Tras años de debate el país ha tomado una decisión radical: acabar con la "penalización por matrimonio"
Sin comentariosFacebookTwitterFlipboardE-mail 2026-03-12T17:01:54ZCarlos Prego
Editor - MagnetCarlos Prego
Editor - Magnet Linkedintwitter3097 publicaciones de Carlos PregoEn Suiza los matrimonios son noticia. Y no por su subida o caída, cuestiones demográficas o nuevas tendencias a la hora de celebrarlos. Lo son por razones estrictamente tributarias. En una decisión histórica los suizos han respaldado de forma mayoritaria (con el 54% de apoyo) una reforma que básicamente pondrá fin a lo que en el país se denomina "penalización matrimonial". Dicho de otro modo, darse el 'sí quiero' en Suiza dejará de ser (en la mayoría de casos) una condena a pagar más a la hora de declarar los ingresos a Hacienda.
La decisión ha llegado precedida de un intenso debate, lo que da una pista de que el tema no solo tiene derivas fiscales. El trasfondo es social, cultural e histórico.
¿Qué ha pasado? Que tras años de debate Suiza ha dado 'luz verde' a un cambio fiscal clave para los matrimonios. Los parejas del país que formalicen su relación dejarán de tributar de forma conjunta, mediante una única declaración de impuestos en la que se tiene en cuenta la suma de sus ingresos y patrimonio.
A partir de ahora se gravará a cada cónyuge de forma individual. Igual que si no hubiera pasado por el altar. La medida ha recibido el aval del 54% de los votantes durante un referéndum en el que se han tratado más temas, pero no significa que vaya a activarse de inmediato. La idea es que se adopte de forma gradual, a lo largo del próximo lustro. Los cantones disponen de margen hasta 2032.
¿Es tan importante? Sí. De hecho en Suiza (y otros países que han prestado atención al cambio fiscal) no se habla de tributaciones conjuntas o individuales, sino de algo mucho más contundente: el fin de la "penalización por matrimonio".
¿Por qué? Porque según sus impulsores el actual régimen tributario helvético castiga a aquellos matrimonios en los que ambos cónyuges trabajan y gozan de buenos salarios. En esos casos, con el sistema actual, las parejas se ven obligadas a soportar cargas mayores de las que afrontarían si siguieran solteras. Es decir, una misma pareja puede encontrarse en uno u otro tramo impositivo (más o menos beneficioso) dependiendo solo de si ha formalizado su relación.
¿Y eso por qué? Básicamente porque el sistema suizo tiene unas cuantas décadas y parte de un modelo familiar tradicional en el que en cada hogar hay un único sueldo base. Si la familia percibe más ingresos (una segunda nómina) estos suelen tributar a una tasa marginal mayor. "El modelo conjunto provenía de una época en la que los ingresos de las mujeres se consideraban un 'complemento' al de sus maridos”, aclara Swiss Info. Con el nuevo sistema, eso cambia.
¿Tanto influye? Lo que hemos visto hasta ahora puede sonar abstracto o demasiado teórico, pero su alcance se entiende mejor con ejemplos prácticos. En enero Swiss Info realizó una simulación para diferentes perfiles de hogares con uno u otro sistema tributario y comprobó que la 'foto' cambia bastante.
El resumen es muy sencillo: el nuevo modelo fiscal beneficia sobre todo a los matrimonios en los que ambos cónyuges cobran lo mismo o cantidades similares y perjudica (obligándoles a afrontar mayor carga tributaria) a aquellos en los que hay un mayor desequilibrio de rentas entre los miembros de la pareja.
En XatakaEspaña está obsesionada con las bodas. Y Telecinco está utilizando esa obsesión para huir de su crisis de audienciaUn ejemplo práctico. Pongámonos en el caso de una pareja en la que ambos miembros ganan lo mismo: 100.000 francos. Con el modelo conjunta que lleva años operando en Suiza su carga fiscal sería de unos 6.700 francos. Con el nuevo sistena de tributación individual bajaría a 2.700. La cosa cambia en las parejas en las que hay un único salario. En esos casos (con el mismo nivel de ingresos) la tributación individual supondrá una subida del 32% con respecto a la conjunta.
¿Qué busca el cambio? Sus promotores aseguran que el nuevo modelo solucionará un problema que lleva tiempo arrastrando la economía suiza: un sistema fiscal que desincentiva el trabajo remunerado de aquellas personas que aportan un segundo ingreso a sus hogares. Al cambiar el marco legal, recuerda Financial Times, el Gobierno helvético espera aumentar la fuerza laboral de la nación en unas 60.000 personas y elevar el PIB nacional cerca de un 1%.
Los defensores del cambio esperan que contribuya a que las mujeres ganen fuerza en el mercado laboral helvético. Se calcula que solo el 60% de las suizas trabaja a tiempo completo, un porcentaje inferior al de la media de la OCDE, que ronda el 78%. La "penalización por matrimonio" también ha derivado en algunas prácticas curiosas, como parejas que se casan sin registrar legalmente su unión o incluso matrimonios que se divorcian antes de jubilarse por motivos fiscales.
¿Son todo ventajas? Para nada. Al menos así lo sostienen los sectores más críticos con la medida, que advierten de varios efectos negativos. El principal, que el nuevo sistema derivará en más burocracia, aumentando la carga de trabajo (y los costes) de la administración. Hay cantones que también temen que el cambio de modelo afecte a sus arcas, castigándolos con una pérdida de ingresos.
Más allá de las cuestiones prácticas hay otra ideológica: parte del sector crítico advierte que la fiscalización individual generará desigualdades que perjudicarán sobre todo a las familias tradicionales. Según la el Gobierno, el nuevo marco hará que más o menos la mitad de los contribuyentes vean reducida su carga fiscal. El 36% no notaría cambios y solo el 14% restante deberá pagar más impuestos.
Imágenes | Leonardo Miranda (Unsplash), Ronnie Schmutz (Unsplash) y Leo_Visions (Unsplash)