La isla ha tenido una idea: cómo destruir una fuerza invasora antes de que pueda establecerse en tierra
2 comentariosFacebookTwitterFlipboardE-mail 2026-06-11T15:00:17ZMiguel Jorge
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Editor Linkedintwitter1667 publicaciones de Miguel JorgeA finales de la década de 1950, China bombardeó durante semanas las islas taiwanesas de Kinmen y Matsu con cientos de miles de proyectiles para poner a prueba la determinación de Taiwán y de Estados Unidos. Aquella crisis convirtió el estrecho de Taiwán en uno de los puntos más peligrosos de la Guerra Fría y dejó una huella que todavía condiciona la planificación militar de ambos lados.
De los simulacros a los preparativos reales. China lleva años ensayando escenarios de bloqueo, desembarco e invasión alrededor de Taiwán. Sus buques y aviones operan de forma constante en torno a la isla y Pekín nunca ha renunciado al uso de la fuerza para lograr la reunificación.
Frente a esa presión creciente, Taiwán ha dado un paso inédito: por primera vez ha utilizado sus lanzacohetes HIMARS en fuego real desde la costa occidental de la isla, precisamente en una zona considerada uno de los lugares más probables para un desembarco chino. Más que una simple prueba, el ejercicio representó un cambio de enfoque: pasar de entrenar lejos del posible campo de batalla a practicar cómo detener una invasión en el mismo lugar donde podría producirse.
El mensaje dirigido. La demostración tuvo una carga estratégica evidente. Los HIMARS fueron desplegados frente al estrecho de Taiwán y lanzaron decenas de cohetes desde una posición cercana a una posible zona de desembarco. El mensaje implícito es que cualquier fuerza anfibia china que intentara cruzar el estrecho tendría que enfrentarse a un volumen de fuego capaz de destruir barcos, concentraciones de tropas y puntos de apoyo antes incluso de alcanzar la costa.
Durante años, China ha mostrado en sus propios ejercicios cómo atacaría las defensas taiwanesas; ahora Taiwán está enseñando cómo intentaría hundir una invasión antes de que pueda consolidarse.
Las armas de EEUU en el centro de la estrategia. Los HIMARS se han convertido en uno de los pilares de la nueva defensa taiwanesa. El sistema, popularizado por su rendimiento en Ucrania, combina movilidad, precisión y capacidad de supervivencia. Taiwán ya dispone de misiles capaces de alcanzar objetivos en la costa continental china y ha recibido autorización para ampliar significativamente su arsenal con nuevos lanzadores y cientos de misiles ATACMS.
La adquisición forma parte de una estrategia diseñada para compensar la enorme superioridad militar china mediante armas relativamente pequeñas, móviles y difíciles de destruir que puedan infligir daños desproporcionados a una fuerza invasora mucho mayor.
HimarsLa doctrina del “puercoespín”. La transformación militar de Taiwán busca convertir la isla en un objetivo extremadamente costoso de conquistar. En lugar de intentar igualar el tamaño de las fuerzas armadas chinas, Taipei está apostando por una defensa asimétrica basada en sistemas móviles, dispersos y difíciles de localizar. Los HIMARS encajan perfectamente en esa filosofía.
⌛️ SORTEO ACTIVO EN XATAKA XTRA Esta Nintendo Switch 2 podría ser tuya Suscríbete por solo 2€/mes hasta el 19 de junio y entra en el sorteoSu capacidad de disparar y cambiar rápidamente de posición reduce el riesgo de ser detectados y destruidos por radares o ataques de represalia, permitiendo que continúen operando incluso en medio de un conflicto de alta intensidad.
Las playas donde podría decidirse la guerra. Los ejercicios se desarrollaron en la costa occidental porque allí se encuentran muchas de las playas y llanuras costeras consideradas más aptas para una operación anfibia china. Desde hace años, estrategas militares identifican estas zonas como los puntos donde una invasión tendría más posibilidades de éxito.
De hecho, por ese motivo Taiwán ya no quiere limitarse a entrenar en campos de pruebas alejados del frente potencial. El objetivo es familiarizar a las unidades con el terreno real, ensayar despliegues rápidos y comprobar cómo responderían los sistemas de armas en las mismas áreas que tendrían que defender bajo fuego enemigo.
Washington observa. La demostración no solo estaba dirigida a China. Taiwán también quiso enviar una señal a Estados Unidos en un momento en que permanece bloqueado un importante paquete de ayuda militar valorado en miles de millones de dólares. Las autoridades taiwanesas intentan demostrar que están dispuestas a asumir una parte activa de su propia defensa y que las armas suministradas por Washington se están integrando en planes concretos para resistir una agresión.
En un contexto de debate sobre el compromiso estadounidense con la seguridad de la isla, cada ejercicio sirve también para reforzar el argumento de que Taiwán está preparándose seriamente para luchar si llega el peor escenario.
En XatakaImágenes por satélite no dejan dudas: alguien ha lanzado al mar una misteriosa estructura en el punto más conflictivo de ChinaUna guerra cada vez más visible. La importancia simbólica de estas maniobras va más allá de los cohetes lanzados. Durante años, los ejercicios chinos han girado alrededor de cómo aislar, rodear y eventualmente invadir Taiwán. Los ejercicios taiwaneses están evolucionando en paralelo hacia una pregunta distinta: cómo destruir una fuerza invasora antes de que pueda establecerse en tierra.
La aparición de los HIMARS en las playas occidentales refleja precisamente ese cambio. No se trata únicamente de mostrar una nueva arma, sino más bien de ensayar una respuesta concreta al escenario militar que más preocupa a la isla y que condiciona cada vez más la seguridad de toda la región del Indo-Pacífico.
Imagen | X, U.S. Army