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Cervantes en Málaga: ¿cuántas veces pasó por la ciudad el autor del Quijote?

Cervantes en Málaga: ¿cuántas veces pasó por la ciudad el autor del Quijote?
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Documentos del siglo XVI y distintas líneas de investigación apuntan a una presencia más amplia y compleja de lo que se ha asumido tradicionalmente

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Aspecto parecido de la ciudad que visitó Cervantes Cervantes en Málaga: ¿cuántas veces pasó por la ciudad el autor del Quijote?

Documentos del siglo XVI y distintas líneas de investigación apuntan a una presencia más amplia y compleja de lo que se ha asumido tradicionalmente

Javier Almellones

Málaga

Jueves, 23 de abril 2026, 00:15

El dato más sólido se sitúa a finales del siglo XVI. En una alegación fechada el 31 de marzo de 1598, Cervantes defiende su gestión ante los Contadores Mayores en relación con las requisas realizadas años antes en localidades como Teba. Y en ese texto deja una pista clave: sus papeles estaban en Málaga. Es decir, la ciudad funcionaba como centro donde se concentraban documentos, cuentas y parte de su defensa administrativa.

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Plano y posibles itinerarios de Cervantes en Málaga, según Antonio Requena

«Está mencionando a Málaga otra vez», insiste con entusiasmo el investigador Antonio Requena, que lleva años analizando estas conexiones. A partir de ahí, cobra sentido la idea de una estancia más prolongada de lo que se suele pensar. «¿Dónde estaba este hombre? Pues caminando…», apunta el presidente del Club de Málaga para la UNESCO, en alusión a un periodo en el que Cervantes habría permanecido en la ciudad durante varias semanas (unos 22 días, al menos), a la espera de recibir una carta que aclarara sus problemas con la justicia, algo que le persiguió durante buena parte de su vida.

Ese tiempo permite situarlo en una Málaga muy distinta a la actual. Una ciudad aún cerrada por murallas, con accesos como la Puerta del Mar y una clara división entre el interior urbano y los espacios extramuros. Dentro, el orden administrativo; fuera, un mundo más abierto, ligado al puerto, pero también a la picaresca.

Es en ese segundo ámbito donde aparece uno de los enclaves más sugerentes: la llamada isla de Arriarán, situada junto a los Percheles, en las inmediaciones de la Puerta del Mar. Pese a su nombre, no era una isla como tal, sino una manzana de casas al margen del control municipal, conocida por su actividad tabernaria, comercial y, en muchos casos, ilegal.

Narciso Díaz de Escovar la describía en una conferencia sobre Cervantes como un «asilo de gente de mala vida», con figones, posadas y una intensa actividad portuaria. Un espacio donde «la ley era otra», según recogen distintos estudios históricos, y que llegó a convertirse en símbolo de la picaresca urbana de la época.

No es un detalle sin importancia. Cervantes la menciona expresamente en 'El Quijote': «los Percheles de Málaga, islas de Riarán». También en otros pasajes aparecen referencias elogiosas a los vinos de Málaga, lo que refuerza la presencia de la ciudad en su imaginario literario. Una referencia que apunta no solo a un conocimiento del lugar, sino también a la huella que ese ambiente pudo dejar en su mirada literaria. Ese mundo de marineros, buscavidas y personajes al margen de la norma encaja con el universo humano que atraviesa buena parte de su obra, donde la frontera entre lo legal y lo informal, lo noble y lo picaresco, está siempre presente.

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Recreación de la Carta de Cervantes en la que menciona a Málaga como lugar donde tiene su documentación.

Para Requena, ese tipo de alusiones refuerza la idea de un contacto más directo con la ciudad. «Otro mundo, que no tiene nada que ver con el de intramuros», resume al describir esos espacios portuarios, donde convivían marineros, artesanos y toda una economía paralela vinculada al mar. Un entorno del que, según esta lectura, Cervantes no solo habría sido testigo, sino del que pudo extraer parte del material humano que luego trasladaría a sus textos.

A partir de ahí, la reconstrucción combina documentación y lógica histórica. Su posible llegada por el camino de Vélez, siguiendo la costa; su paso por la zona portuaria; o su salida hacia el interior por el puente de Santo Domingo, uno de los pocos accesos sólidos de la época hacia rutas como las de Antequera o Ronda.

Pero el relato no termina ahí. Más allá de esta presencia documentada, existen otras líneas de investigación que apuntan a etapas anteriores. Ya en el siglo XIX, Díaz de Escovar planteaba la posibilidad de una estancia juvenil en la ciudad antes de su marcha a Italia, una hipótesis que algunos autores vinculan con pasajes de 'El licenciado Vidriera'. En esa obra aparecen, precisamente, jóvenes malagueños de buena familia, un detalle que algunos investigadores interpretan como un posible reflejo de experiencias reales o contactos directos del propio Cervantes. «Eso es una hipótesis que habrá que investigarla», admite Requena.

Entre certezas, indicios y tradición investigadora, lo que emerge es una relación más amplia de lo que suele contarse. Málaga no fue solo una parada ocasional en la vida de Cervantes, sino un escenario al que estuvo ligado en distintos momentos, con mayor o menor intensidad.

La pregunta, por tanto, sigue abierta. Y quizá esa sea la clave: más que buscar una única respuesta, entender que la huella de Cervantes en la ciudad no se explica con una sola visita.

A este mapa aún incompleto se suma otro elemento que amplía la huella cervantina en la provincia. Distintos municipios malagueños han ido reivindicando su vínculo con el autor del 'Quijote' a partir de documentación o tradición investigadora, hasta el punto de que algunos ya forman parte de la Red de Ciudades Cervantinas. Es el caso, entre otros, de localidades como Vélez-Málaga, Teba o Ronda, por donde sí hay constancia de su paso en el contexto de sus labores como comisario real, especialmente vinculadas a la recaudación y a las requisas de cereal.

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Cartel del evento del Ateneo

Esa presencia más documentada contrasta con la situación de la capital. Antonio Requena no oculta su postura: considera que Málaga debería tener un mayor protagonismo dentro de esa red y, sobre todo, más peso en la investigación cervantina. A su juicio, la ciudad reúne elementos suficientes —documentales, históricos y literarios— como para ocupar un lugar más destacado, pero falta impulso institucional y continuidad en los estudios que permitan consolidar esa posición.

En ese sentido, la relación de Cervantes con la provincia no se limita a episodios aislados, sino que dibuja un recorrido más amplio, en el que diferentes enclaves aportan piezas de un mismo puzzle. Algunos están bien definidos; otros, como el caso de Málaga, siguen abiertos a nuevas interpretaciones. De ahí que la pregunta inicial no solo afecte a la capital, sino al conjunto del territorio: entender por dónde pasó Cervantes es, en el fondo, seguir reconstruyendo una parte de su vida que todavía hoy no está del todo cerrada.

Muchas de estas preguntas pueden empezar a encontrar respuesta muy pronto. El Ateneo de Málaga acoge los días 22 y 23 de abril los 'Encuentros con Cervantes', en los que expertos como Antonio Requena analizarán la presencia del autor en la ciudad y pondrán sobre la mesa nuevas claves para entender una relación que aún hoy sigue abierta.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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