Viernes, 22 de mayo de 2026 Vie 22/05/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Internacional

Casi 35 años después, el Atlético deja de ser de los Gil y Cerezo

Casi 35 años después, el Atlético deja de ser de los Gil y Cerezo
Artículo Completo 678 palabras
Apollo culmina la toma de control del club rojiblanco y cierra una de las etapas más largas y controvertidas del fútbol español

Propiedad

Casi 35 años después, el Atlético deja de ser de los Gil y Cerezo

Apollo culmina la toma de control del club rojiblanco y cierra una de las etapas más largas y controvertidas del fútbol español

Regala esta noticia Añádenos en Google Miguel Ángel Gil Marín, Enrique Cerezo y Robert Givone, socio de Apollo y co-gestor de ASC. (Efe)

Javier Varela

22/05/2026 a las 13:52h.

Día histórico en el Atlético de Madrid. No cambió el escudo, ni el estadio, ni el entrenador. Ni hubo un fichaje de renombre. Por primera ... vez desde principios de los años noventa, ni Enrique Cerezo ni la familia Gil controlan el club que moldearon -y dominaron- durante más de tres décadas. El Atlético ya pertenece por completo al fondo estadounidense Apollo. El fondo americano, a través de 'Crimson HoldCo', aparece como dueño único del Atlético en el registro mercantil.

Hasta este viernes, el núcleo duro del accionariado estaba en manos de Miguel Ángel Gil Marín, Enrique Cerezo y el fondo Ares Management y ha pasado íntegramente a manos de Apollo.

Hasta este viernes, el núcleo duro del accionariado estaba en manos de Miguel Ángel Gil Marín (50,8 %), Ares Management (34 %) y Enrique Cerezo (15,2 %) y ha pasado íntegramente a manos de Apollo tras recibir las autorizaciones pertinentes. La maniobra coloca al gigante financiero norteamericano al frente de un club convertido desde hace tiempo en una empresa global del fútbol moderno: nuevo estadio, explotación comercial internacional, giras, patrocinios y una valoración disparada respecto a la de hace apenas una década.

40 años de gilismo

En el Atlético, sin embargo, la noticia tiene una dimensión emocional difícil de medir en números, porque no es solo un relevo accionarial es el cierre de una época. Durante generaciones de aficionados, el club y los apellidos Gil y Cerezo fueron inseparables. Para bien y para mal. Desde la llegada de Jesús Gil a la presidencia en 1987 hasta esta venta definitiva -este viernes-, el Atlético ha vivido estas casi cuatro décadas en una montaña rusa institucional: títulos, descenso a Segunda, conflictos judiciales, reconstrucciones deportivas y una transformación económica radical.

Miguel Ángel Gil Marín heredó el mando en uno de los momentos más convulsos de la entidad y terminó pilotando la etapa más estable del club en términos financieros y competitivos. Enrique Cerezo, mientras tanto, ejerció de presidente institucional durante dos décadas largas, convertido en una figura omnipresente en el paisaje rojiblanco. Ambos sobreviven en la memoria reciente del Atlético tanto como Simeone o el viejo Calderón.

Apollo consuma su aterrizaje en el Metropolitano con un discurso y mentalidad empresarial y su objetivo no es solo sostener al Atlético entre la élite deportiva, sino convertirlo en un activo todavía más rentable y global. La hoja de ruta pasa por aumentar ingresos internacionales, explotar nuevas líneas de negocio y consolidar al club entre las grandes potencias económicas del continente.

Rumbo deportivo

En los despachos del Metropolitano insisten en que el cambio de propiedad no alterará el rumbo deportivo inmediato. Simeone seguirá al frente del banquillo -como mínimo hasta 2027, cuando acaba su contrato- y la prioridad continúa siendo reforzar una plantilla que ha vuelto a competir entre los mejores de Europa llegando a semifinales.

Pero en el fútbol moderno, los proyectos deportivos ya no se entienden separados de los financieros. Y Apollo no ha llegado para sentimentalismos. La pregunta que sobrevuela ahora el estadio rojiblanco no es quién manda. Esa respuesta ya está clara. La incógnita es qué ganará -o perderá- el conjunto rojiblanco con esta nueva etapa después de tantos años bajo las mismas manos.

Desde este viernes, el Atlético sigue siendo el Atlético, pero ya no es el Atlético de los Gil y Cerezo.

comentarios Reportar un error
Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
Compartir