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"Celsa está saneada y busca crecer de forma orgánica e inorgánica"

"Celsa está saneada y busca crecer de forma orgánica e inorgánica"
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"Estamos invirtiendo más que nunca", señala el primer ejecutivo del grupo siderúrgico, que afirma que sus previsiones apuntan a la entrada en beneficios en 2026. Leer
Industria Jordi Cazorla, CEO de Celsa "Celsa está saneada y busca crecer de forma orgánica e inorgánica"
  • JOSÉ ORIHUEL Barcelona
Actualizado 31 MAR. 2026 - 02:02Jordi Cazorla, consejero delegado de Celsa, durante la entrevista con EXPANSIÓN.Araba Press

"Estamos invirtiendo más que nunca", señala el primer ejecutivo del grupo siderúrgico, que afirma que sus previsiones apuntan a la entrada en beneficios en 2026.

Jordi Cazorla (Barcelona, 1969) cumplió el pasado enero dos años como CEO de Celsa, la compañía siderúrgica que en otoño de 2023 pasó a manos de un grupo de fondos internacionales mediante la capitalización parcial de su deuda. Cazorla, exdirectivo de la multinacional británica del sector del embalaje DS Smith, y Rafael Villaseca, presidente no ejecutivo de Celsa, relevaron en la cúpula de la empresa catalana a Francesc Rubiralta, miembro de la familia fundadora y expropietaria del fabricante de acero circular bajo en emisiones.

"Cuando llegué me encontré una empresa que estaba peor de lo que pensaba, pero desde entonces las cosas han ido excelentemente bien", resume el ejecutivo en una entrevista a EXPANSIÓN. "La empresa funciona ahora con normalidad, con una estructura de capital adecuada después de la refinanciación de la deuda, que ha sido el punto final del proceso de turn around", dice Cazorla.

En diciembre, la compañía colocó entre los inversores una emisión de bonos por 1.200 millones de euros y los fondos accionistas, con SVP y Attestor a la cabeza, suscribieron una ampliación de capital de 200 millones y aportaron 600 millones más a través de un préstamo subordinado. En paralelo, Celsa firmó con cinco bancos una línea de crédito de 200 millones de euros.

"Nuestra deuda está ahora por debajo de tres veces el ebitda y tendremos un ahorro anual de 80 millones en costes financieros", señala el CEO, quien destaca el "extraordinario apoyo prestado desde el principio" por los fondos accionistas, en los planos financiero y operativo.

Dispara el ebitda

Para elevar la rentabilidad, la compañía con sede en Castellbisbal (Barcelona) activó en junio de 2024 un plan industrial que contemplaba unas inversiones de 109 millones, todavía en marcha, en mejoras operativas. El objetivo inicial era que éstas aportaran 146 millones de euros al ebitda. "Pero nos quedamos cortos. A finales de 2025, ya habíamos alcanzado 115 millones y llegaremos a 176 millones de contribución al ebitda a finales de este año", precisa Cazorla, que prefiere no dar estimaciones sobre los resultados del pasado ejercicio.

En 2024, Celsa facturó 3.360 millones de euros, con un ebitda positivo de 274 millones y unas pérdidas de 281 millones. "En 2025 ya sabíamos que no íbamos a tener beneficios, porque la refinanciación fue en diciembre, pero seguimos diciendo que nuestra previsión es alcanzarlos este año", dice el CEO, que apunta que Celsa "crece en volumen por encima del mercado".

En abril de 2025, el grupo vendió sus filiales industriales de Reino Unido y Escandinavia al hólding checo Se.ven Global Investments por unos 625 millones. Más allá de España y el sur de Francia, Celsa mantiene una acería en Polonia, que la compañía optó por no traspasar entonces. "Actualmente, no hay ninguna gestión activa sobre el negocio polaco", señala Cazorla.

"Nos gustaría crecer orgánica e inorgánicamente", afirma el ejecutivo, quien considera el M&A "un pilar estratégico" en la hoja de ruta de Celsa. La empresa quiere integrar negocios "aguas arriba y aguas abajo" de la cadena de valor.

"Estamos invirtiendo más que nunca. En 2025 la cifra fue de 183 millones, frente a la media de 120-130 millones de euros de ejercicios anteriores", detalla Cazorla. Un ejemplo es la construcción de una planta de ferralla -la cuarta en España- en Miranda de Ebro (Burgos), con una inversión de un millón de euros y la creación de 22 empleos. La plantilla global directa del grupo está formada por 5.097 personas.

"La regulación europea en el acero nos dará alegrías; estamos en una situación privilegiada", pronostica el CEO, en relación, por una parte, a la norma medioambiental que castigará progresivamente dentro de la UE la producción con más huella de carbono y, por otra, a las medidas de salvaguarda frente a importaciones de terceros países.

Cazorla admite que la subida de los precios de la energía derivada de la crisis bélica puede impactar en el grupo, pero matiza que para Celsa "lo importante es el coste de la electricidad y no tanto el del gas". Puede tener más incidencia la desaceleración de la economía y su efecto sobre la construcción, sector del que depende el 85% del negocio de la empresa, aunque "la suerte que tenemos -argumenta el directivo- es que el mercado español y el polaco tiran con fuerza".

Tras la fallida entrada, en junio de 2025, de CriteriaCaixa en Celsa, donde el hólding iba a tomar el 20% del capital, Cazorla reitera que a corto plazo la empresa "no prevé buscar" ningún socio. Consciente de la caducidad de la actual estructura accionarial, el CEO descarta que el grupo esté trabajando ahora en un plan de desinversión, algo que, no obstante, "en algún momento ocurrirá".

SVP y Attestor suman el 75% del capital

El fondo estadounidense Strategic Value Partners (SVP), con un 38%, y el británico Attestor, con el 37%, son los mayores accionistas de Celsa, donde participan además otras firmas como Golden Tree y Cross Ocean. Álvaro Fabián, director ejecutivo del equipo europeo de inversiones de SVP, califica de "ejemplar" la reestructuración financiera y operativa de Celsa y, en declaraciones a EXPANSIÓN, sostiene que el grupo está "muy bien posicionado" para beneficiarse de los "vientos de cola" del acero en la UE. "Estamos muy cómodos con el futuro de Celsa y no tenemos prisa", dice sobre una futura desinversión. "Todas las opciones están abiertas; ahora no hay ningún plan", añade. En términos parecidos se expresa Friedrich Andreae, socio de inversión privada de Attestor. "No estamos trabajando en una salida, pero no somos un fondo de pensiones", advierte Andreae, que apunta como posibles vías futuras de desinversión una colocación en Bolsa o la venta a un industrial. Recuerda que la relación del fondo con Celsa se remonta a 2013 y dice que Attestor "buscó una alternativa" antes del plan que acabó por arrebatar el control del grupo a la familia Rubiralta. Una vez saneada Celsa, su valoración, incluyendo deuda, ronda ahora los 3.000 millones de euros, según fuentes del mercado.

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Fuente original: Leer en Expansión
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