La oposición, por contra, se lanzó desde el primer momento a pedir la salida de Benito del gabinete municipal. También lo han exigido en estos días colectivos feministas de Laredo y, de puertas a dentro, responsables con mucho peso en el PP de Cantabria que advertían del desgaste que este asunto les puede causar en las urnas.
En un primer momento, en una conversación con EL CORREO antes de publicarse la información que ha sacudido a la población cántabra, Ortiz no puso en duda la existencia de la grabación, aunque negó haber sido extorsionado «políticamente» y afirmó que pagó sus gastos de su bolsillo. Tras la publicación de la exclusiva, optó por guardar silencio, no aclaró su futuro en el Consistorio de Laredo y no respondió a las preguntas sobre si pretende dimitir. El también concejal de Urbanismo no acudió al acto oficial que se organizó en el Ayuntamiento con motivo del día de San Miguel Arcángel, patrón de la Policía local.
Relato procaz
La grabación que ha destapado el escándalo llegó a la redacción de EL CORREO el pasado 26 de agosto a través de un correo electrónico anónimo. Se trata de un archivo sonoro de apenas dos minutos y recoge un fragmento de una conversación en la que se escuchan dos voces: la de Ortiz y la de la persona que supuestamente hace la grabación de forma clandestina y cuya identidad no ha podido ser confirmada de momento, al mantenerse en silencio en todo momento para evitar su señalamiento.
En el documento sonoro, cuya autenticidad ha sido garantizada por Lunamic, una empresa de ingeniería de las telecomunicaciones especializada en este tipo de peritajes, también se escucha al entonces alcalde Ángel Vega, ya retirado de la vida política. Pero es Benito Ortiz el que relata de manera más procaz su paso por el burdel chino, una experiencia que le «encantó». Cuenta que un empresario chino que actuaba de enlace les preguntó si querían «divertirse» y que les llevaron a la «plaza del ayuntamiento viejo», a una «pagoda enorme». Allí les explicó el funcionamiento del prostíbulo: «La primera planta era para la gente normal, la segunda para los políticos chinos, la tercera -sigue detallando- para los empresarios y las últimas nos dijeron que 'son para vosotros'». «Igual había 20 chinas, chiquitinas todas, pero preciosas», afirma. Asegura que les llevaron también a una pila de hamacas, en la que les dieron un masaje y detalla algunas prácticas sexuales de las que se congratulan y que le recuerdan otras experiencias vividas en un famoso puticlub de Cantabria. «Yo flipaba», subraya.
Más adelante declara que el empresario chino les dijo que, si querían, podían entrar a un reservado con las chicas. «A mí me encantó. Me encantó la fiesta», confiesa en el audio sin saber que está siendo grabado. También explica que, cuando acabaron «los otros dos», le dijo al exalcalde Ángel Vega que estaban a 13.000 kilómetros de Laredo, dándole a entender que nadie se iba a enterar de lo que ocurría allí. Ortiz relata al final que el empresario les dijo que si querían podían repetir y que Vega aseguró que a él le gustaba otra chica. «Eso el primer día», comenta, lo que deja entrever que acudieron más veces al burdel. También se le escucha decir que Ramón (en referencia al concejal Arenas) «se marchó» al hotel sin llegar a entrar al local.
comentarios Reportar un error