Una joven durante la celebración del Gran Desfile del Año Nuevo chino en Madrid Ricardo Rubio / Europa Press
Asia 'Chinamaxxing', la propaganda que llega de Pekín y seduce a las redes en España prometiendo lujo, tecnología e 'inmortalidad'La idealización del capitalismo de Estado chino no sería tanto una campaña deliberada como un síntoma del desencanto juvenil con Estados Unidos y Europa, apuntan los expertos.
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Marga Zambrana Estambul Publicada 15 junio 2026 02:37h Las clavesLas claves Generado con IA
“Para mis panas venezolanos, ¿saben qué? ¡El mercado de apartamentos en Chinaes una vaina locura!”, exclama el chinovenezolano Héctor Chen en TikTok.
Con más de 100.000 seguidores, dedica buena parte de su cuenta a mostrar apartamentos de lujo y la vida de los millonarios en la República Popular como emblema de riqueza, eficiencia y ascenso social, sin facilitar datos básicos como precio, ciudad, metros o condiciones de compra.
Un usuario resume el escepticismo en los comentarios: “Si son supuestamente tan baratos, ¿por qué están todos vacíos?”.
@hectorchen333 Esta villa te pertenece, tú eres el dueño de esta villa. Dale like, sígueme, compártelo, ¡y tendrás una villa así!!!! @chino hector #venezuela🇻🇪#china#foryou♬ 原声 - hectorchen333
El chino-español Solkuno, con casi 700.000 seguidores, explota otra rama del mismo imaginario: la China tecnológica y lujosa. Uno de sus vídeos sobre el vehículo eléctrico Huawei S9 supera el millón de “me gusta”.
El dato que no aparece en el escaparate viral es menos seductor: la renta disponible media per cápita en China fue de 43.377 yuanes en 2025 —unos 5.500 euros—, mientras el modelo ronda los 320.000 yuanes, unos 40.000 euros.
No es un coche para el chino medio, sino un objeto aspiracional de clase media-alta urbana.
Incluso una influencer de moda, Cristi, que ni siquiera sabe pronunciar “qipao”, el vestido ajustado tradicional femenino, lo propone como tendencia fashion
@chrisisui_ ⭐️ el qipao: historia y tendencia ⭐️ tendencias en 30 segundos 🍒✨ #qipao#modachina#tendencias#fashiontiktok#streetstyle♬ jelly belly - Carpe & sakuracloud
Teresa, de Un Té Con Teresa, con casi 700.000 seguidores y vídeos que llegan a millones de visualizaciones, ofrece una versión amable y pedagógica de esa China cotidiana: aplicaciones nacionales, tecnología aplicada a la vida diaria, aseos futuristas, mayores activos y escenas de disciplina saludable.
En un vídeo explica que en China no se usan Facebook, WhatsApp, Instagram, TikTok o Google, sino WeChat, QQ, Weibo, Xiaohongshu o Baidu. No añade que las primeras plataformas están bloqueadas en la República Popular y que acceder a ellas desde territorio chino exige saltarse la censura.
Uno de sus vídeos más formidables muestra a ancianos practicando posturas y ejercicios imposibles, con flexibilidad y energía admirables. La imagen funciona como postal de armonía social, pero omite el reverso material.
@unteconteresa Los abuelitos en China🙀🙀 #unteconteresa#paratiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii#chinese#fypp#curiosidades#china#mayores#abuela♬ 原声 - Un Té con Teresa
En China, los pagos directos de los hogares representan el 31,6% del gasto sanitario corriente, por encima del 20% que el Banco Mundial considera deseable para limitar el riesgo de gasto empobrecedor.
La brecha de pensiones también es enorme, según el FMI: muchos jubilados rurales reciben entre 130 y 240 yuanes mensuales —unos 14-26 euros—, frente a los 3.500-3.825 yuanes —unos 383-418 euros— de los jubilados urbanos formales.
Una consulta hospitalaria sin medicación puede costar unos 50 yuanes, alrededor de 5,5 euros, una cuarta parte de la pensión rural. Envejecer sano en China no es virtud confuciana, sino pura supervivencia.
Estos ejemplos en redes demuestran que el Chinamaxxing, la idealización de China, ha llegado a las redes en español.
Suaviza el autoritarismo
Aunque la fascinación occidental por la China maoísta y revolucionaria no es nueva, especialmente entre la izquierda europea y latinoamericana, el Chinamaxxing introduce una variante propia de las redes sociales. Idealiza hábitos cotidianos, estética, riqueza, consumo y modernidad tecnológica.
En la República Popular —un régimen de capitalismo de Estado, censura férrea y vigilancia digital de la población—, todo aparece filtrado como más eficiente, seguro y funcional que en Europa o Estados Unidos.
"El Chinamaxxing es el nuevo orientalismo, creo yo", explica a EL ESPAÑOL Shiany Pérez-Cheng, analista especializada en manipulación informativa e interferencia china. Es la visión occidental de Oriente como misterioso, exótico y espiritualmente superior, pero en versión tecnológica.
“Básicamente consiste en personas no chinas reimaginando China, proyectando sus propios sueños y temores hacia un Imperio del Centro imaginario”, prosigue esta experta citando la traducción literal del nombre de China en su propia lengua (ZhongGuo).
Lo que distingue a esta nueva narrativa viral de China es su papel en las redes sociales, en particular TikTok, que amplifica su viralidad.
Sin embargo, la acumulación de estos vídeos no demuestra por sí sola una operación de propaganda diseñada por Pekín. Pérez-Cheng apunta en la dirección contraria. Y eso es lo que le parece significativo.
“Con unos Estados Unidos en cuesta abajo, y por ende la percepción del declive de Occidente, se crea un caldo de cultivo donde las nuevas generaciones, que se sienten desencantadas por el establishment, se han lanzado en los brazos de este fenómeno".
"Esta corriente viral parece orgánica y no orquestada desde Pekín, lo que puede ser indicio de algo más importante: un terreno político fértil a partir del cual pueden surgir percepciones positivas de China”, apunta.
Para Alicja Bachulska, investigadora del European Council on Foreign Relations, el Chinamaxxing puede convertirse en un nuevo motor de 'poder blando' para Pekín. Su imaginario presenta a China como moderna, segura, tecnológica y estable, mezclando estética, bienestar, consumo y crítica al declive occidental.
Según su análisis, esta dinámica apareció a principios de 2026 entre una juventud estadounidense desilusionada con su país, que proyecta sobre China lo que echa en falta en casa: infraestructuras, seguridad, orden, ocio asequible y futuro.
En Europa, el Chinamaxxing aún es incipiente, pero empieza a circular en varios idiomas y puede influir en una generación que se informa cada vez más sobre China a través de redes sociales.
La advertencia de Bachulska según su análisis es que China no ha cambiado: han cambiado las percepciones occidentales. Esa fantasía favorece a Pekín porque suaviza la imagen de un Estado autoritario, revisionista, dirigido por una política industrial estatal y cada vez más próximo a Rusia.
Tópicos y desinformación
Otra académica que ha estudiado el fenómeno es Pan Wang, profesora de la University of New South Wales. Analiza el “deseo de ser chino” a través de prácticas como beber agua caliente, aprender mandarín o practicar qigong, una disciplina tradicional china de ejercicio suave basada en respiración, concentración y movimientos lentos.
@laschinaslatinas ¿Agua caliente en pleno sol? 🥵 Te contamos por qué los chinos tenemos este hábito milenario. #aguacaliente#culturachina#hábitossaludables♬ sonido original - Las chinas latinas
Para Wang, aunque se trata de una moda lúdica, refleja el auge del 'poder blando afectivo' de China: influencers y contenidos impulsados por algoritmos están redefiniendo la percepción cotidiana del país más allá de los mensajes oficiales del Estado.
También es señal de un descontento más generalizado con la administración de Donald Trump y el orden liberal liderado por EEUU, en el que las plataformas digitales se están convirtiendo en nuevos escenarios donde se forman y se cuestionan las narrativas geopolíticas y las percepciones públicas, más allá del control estatal.
La pregunta no es si los jóvenes occidentales quieren “ser chinos”, sino por qué una China autoritaria puede aparecer en TikTok como capaz de producir más futuro que las democracias liberales, propone Wang.
La neozelandesa Anne-Marie Brady es una de las investigadoras que más ha estudiado las operaciones de influencia del Partido Comunista Chino a partir de su Frente Unido, que constituye lo que ella denomina las “armas mágicas” del régimen.
Se trata de una red de mecanismos destinados a moldear el entorno político, mediático y social en el extranjero, como explica en su artículo “Magic Weapons and Foreign Interference in New Zealand: how it started, how it’s going”, publicado en 2021 en Policy Quarterly.
El Chinamaxxing no encaja necesariamente en ese patrón clásico de influencia dirigida. Su interés, precisamente, está en otra parte: parece más espontáneo, cultural y generacional. Pero surge en un terreno donde Pekín sabe trabajar con paciencia: el de las percepciones.
El fervor por lo chino va más allá de las redes. Muchos medios se hacen eco, con titulares como “Una española que vive en China rompe uno de los mitos”, en referencia a la falta de libertades. “Emprendedor español en China: ‘Yo salgo a la calle en España y me deprimo’”.
“Hoy China es mucho más defensora del derecho internacional que EEUU”, frase sacada de contexto de una entrevista con el politólogo Amitav Acharya.
La tendencia también se detecta entre analistas anónimos de Substack: Momentum Financial muestra a China como modelo de eficiencia frente a la “decadencia” occidental; Mikecagr recurre al tópico “China como oportunidad” frente al “pánico” de Occidente; y aquí un tal Fausto dice que el capitalismo chino es mejor que el liberal-democrático.
El Chinamaxxing responde también a un gran desconocimiento de China, alimentado tanto por la falta de interés occidental como por el hermetismo del propio régimen, la censura y la dificultad de escuchar voces chinas no mediadas o patrocinadas por el Estado, las plataformas o el mercado de los influencers.
Bachulska propone un antídoto: más educación sobre China, más periodismo de investigación y una conversación pública europea menos dependiente de caricaturas virales