A 15 metros de profundidad, en un sótano de la Universidad de Zhejiang, China ha instalado una máquina del tamaño de un edificio capaz de hacer algo hasta ahora imposible para un laboratorio: reproducir en horas lo que la naturaleza tarda siglos en construir. O en destruir. Su nombre es CHIEF1900 y puede girar a velocidades extremas o generar una fuerza gravitatoria mil veces superior a la de la Tierra, lo que por ejemplo sirve para simular un terremoto y sus efectos.
En Xataka
Esta empresa está construyendo centrifugadoras gigantes para lanzar cohetes al espacio sin usar apenas combustible
Contexto. Para un profesional de la geología, analizar una porción de tierra supone descifrar la historia del planeta a capas: cada estrato es un registro de millones de años. El problema está en que la naturaleza lo escribe lentamente. Reproducir este fenómeno en un laboratorio ha sido durante décadas uno de los grandes retos de la física experimental. Las centrífugas de hipergravedad son la herramienta que más se acerca a ese objetivo.
Estas máquinas son capaces de girar a velocidades extremas, de modo que generan fuerzas cientos o miles de veces superiores a la gravedad terrestre. Al girar, los brazos generan una presión hacia el exterior sobre todo lo que hay dentro de la máquina. Cuanto más rápido, mayor es la fuerza. El resultado es un campo de hipergravedad controlado que comprime tiempo y distancia.
Lo que China ha logrado. La Universidad de Zhejiang (Hangzhou) ha completado la construcción de la centrífuga de hipergravedad más potente del mundo: tendrá una capacidad total de 1.900g·tonelada, es decir, que puede aplicar 1.900G a una muestra de una tonelada. La CHIEF1900 superará el récord que China había establecido pocos meses antes (septiembre de 2025), con la CHIEF1300.
Este poderío permite replicar deformaciones del terreno a escala kilométrica, simular el transporte de contaminantes a lo largo de milenios, evaluar la resistencia de una presa ante un seísmo o generar miles de nuevas muestras de materiales. A modo de referencia, con la CHIEF1300 ya han podido reproducir la presión del fondo marino a 2.000 metros de profundidad para evaluar la extracción de hidratos de metano, o simular cómo un tsunami de 20 metros afecta al lecho marino.
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Por qué es importante. A desastres naturales como terremotos o tsunamis tenemos que sumar otros consecuencia de la actividad humana como la rotura de presas, contaminación de acuíferos o deformación del suelo bajo infraestructuras de alta velocidad o el deshielo de glaciares. Predecir cómo se comportarán estos fenómenos requiere de información no disponible en tanto en cuanto obtenerlos en condiciones reales o es imposible o llevaría décadas.
Dan Wilson, subdirector del Center for Geotechnical Modeling de la Universidad de California, explica para Popular Mechanics que esta será una de las cuatro mayores centrífugas dinámicas del mundo, es decir, puede simular terremotos activos mediante hipergravedad. Chen Yunmin, jefe científico del proyecto, lo resume con precisión: su objetivo es crear entornos experimentales que abarquen desde milisegundos hasta decenas de miles de años, y desde la escala atómica hasta la kilométrica.
Cómo lo han hecho. Para construir una máquina de tales prestaciones, la Universidad de Zhejiang reunió a un equipo multidisciplinar que aúna personal especializado en ingeniería civil, termodinámica o automatización. Entre los desafíos técnicos a los que se enfrentaron está el calor: a altas velocidades de rotación, la centrífuga alcanza tales temperaturas que la estabilidad del sistema se ve comprometida.
La solución fue un sistema de refrigeración que combina vacío, ventilación forzada y refrigerante glaciar. Que la instalación esté enterrada tiene una explicación: minimiza las vibraciones externas, que podrían contaminar los experimentos a realizar.
Asignaturas pendientes. Aunque la instalación data de finales de 2025 y Popular Mechanics menciona que ya está operativa, todavía no hay disponibles resultados científicos propios de la CHIEF1900.
A nivel operativo, estos modelos a escala reproducen bien las cargas pero no siempre todos los efectos de tamaño: ciertos comportamientos del material no escalan linealmente bajo hipergravedad, lo que exige cautela en la interpretación de resultados. Para minimizar este riesgo, es habitual que los datos obtenidos se cotejen con los de otras instalaciones similares en el mundo.
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Portada | Peter Herrmann y Arthur Wang Xinhua
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La noticia
China ha construido una máquina de hipergravedad que bate récords: es capaz de comprimir espacio y tiempo
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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China ha construido una máquina de hipergravedad que bate récords: es capaz de comprimir espacio y tiempo
China bate su propio récord: construye la centrífuga más potente del mundo
Es, en pocas palabras, capaz de simular el fin del mundo
A 15 metros de profundidad, en un sótano de la Universidad de Zhejiang, China ha instalado una máquina del tamaño de un edificio capaz de hacer algo hasta ahora imposible para un laboratorio: reproducir en horas lo que la naturaleza tarda siglos en construir. O en destruir. Su nombre es CHIEF1900 y puede girar a velocidades extremas o generar una fuerza gravitatoria mil veces superior a la de la Tierra, lo que por ejemplo sirve para simular un terremoto y sus efectos.
Contexto. Para un profesional de la geología, analizar una porción de tierra supone descifrar la historia del planeta a capas: cada estrato es un registro de millones de años. El problema está en que la naturaleza lo escribe lentamente. Reproducir este fenómeno en un laboratorio ha sido durante décadas uno de los grandes retos de la física experimental. Las centrífugas de hipergravedad son la herramienta que más se acerca a ese objetivo.
Estas máquinas son capaces de girar a velocidades extremas, de modo que generan fuerzas cientos o miles de veces superiores a la gravedad terrestre. Al girar, los brazos generan una presión hacia el exterior sobre todo lo que hay dentro de la máquina. Cuanto más rápido, mayor es la fuerza. El resultado es un campo de hipergravedad controlado que comprime tiempo y distancia.
Lo que China ha logrado. La Universidad de Zhejiang (Hangzhou) ha completado la construcción de la centrífuga de hipergravedad más potente del mundo: tendrá una capacidad total de 1.900g·tonelada, es decir, que puede aplicar 1.900G a una muestra de una tonelada. La CHIEF1900 superará el récord que China había establecido pocos meses antes (septiembre de 2025), con la CHIEF1300.
Este poderío permite replicar deformaciones del terreno a escala kilométrica, simular el transporte de contaminantes a lo largo de milenios, evaluar la resistencia de una presa ante un seísmo o generar miles de nuevas muestras de materiales. A modo de referencia, con la CHIEF1300 ya han podido reproducir la presión del fondo marino a 2.000 metros de profundidad para evaluar la extracción de hidratos de metano, o simular cómo un tsunami de 20 metros afecta al lecho marino.
Por qué es importante. A desastres naturales como terremotos o tsunamis tenemos que sumar otros consecuencia de la actividad humana como la rotura de presas, contaminación de acuíferos o deformación del suelo bajo infraestructuras de alta velocidad o el deshielo de glaciares. Predecir cómo se comportarán estos fenómenos requiere de información no disponible en tanto en cuanto obtenerlos en condiciones reales o es imposible o llevaría décadas.
Dan Wilson, subdirector del Center for Geotechnical Modeling de la Universidad de California, explica para Popular Mechanics que esta será una de las cuatro mayores centrífugas dinámicas del mundo, es decir, puede simular terremotos activos mediante hipergravedad. Chen Yunmin, jefe científico del proyecto, lo resume con precisión: su objetivo es crear entornos experimentales que abarquen desde milisegundos hasta decenas de miles de años, y desde la escala atómica hasta la kilométrica.
Cómo lo han hecho. Para construir una máquina de tales prestaciones, la Universidad de Zhejiang reunió a un equipo multidisciplinar que aúna personal especializado en ingeniería civil, termodinámica o automatización. Entre los desafíos técnicos a los que se enfrentaron está el calor: a altas velocidades de rotación, la centrífuga alcanza tales temperaturas que la estabilidad del sistema se ve comprometida.
La solución fue un sistema de refrigeración que combina vacío, ventilación forzada y refrigerante glaciar. Que la instalación esté enterrada tiene una explicación: minimiza las vibraciones externas, que podrían contaminar los experimentos a realizar.
Asignaturas pendientes. Aunque la instalación data de finales de 2025 y Popular Mechanics menciona que ya está operativa, todavía no hay disponibles resultados científicos propios de la CHIEF1900.
A nivel operativo, estos modelos a escala reproducen bien las cargas pero no siempre todos los efectos de tamaño: ciertos comportamientos del material no escalan linealmente bajo hipergravedad, lo que exige cautela en la interpretación de resultados. Para minimizar este riesgo, es habitual que los datos obtenidos se cotejen con los de otras instalaciones similares en el mundo.