Son unas 2.400 las personas que han firmado el manifiesto que impulsó Iván Espinosa de los Monteros, de la mano de ex dirigentes históricos de Vox como Javier Ortega Smith y Rocío Monasterio, para pedir a la cúpula de Santiago Abascal que convoque un congreso extraordinario del partido. Sin embargo, podrían ser muchos más los simpatizantes de la formación de derecha dura que respaldan esta reclamación. En concreto, casi dos millones, según se extrae del sondeo de Sigma Dos para EL MUNDO. La encuesta revela que el 65% de quienes cogieron la papeleta de Vox en las últimas elecciones generales considera que el partido debería convocar ese congreso. Si a Abascal lo votaron 3.057.000 personas en aquellos comicios de julio de 2023, resulta que serían 1.987.050 de sus afines los que reclaman esa asamblea para repensar la naturaleza y el rumbo de Vox.
Cuando se le menciona la «crisis territorial que atraviesa la formación» y «las múltiples acusaciones de ex líderes o líderes [...] expulsados», solo el 22,1% de quienes apostaron por Abascal en los últimos comicios blinda al partido y rechaza solicitar congreso alguno. Serían, en estimación numérica, 675.597 personas, mientras el otro 12,9% de sus ex votantes se abstiene de contestar. Queda así reflejado, al menos demoscópicamente, que la cascada de salidas polémicas que atraviesa Vox, así como las insinuaciones vertidas por quienes un día estuvieron al lado de Abascal, sí tienen influencia en la imagen que se forjan del partido sus votantes.
Más incluso que de puertas afuera, pues son más los que creen que Vox debería convocar un congreso entre los electores de la formación (65%) que en el conjunto de los españoles (61,9%). Así, por ejemplo, son el 61,3% de los votantes de Pedro Sánchez y el 55,4% de los de Yolanda Díaz quienes consideran que el partido de Abascal debería reunirse para reflexionar sobre su futuro, y solo entre los simpatizantes de Alberto Núñez Feijóo hay más presión para Abascal a la hora de convocar esa asamblea: el 73% de los electores populares lo cree pertinente.
Pero la reclamación no tiene apenas visos de prosperar. «El congreso extraordinario no tiene ningún sentido en un partido que está creciendo», zanjó la portavoz parlamentaria de Vox, Pepa Millán, horas después de que los críticos formalizaran su petición. La posibilidad de celebrar la asamblea antes de lo previsto -enero de 2028- solo tiene dos vías de materializarse: si así lo decide la cúpula de Abascal o si lo reclama el 20% de los afiliados. Con lo primero descartado, lo segundo tampoco es a esta hora muy viable, pues los díscolos no tienen acceso al censo de militantes de Vox y, por tanto, tienen difícil aglutinar a más personas cuya voz sea realmente válida para este fin.
Los ex dirigentes que piden un congreso para repensar Vox quieren abrir un debate sobre «liderazgo, organización, orientación política y estrategia de gobierno». Sobre los «cambios» ideológicos que, creen, el partido ha protagonizado en los últimos años. Y sobre la «arquitectura interna» de la formación. Pero sobre nada de ello tiene Vox intención de acometer reflexión alguna, y así se lo trasladó el número dos de Abascal, Ignacio Garriga, a sus afiliados: «Nosotros a lo nuestro». En una carta que les remitió el pasado miércoles, el dirigente insiste en buscar fuera de la formación a los culpables del periodo convulso que vive Vox y, tras negar cualquier irregularidad, tilda a los críticos de «despechados» y se reafirma en el rumbo fijado por la cúpula.
La tormenta que afronta Vox a nivel interno se empezó a forjar cuando el partido expulsó a Ortega Smith a mediados de febrero, pero escaló de nivel tras las elecciones de Castilla y León. En aquella cita, Abascal registró un modesto crecimiento y se quedó lejos de superar la barrera del 20% de voto, pese a que durante la campaña los sondeos sí señalaron que tenía ese hito en su mano. El 18,9% de apoyo que cosechó en las urnas dejó entrever que su tendencia disparada de los últimos meses se estaba ralentizando, atisbando incluso un tope. Así lo entiende la mayoría de la ciudadanía española, pues el 47,6% cree que Vox «ha tocado techo» tras las elecciones de Castilla y León. Por contra, solo uno de cada tres (33,7%) piensa que el partido de derecha dura aún tiene potencial para crecer más.
Abascal, sin embargo, es más bien defensor de esta segunda postura -«se demuestra que a pesar de todos los intentos [...] no hay techo para Vox», dijo aquella noche electoral-, y sus votantes comparten ese punto de vista. El 69,6% de quienes cogieron la papeleta verde en 2023 cree que la formación no ha alcanzado aún su tope, frente al 20,3% de ellos que considera que sí. Solo entre los afines a Vox son mayoría los que no ven al partido en su techo, y es llamativo que el electorado del PP sea -con Sumar- el que más convencido se muestra de que Abascal está en su máximo. El 57,4% de los simpatizantes populares -que, a priori, tienen más posibilidades de virar hacia Vox- cree que el partido a su derecha no crecerá más.
FICHA TÉCNICA
Población de referencia y ámbito geográfico: Personas de 18 y más años residentes en España con derecho a voto
Técnica de recogida de información: A través del Panel Sigma Dos by Trust Survey. Metodología mixta telefónica (CATI) / on line (CAWI) / RRSS.
Tamaños muestrales: 1.958 entrevistas.
Selección de las unidades muestrales: En la entrevista telefónica mediante selección aleatoria de hogar y aplicación de cuotas de sexo y edad en la selección de la unidad última. En el caso del panel se ha aplicado asignación proporcional por sexo y grupo de edad. La distribución de la muestra ha sido proporcional por comunidad autónoma en ambas muestras.
Margen de error: El error de muestreo absoluto se puede acotar por ±2,26% para un nivel de confianza del 95.5%, y en el supuesto de variables con dos categorías igualmente distribuidas.
Fecha del Trabajo de Campo: del 16 al 31 de marzo de 2026
Realización: SIGMA DOS SL Calle Velázquez 50, 6ª Planta (28.001-Madrid)
Dirección técnica: José Luis Rojo Gil / Ignacio Javier Clemente Sierro