La política de vetos, aranceles y sanciones aplicada por Estados Unidos a China en materia de chips ha sido un auténtico catalizador para el gigante asiático, que está transformando su industria de semiconductores en tiempo récord con un objetivo: conseguir la soberanía tecnológica. Y es que con China se da una paradoja impactante: pese a ser el mayor productor en número de chips fabricados con 484.000 millones de unidades en 2024, sigue dependiendo tecnológicamente del exterior para los más estratégicos.
El contexto. Los semiconductores no necesitan presentación: son esenciales para la mayor parte de actividades industriales, entre ellas algunas tan estratégicas como la IA. Cualquier país que quiera competir en liderazgo tecnológico y seguridad nacional sabe que debe disponer chips suficientes y suficientemente avanzados para desarrollar todas esas áreas.
Estados Unidos ha diseñado los controles de exportación precisamente para mantener esa ventaja, supeditando a otros países a la dependencia y también para que China no le alcance. Pero con China ha tenido un efecto contrario: ya no es solo que haya creado un tejido nacional sólido y en crecimiento, es que con DeepSeek ha evidenciado que es capaz de innovar hasta con hardware inferior a la competencia.
Por qué es importante. Más allá de una historia de industralización fulgurante, la relevancia está en lo que supondría que China alcanzase la soberanía tecnológica en chips: el equilibrio de poder en la cadena de suministro global cambiaría, tanto a nivel estatal como empresarial.
Hoy depende de actores como TSMC, Samsung, SK Hynix y ASML, pero tarde o temprano perderán su ventaja estratégica frente a competidores chinos. Y no solo eso: también perderán el mercado de China.
Unas cifras astronómicas. Lo que China está haciendo con su industria es tecnológicamente brutal y lo mejor, lo está haciendo a contrarreloj:
• En 2024, China alcanzó el hito de producción de 484.300 millones de unidades según el el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China. Esto es un 85,2% más que en 2020.
• La inversión estatal en 2024 fue de 47.500 millones de dólares, bastante más que la respuesta estadounidense al desafío chino: 39.000 millones a través de su Chips Act.
• Hacia la autosuficiencia real: en 2024 los proveedores chinos cubrían el 14% de la demanda. Para 2030 la cuota ascendería al 37%, el Korean Times recoge esta estimación de Goldman Sachs.
• En cuanto a maquinaria, ha pasado de un 4,9% en 2018 al 13,6% en 2024.Los hitos que sí ha logrado. Además de constatar cómo está evolucionando la industria de forma cuantitativa, también hay avances cualitativos fruto de la fuerte inversión estatal, su gran demanda interna y la presión geopolítica externa:
• Están dejando de depender de un único proveedor extranjero para construir un ecosistema propio, con Huawei en procesadores, Biren y Moore Threads en chips de IA.
• Moore Threads, la "NVIDIA china", presentó a finales de 2024 su chip de IA Huashan. Según la firma, tiene un rendimiento superior a la arquitectura Hopper de NVIDIA y se acerca a la familia Blackwell.
• Changxin Memory Technology (CXMT) presentó en noviembre de 2024 su memoria DRAM DDR5 avanzada, con velocidades de hasta 8.000 megabits por segundo y capacidad de hasta 24 gigabits por matriz, situándola a la Samsung, SK Hynix o Micron.
Sí, pero. Todo lo anterior no es suficiente: China sigue teniendo cuellos de botella y asignaturas pendientes:
• Sin una máquina de litografía para tener su propio EUV, no hay capacidad para producir chips por debajo de siete nanómetros de forma eficiente y escalable. ASML sigue siendo insustituible a corto plazo.
• El prototipo EUV chino está en el horno en un laboratorio de alta seguridad en Shenzhen. Ha sido desarrollado por un equipo de antiguos ingenieros de la empresa holandesa de semiconductores usando ingeniería inversa. Habrá que esperar hasta 2028 (en el escenario más optimista) para verlo.
• Mientras que CXMT va a iniciar la producción en masa de la memoria de alto ancho de banda HBM3 este año, SK Hynix ya va por la siguiente generación, HBM4. China corre, pero sus rivales tampoco están parados.
• No solo hacen falta máquinas, sino todo un ecosistema al completo: software de diseño de chips, materiales especializados, óptica de ultraprecisión y talento ingenieril. Cerrar esa brecha es más difícil y más lento que montar una fábrica.
En Xataka
Hay otra carrera igualmente importante que la de los chips para ganar la IA y en esa China lleva la delantera
¿Qué viene ahora?. China no pisa el freno: su XV Plan Quinquenal para el periodo 2026-2030 solicita de forma explícita la adopción de medidas "extraordinarias" para fomentar avances en toda la cadena de suministro, incluidos los circuitos integrados y los equipos de alta gama, con el objetivo de lograr "avances decisivos". Y lo está haciendo con una inyección económica sin precedentes y promoviendo la diversificación de proveedores.
En Xataka | Hace solo cuatro años, China era un actor marginal en la industria de los chips. Ahora tiene tres fabricantes en el top 20
En Xataka | El mayor obstáculo que impide a China ganar la carrera de los chips se llama ASML. Así que están intentando copiarla
Portada | SiCarrier y Dominic Kurniawan Suryaputra
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La noticia
China fabrica más chips que nadie, pero sigue sin poder hacer los más importantes: qué necesita para lograr la soberanía
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
.
China fabrica más chips que nadie, pero sigue sin poder hacer los más importantes: qué necesita para lograr la soberanía
Solo en 2024 fabricó 484.000 millones de chips, (más que ningún otro país en unidades) pero se le resisten los más críticos y estratégicos
El contexto. Los semiconductores no necesitan presentación: son esenciales para la mayor parte de actividades industriales, entre ellas algunas tan estratégicas como la IA. Cualquier país que quiera competir en liderazgo tecnológico y seguridad nacional sabe que debe disponer chips suficientes y suficientemente avanzados para desarrollar todas esas áreas.
Estados Unidos ha diseñado los controles de exportación precisamente para mantener esa ventaja, supeditando a otros países a la dependencia y también para que China no le alcance. Pero con China ha tenido un efecto contrario: ya no es solo que haya creado un tejido nacional sólido y en crecimiento, es que con DeepSeek ha evidenciado que es capaz de innovar hasta con hardware inferior a la competencia.
Por qué es importante. Más allá de una historia de industralización fulgurante, la relevancia está en lo que supondría que China alcanzase la soberanía tecnológica en chips: el equilibrio de poder en la cadena de suministro global cambiaría, tanto a nivel estatal como empresarial.
Hoy depende de actores como TSMC, Samsung, SK Hynix y ASML, pero tarde o temprano perderán su ventaja estratégica frente a competidores chinos. Y no solo eso: también perderán el mercado de China.
Unas cifras astronómicas. Lo que China está haciendo con su industria es tecnológicamente brutal y lo mejor, lo está haciendo a contrarreloj:
La inversión estatal en 2024 fue de 47.500 millones de dólares, bastante más que la respuesta estadounidense al desafío chino: 39.000 millones a través de su Chips Act.
Hacia la autosuficiencia real: en 2024 los proveedores chinos cubrían el 14% de la demanda. Para 2030 la cuota ascendería al 37%, el Korean Times recoge esta estimación de Goldman Sachs.
En cuanto a maquinaria, ha pasado de un 4,9% en 2018 al 13,6% en 2024.
Los hitos que sí ha logrado. Además de constatar cómo está evolucionando la industria de forma cuantitativa, también hay avances cualitativos fruto de la fuerte inversión estatal, su gran demanda interna y la presión geopolítica externa:
Están dejando de depender de un único proveedor extranjero para construir un ecosistema propio, con Huawei en procesadores, Biren y Moore Threads en chips de IA.
Moore Threads, la "NVIDIA china", presentó a finales de 2024 su chip de IA Huashan. Según la firma, tiene un rendimiento superior a la arquitectura Hopper de NVIDIA y se acerca a la familia Blackwell.
Changxin Memory Technology (CXMT) presentó en noviembre de 2024 su memoria DRAM DDR5 avanzada, con velocidades de hasta 8.000 megabits por segundo y capacidad de hasta 24 gigabits por matriz, situándola a la Samsung, SK Hynix o Micron.
Sí, pero. Todo lo anterior no es suficiente: China sigue teniendo cuellos de botella y asignaturas pendientes:
Sin una máquina de litografía para tener su propio EUV, no hay capacidad para producir chips por debajo de siete nanómetros de forma eficiente y escalable. ASML sigue siendo insustituible a corto plazo.
El prototipo EUV chino está en el horno en un laboratorio de alta seguridad en Shenzhen. Ha sido desarrollado por un equipo de antiguos ingenieros de la empresa holandesa de semiconductores usando ingeniería inversa. Habrá que esperar hasta 2028 (en el escenario más optimista) para verlo.
No solo hacen falta máquinas, sino todo un ecosistema al completo: software de diseño de chips, materiales especializados, óptica de ultraprecisión y talento ingenieril. Cerrar esa brecha es más difícil y más lento que montar una fábrica.
¿Qué viene ahora?. China no pisa el freno: su XV Plan Quinquenal para el periodo 2026-2030 solicita de forma explícita la adopción de medidas "extraordinarias" para fomentar avances en toda la cadena de suministro, incluidos los circuitos integrados y los equipos de alta gama, con el objetivo de lograr "avances decisivos". Y lo está haciendo con una inyección económica sin precedentes y promoviendo la diversificación de proveedores.