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Charlie Sarria, el influencer que nada entre tiburones: «El malagueño vive de cara al mar pero no lo conoce»

Charlie Sarria, el influencer que nada entre tiburones: «El malagueño vive de cara al mar pero no lo conoce»
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El biólogo marino, impulsor de una asociación dedicada a la investigación, advierte de «lo amenazado» que está el Mediterráneo

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Charlie Sarria. Antonio Contreras Charlie Sarria, el influencer que nada entre tiburones: «El malagueño vive de cara al mar pero no lo conoce»

El biólogo marino, impulsor de una asociación dedicada a la investigación, advierte de «lo amenazado» que está el Mediterráneo

Antonio Contreras

Málaga

Lunes, 2 de febrero 2026, 00:05

... marítimo del Rincón de la Victoria, levantado sobre los acantilados de El Cantal. El litoral que nos acompaña no es uno cualquiera para Charlie Sarria, de 29 años, biólogo marino e influencer que nada entre tiburones. A este bordado irregular lo baña el Mediterráneo, el mar convertido en dogma para Sarria. Sus costas inundan su infancia desde una edad temprana. Las playas de la zona lo crían con culto al agua salada, inculcándole pasión y curiosidad por lo que ésta esconde en su interior. La entrevista tiene lugar con el mar vigilante en el horizonte, porque para Sarria «la vida alejada del mar pierde su sentido».

– Principalmente sí. También tengo una parte de investigación en la que con mis compañeros de Tenerife investigamos tiburones en las Islas Canarias. Y luego hay una parte de viajes fuera de España donde voy a aprender de esos animales que quiero ver para poder transmitirlo luego. Es como una rueda que gira. Al final todo lo que pueda hacer y aprender como científico me permite compartirlo luego con mis seguidores.

Me comenta que tiene su propia ONG

– Sí, la creamos en 2021, se llama Condrik. Los tiburones y rayas pertenecen a los condrictios, de ahí el nombre (la ONG está centrada en la investigación de los elasmobranquios en las Islas Canarias, en especial de los tiburones). Hemos conseguido cosas muy bonitas e interesantes. En 2025 bajamos más de trescientos metros a buscar tiburones de profundidad con cebo, algo que nunca se había hecho en España.

¿La televisión ha hecho daño a los tiburones?

– Por desgracia hay películas que han demonizado el rol del tiburón y han hecho que la gente tenga pánico de meterse en el agua. También quiero pensar que esas películas crearon curiosos que a día de hoy se dedican a investigarlos y querer conservarlos.

¿Qué echa de menos en la ciudad?

– Echo en falta más proactividad en cuanto a proyectos de investigación relacionados con el mar. Hacemos muchas cosas que se quedan en tierra. Falta trabajo de campo desde mi punto de vista. Están pasando muchas cosas en nuestros mares, en el de Alborán y en Málaga en concreto, que deberíamos de estudiar mucho más.

¿Nos falta cultura acuática en el Mediterráneo?

– Lo venía reflexionando antes de la entrevista. El malagueño y el habitante del Mediterráneo en general vive de cara al mar, pero no conoce el mar que habita. No conocemos sus especies, los ecosistemas tan importantes que tenemos, los ríos que tiene el Mediterráneo. Tenemos un gran tesoro y a la misma vez está muy amenazado, esto es muy importante. Si uno no conoce lo que tiene, no lo conserva y no lo quiere.

¿Cuáles son algunas de esas amenazas?

– La sobrepesca en el Mediterráneo es brutal, más del 75 por ciento del pescado que consumimos viene congelado de fuera porque en nuestras aguas no hay suficiente. La contaminación plástica, la degradación de hábitats… estamos esquilmando el litoral. La masificación urbanística constante, con edificios en todos los acantilados, sin respetar el paraje propio en sí, el modelo paisajístico natural. Y luego bueno, la falta de conciencia por parte del ciudadano, que aunque pueda ser más pequeña el tema de plásticos, residuos, dejar basura en las playas. Es triste cuando vas a una playa de tu ciudad y te encuentras siempre botellas de alcohol, restos de comida… al final no cuesta nada recoger las cosas y dejarlo como estaba o mejor si se puede.

¿El impacto urbanístico costero influye directamente en el mar?

– Por supuesto. Imagínate que decidimos construir un embarcadero, un muelle, un espigón y cambiamos todo lo que se llama la dinámica oceánica o del litoral. Al poner una estructura donde la ola golpeará donde no lo hacía antes puede hacer que se sedimente arena en un lugar y en otro no, que se pierdan playas o incluso hacer desaparecer especies por la removilización de tierras y fango. Dependiendo del tipo de impacto será durante la fase de construcción o después también. Habría que hacer un seguimiento y una buena evaluación de impacto ambiental para saber qué estamos haciendo y sea un desarrollo sostenible, que no comprometa a las generaciones futuras.

En este sentido Málaga ha comido mucho terreno al mar, ¿cuál es su impacto?

– Uf, complicado. Intento hablar siempre desde el conocimiento y aquí no podría darte una respuesta clara. Sé que en Málaga capital la única playa que queda natural es la del balneario y quieren hacer ahora proyectos, que ha habido mucha controversia porque hay especies sensibles de corales blandos, meros juveniles. Incluso está la lapa ferrugínea, que era una lapa que estaba en peligro crítico de extinción. No sé cómo está a día de hoy la situación del proyecto para ver si se hace o no, o si tendría un impacto negativo todo el rato o solo durante una fase del proyecto.

¿Tenemos especies extintas en el Mediterráneo?

– Tenemos un ejemplo muy claro que ahora estamos intentando repoblar como es la foca Monje. Una foca maravillosa. En Turquía están haciendo reinserción de ella, intentando que críen en diferentes cuevas y algunas con éxito. Quedan muy poquitas de un animal que estaba aquí. El tiburón blanco también está muy amenazado aquí en el Mediterráneo. Quedan muy pocos y es importantísimo. Lo mismo ocurre con el tiburón Marrajo o la tintorera, en peligro crítico.

¿Se protegen lo suficiente?

– A mi parecer falta protección. Falta protección porque su ecología hace que sea complejo. Tienen muy poca descendencia, tardan muchos años en alcanzar la madurez sexual y las moratorias que hay de pesca a veces no son suficientes. Pero bueno, mejor que nada.

Lo más fascinante que ha visto en nuestras aguas...

– El año pasado tuve la suerte de ver en nuestro paraje de Maro Cerro Gordo una ballena jorobada. Un animal que no suele habitar nuestras aguas. Suele ir desde los polos hasta el África tropical. Una ballena solitaria, subadulta y que aparentemente estaba sana. Es como ver un oso polar en mitad de Navarra. Fue un momento increíble. Ya tuve la oportunidad de verlas en Mauricio, en el Océano Índico. Pero verlas en casa, en un sitio que no debería… se me saltaron las lágrimas.

¿Cuánto tiempo lleva estudiando el Mediterráneo?

– A mí me gusta decir que desde pequeño. Desde chico ya era un apasionado del mar. No me imaginaba en otro sitio que no fuese siendo biólogo marino o dedicado por lo menos al mar de alguna manera. De pequeño con libros de fauna y flora hasta entenderlo a un nivel mucho más técnico de cómo funciona. Y me sigue fascinando y sigo aprendiendo cosas nuevas todos los días.

¿Ha notado algún cambio desde que lo estudia?

– Bueno, he visto cosas inusuales que nunca habían pasado, como lo de la ballena o, por ejemplo el año pasado, muchísimas mantas, una especie única que ha existido en el Mediterráneo (Mobula mobular) que está en peligro crítico de extinción. Lo hablaba con pescadores locales de la zona y decían que esto nunca había pasado. O las migraciones de las ballenas. Sabemos que los rorcuales comunes habitan la zona del Mediterráneo y que es zona de paso, pero nunca habíamos visto tanto trasiego en las costas de Granada y Málaga. Ya no dicho por mí, que tengo 29 años, sino por personas que llevan cuarenta años en el mar.

¿Todo es negativo?

– Siempre hay datos positivos, porque si no creo que no podríamos luchar por nada. El mar tiene una capacidad de regeneración única, las especies tienden a adaptarse a los cambios que ocurren. Pero también hace falta darles ese espacio para que los animales puedan reconstruirse, por así decirlo, y adaptarse. Creo que cada vez hay más concienciación. El mar, para bien o para mal está de moda, y si eso ayuda, bendito sea.

¿Qué es para usted el mar?

– Paz.

¿Positivo o negativo con su futuro?

– Yo soy positivo. Obviamente, donde está la mano del hombre suele haber ambición, ego y destrucción de ecosistemas. Pero también hay personas buenas, gente con un corazón infinito que lo hace desinteresadamente. Podemos cambiar muchas cosas y se están cambiando muchas cosas.

¿Concibe la vida alejado del mar?

– No. Impensable para mí.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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