerte'. Ir a las escuelas y hablar de ella me parece indispensable. Siempre me sorprende ver que muchos desconocen totalmente la historia de una de las peores matanzas que hubo en España. Se habla mucho de Gernika, porque Picasso lo pintó. Pero es que inicialmente Picasso no pintaba Gernika, porque había comenzado la obra antes del bombardeo. Así que posiblemente lo que reflejó fue lo que ocurrió en la 'carretera de la muerte'. Eso dice la tradición oral, testimonios orales. También descubrimos documentos en el archivo de mi abuelo, que fue ministro de Hacienda y hacía los pagos por los encargos, en ese sentido cuando se organizó una exposición. El cuadro se hizo antes del bombardeo y, según lo que yo sé, Picasso lo hizo pensando en la 'carretera de la muerte'.

«Es muy triste ver jóvenes que cantan el 'Cara al Sol' o que sacan la bandera franquista y no saben lo que implica»

-Ahora entre la juventud germinan ideas de ultraderecha. ¿A qué lo atribuye?

-Hay varios momentos de fallo. El primero es que cuando empezó la llamada Transición no se actuó rápidamente, no se cambiaron los libros, y aún así no se llega a final de curso a dar la guerra. Se entiende que entonces había mucho miedo: por mucho que hubiera muerto Franco, su equipo seguía coleando y se consideró que era difícil actuar. Además, se tomó la decisión de dar la vuelta a la página, y eso no funciona. Y cuando Zapatero aprobó la primera ley de memoria, todos estábamos muy contentos pero había un error enorme y es que si no la respetabas, no pasaba nada. La impunidad se ha mantenido y ahora que ven que hay demasiado cambio en España para su gusto, están reforzando la provocación. También se ha fallado mucho en la educación: los Gobiernos declaran que quieren cambiar el mundo con la educación, pero le recortan recursos. Y se produce una gran ironía: ahora parece que ser rebelde es ser fascista y ser muy macho. Y es muy triste, porque ves jóvenes que cantan el 'Cara al Sol' o que sacan la bandera franquista y no saben lo que implica. Pero el silencio de cuarenta años y la falta de compromiso tiene mucho que ver también con lo que sucede.

Límite de sesiones alcanzadas

El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a las vez.

Por favor, inténtalo pasados unos minutos.

Sesión cerrada

Al iniciar sesión desde un dispositivo distinto, por seguridad, se cerró la última sesión en este.

Para continuar disfrutando de su suscripción digital, inicie sesión en este dispositivo.

Iniciar sesión Más información

¿Tienes una suscripción? Inicia sesión

Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir