Sábado, 23 de mayo de 2026 Sáb 23/05/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Política

Carmen Truyols, la anestesista que pone cara a las protestas médicas: "Mónica García dice que somos unos mentirosos"

Carmen Truyols, la anestesista que pone cara a las protestas médicas: "Mónica García dice que somos unos mentirosos"
Artículo Completo 825 palabras
Esta anestesista pone cara y voz a los más de 177.000 médicos llamados a los paros semanales, que cierran esta semana la cuarta huelga. "La vocación te puede llevar a la muerte, a trabajar 24 horas, a perder a tus hijos" Leer

"La vocación máxima, llevada al extremo, es mala, y se usa para llevar al médico al límite, incluso quedándose sin derechos laborales". Carmen Truyols es anestesista, tiene tres hijos y le apasiona ser médico, pero un día dijo basta a las guardias, a las jornadas interminables y a los sacrificios personales por un sistema que "no cuida al que cura".

Ella pone voz a los más de 177.000 médicos que ayer viernes cerraban la cuarta semana de paros sin visos de que el Ministerio que lidera otra anestesista y madre de familia, Mónica García, escuche las reivindicaciones que arrastran desde hace casi un año. "Seguiremos con los paros en junio, estoy segura". Ya suman 27 días de huelga, "y aunque no lo parezca, no vamos a parar", advierte.

Ahora mismo no ejerce, porque "elegí a mi familia, a mis hijos y me lo puedo permitir, sé que hay muchos que no y eso lo pagan con su salud y con la falta de conciliación que es lo que proclama este gobierno progresista, pero se ve que los médicos no estamos incluidos". Truyols lleva meses siendo combativa en las redes y en los medios, acude a las concentraciones en las que "sí se ponen las necesidades de los facultativos como prioridad, sin mezclar política de colores e intereses partidistas y de colegios y sindicatos médicos".

Sobre esa vocación convertida en mantra y que ha de soportar todo tiene su propia teoría. "Pero, ¿qué nos ha traído aquí? No ha sido el dinero, no han sido las familias. Ha sido la vocación. Y esa vocación, por desgracia, puede llevarte a la muerte, a trabajar 24 horas, a no tener hijos o a perderlos. Hace falta poner límites, pero esos límites no los tiene que imponer el médico: cuando los pone, lo hace por su salud y por la seguridad de sus pacientes, no por falta de amor a su profesión".

Tiene claro que "las guardias de 24 horas y las horas extras son un atraso. ¿Por qué seguimos siendo los únicos sanitarios que no trabajamos a turnos?". Truyols expone que aquí han de implicarse todos "desde los gerentes de hospitales, las consejerías autonómicas y el Ministerio de Sanidad".

A este último le reclama un Estatuto Marco como ley estatal sin letra pequeña: "Hay que evitar el "por necesidades del servicio" o "a voluntariedad del trabajador sanitario". Esos matices son los que nos dejan vendidos y los que nos llevan a encadenar guardias de 24 horas, llenando semanas con más de 60 horas». Esto conduce a que se dé por hecho que "hay que 'quemarse' para ejercer la Medicina, lo que lleva a trabajar en condiciones en las que los médicos no quisieran trabajar".

Siente decepción por los que dirigen el ministerio, médicos casi todos, porque "Mónica García llegó al ministerio diciendo lo mismo que nosotros y ahora dice que somos unos mentirosos". Antes de coger la cartera sanitaria, García deferndía que no se podía tener a un médico trabajando 24 horas por 2.400 euros. "¿En qué momento, al llegar a la política, hay que dejar de ser médico?"

La ministra encabezó en su momento movimientos para eliminar las guardias e incluso fue muy combativa en sus reivindicaciones en las mareas blancas. Truyols hoy percibe desinterés hacia los suyos desde este departamento: "No ha habido ningún interés real en el diálogo". Y añade, "el único interés ha sido buscar culpables: unas veces las comunidades autónomas, otras los médicos mismos".

En Europa para contar la situación

Hace una semana estuvo en el Parlamento Europeo exponiendo el problema de los médicos en España, su situación precaria y cómo se les empuja a buscarse la vida fuera del Sistema Nacional de Salud (SNS). "A los pacientes les incomodan las listas de espera, se buscan el cómo para que los vean en la privada. Los médicos no tienen buenas condiciones, se marchan a ejercer a la privada. El propio SNS necesita de la privada para proporcionar ciertos servicios", denuncia la demonización de la privada y el enaltecimiento de la pública, "cuando ambas son complementarias".

Además, subraya que la existencia de una sanidad pública universal debe cimentarse en unos recursos bien gestionados, pero no es así, al tiempo que desmiente que no haya médicos. "Sí los hay". "Aunque hay muchos, incluso más que en Alemania (con más población), se gestionan mal; atienden asuntos no clínicos, como los informes administrativos. No se trata de crear más plazas, sino de que se necesitan unidades docentes que formen a los residentes. Estas no pueden formar a un nivel adecuado a quienes llegan si se les paga solo 500 euros", remacha.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
Compartir