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"Chiqui-asamblea para peques", batucada, Palestina, aborto libre y veganos: las actividades de la agenda en Sol por Maricarmen

"Chiqui-asamblea para peques", batucada, Palestina, aborto libre y veganos: las actividades de la agenda en Sol por Maricarmen
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La acampada afronta su tercer día bajo la lluvia, con 400 tiendas y sacos compartidos, a la espera del decreto que el Gobierno aprobará este martes. Más información: La acampada de Sol crece y presiona a Sánchez y a sus socios en plena "contrarreloj" por el 'decreto Maricarmen'

Vista del ambiente este lunes en la acampada en la madrileña Puerta del Sol. EFE

Reportajes "Chiqui-asamblea para peques", batucada, Palestina, aborto libre y veganos: las actividades de la agenda en Sol por Maricarmen

La acampada afrontó ayer su tercer día bajo la lluvia, con 400 tiendas y sacos compartidos, a la espera del decreto que el Gobierno aprobará este martes.

Más información: La acampada de Sol crece y presiona a Sánchez y a sus socios en plena "contrarreloj" por el 'decreto Maricarmen'

Publicada 29 septiembre 2026 05:00h Actualizada 29 septiembre 2026 05:27h Síguenos

LaPuerta del Sol afrontó ayer su primera gran prueba de resistencia después de tres noches convertida en un campamento permanente.

EL ESPAÑOL estuvo allí durante toda la tarde, cuando la lluvia comenzó a caer con fuerza sobre las tiendas y los campistas tuvieron que improvisar para mantenerlas secas: lonas, plásticos en el suelo, cinta aislante para tapar agujeros y cubos para retirar el agua.

"Hemos estado primero colgando las lonas, tirando el agua y luego nos hemos venido a cubrir la parte de la comida popular", explicaba una de las personas que se había apuntado a los turnos de ayuda.

Las tiendas de campaña ocupan la Puerta del Sol durante la tercera jornada de la acampada por la vivienda, este lunes. Alejandra Inza EL ESPAÑOL

Las tareas estaban repartidas mediante listas en las que cada cual se apuntaba para hacer aquello que podía: montar las lonas, repartir comida, preparar talleres o atender a quienes llegaban.

Pero la lluvia no vació la plaza, más bien hizo visible hasta qué punto la acampada empezaba a funcionar como una pequeña ciudad improvisada, con sus puestos de comida, sus espacios de reunión y hasta sus propias calles, bautizadas en las lonas como "calle Maricarmen", "calle III República" o "Travesía Travesti".

Bajo los toldos se repartía comida, unos charlaban mientras tomaban algo y alguno continuaba trabajando con el ordenador.

Algunos campistas han teletrabajado desde las tiendas instaladas en la Puerta del Sol durante la tercera jornada de la acampada por la vivienda, este lunes. Alejandra Inza EL ESPAÑOL

Marta, una joven que había llegado el día anterior contaba que varias amigas se habían organizado por turnos porque algunas todavía estaban trabajando. "Esto también es un poco improvisado. A ver qué va pasando con el Gobierno", explicaba.

Alrededor, seguían llegando personas con mantas, sacos, plásticos y comida.

"Toda la solidaridad, ya no sólo de la gente que ha venido a pasar la noche, sino de la gente que viene a echar una mano trayendo alimentos, material de acampada, lonas, hoy que está lloviendo, está siendo increíble", decía Diego Fernández, militante del Sindicato de Inquilinas.

El sindicato calculaba a última hora de ayer que la acampada había alcanzado ya las 400 tiendas.

Algunas personas habían llegado sin tienda y habían acabado encontrando una; otras habían prestado la suya a quien la necesitaba. Lo mismo ocurría con los sacos y las mantas: "Un saco de dormir pasa de una persona a otra", resumían los organizadores.

Los campistas han bautizado los pasillos de la acampada con distintos nombres. EL ESPAÑOL

"El punto es no negociar"

El martes era el día marcado en rojo. Los acampados esperaban el decreto de vivienda que el Gobierno prevé llevar hoy al Consejo de Ministros y querían comprobar si recogía sus principales demandas: avanzar hacia los contratos de alquiler indefinidos, prorrogar los actuales y poner freno a los pisos turísticos.

"El punto es no negociar", explicaba uno de los participantes. "Si no lo aprueban tal cual, no nos moveremos, esa es la idea".

La acampada de vivienda en la Puerta del Sol, este lunes, bajo las lonas instaladas para proteger las tiendas de la lluvia. EL ESPAÑOL

La protesta, decía, no se había organizado para recoger las tiendas después del Consejo de Ministros, sino para mantener la presión. Maricarmen, añadía, había sido "el detonante" de un problema "que lleva mucho tiempo" y que afecta a "muchísima gente invisibilizada".

Diego Fernández iba más allá. "Esto parará cuando consigamos que la vivienda sea un derecho y no un bien para especular", afirmaba el militante del Sindicato de Inquilinas.

El objetivo, explicaba, era seguir "escalando el conflicto" y conectar la protesta con otros colectivos hasta construir una huelga general.

Una de las tiendas de la acampada de Sol, cubierta de pintadas y mensajes reivindicativos, junto a una pancarta en favor de una vivienda pública y universal. Alejandra Inza EL ESPAÑOL

"O cae el rentismo o cae el Gobierno", decía.

La ayuda llegaba también en forma de comida. Fruta, gazpacho, empanadas y sándwiches aparecieron durante la tarde, mientras a quienes preguntaban qué podían llevar se les pedía, entre otras cosas, que fuera sí o sí comida vegana.

Un colectivo gastronómico llevaba desde las ocho de la mañana cocinando y había preparado 60 kilos de comida. "Hemos creído que podíamos aportar un granito de arena para la gente que está aquí dándolo todo", contaba uno de sus voluntarios mientras repartía un curry caliente.

Acudían desde fuera para apoyar a quienes sí pasaban allí la noche y aseguraban que intentarían cocinar comida caliente todos los días que durase la acampada. "Este era el último tupper", explicaba después.

Entre quienes se habían quedado esta noche estaba también Paca, de 77 años, pendiente de un desahucio programado para el 30 de noviembre. A pocos metros estaba Saúl, profesor de secundaria que compartía piso y afirmaba pagar 500 euros por su habitación en un piso compartido.

Mesas con comida donada. Alejandra Inza EL ESPAÑOL

Más que vivienda

La lluvia obligó a aplazar algunas actividades que difícilmente cabrían en una protesta convencional.

Se llegó a impartir una clase de yoga, pero el taller de arte previsto para ayer se ha tenido que trasladar a hoy.

"Teníamos que recortar papeles y con la lluvia se iban a mojar. Lo haremos mañana", explicaba Inti, una de las organizadoras.

A las 17.30 horas llegó una de las escenas más llamativas de la tarde. En el 'Espacio Maricarmen' se reunió una veintena de niños, la mayoría de ellos menores de cinco años, para una "Chiqui-asamblea".

Decenas de niños participan en la "Chikiasamblea" celebrada este lunes en la Puerta del Sol, antes de recorrer el campamento en una pequeña manifestación por el derecho a la vivienda. Alejandra Inza EL ESPAÑOL

Con sus pancartas terminaron recorriendo el interior del campamento en una pequeña manifestación acompañados de sus padres.

A las siete hubo una concentración por el aborto libre. Y ya, por la noche, cientos de personas se reunieron alrededor de una batucada de Markandi y Fanfarria transfeminista.

Asistentes participan en la concentración por el aborto libre celebrada este lunes en la Puerta del Sol, en el marco de la acampada por la vivienda. EL ESPAÑOL

Para entonces, la acampada ya tenía poco que ver con una concentración dedicada exclusivamente al alquiler.

Entre las lonas ondeaban banderas palestinas y republicanas, aparecían símbolos comunistas, carteles en favor de la okupación y mensajes contra Ayuso, el Gobierno o la Policía.

Distintas banderas, exceptuando la española, ondean en la acampada de la Puerta del Sol. Alejandra Inza EE

Algunos participantes defendían directamente ocupar una vivienda ante la falta de alternativas. "Si no tenemos casa, la vamos a coger", explicaban.

La comparación con el 15-Maparecía inevitablemente entre quienes habían vivido aquella acampada.

Lonas y carteles haciendo apología de la okupación en la acampada de Sol. Alejandra Inza

Una de las personas con las que habló este periódico consideraba que entonces había sido todo "más espontáneo" y "más desordenado". Ahora veía una mayor presencia de organizaciones y sindicatos. "Creo que ahora se están sumando, como que se está creando una alianza", explicaba.

"Hay festivales que están muchísimo peor organizados", resumía otra participante.

Jóvenes juegan al ajedrez entre las tiendas de campaña de la acampada por la vivienda en la Puerta del Sol, mientras otros asistentes se resguardan de la lluvia bajo las lonas. EL ESPAÑOL

Tensión en aumento

La jornada dejó también varios episodios de tensión.

Al mediodía, el agitador Bertrand Ndongo apareció en Sol y decenas de personas salieron de sus tiendas para seguirlo al grito de "Fuera fascistas de nuestros barrios".

El grupo avanzó detrás de él por la calle del Carmen hasta Callao antes de regresar a la acampada. Durante el recorrido, a Ndongo le quitaron de las manos un bote de gas pimienta.

Por la tarde fue Vito Quiles quien se acercó a la plaza. Su presencia provocó nuevos gritos de "No pasarán" y varios manifestantes siguieron al periodista y a su equipo cuando abandonaban la zona.

Varios manifestantes increpan a Vito Quiles a su salida de la acampada de Sol al grito de "No pasarán". El episodio terminó con un enfrentamiento físico entre algunos participantes y el equipo del periodista en la calle del Carmen.

La situación terminó en un enfrentamiento físico en la calle del Carmen, donde uno de los participantes tiró al suelo parte del equipo de cámara. La Policía Municipal escoltó después al grupo fuera de la zona.

Pasadas las diez de la noche, todavía había cientos de personas concentradas frente a la Real Casa de Correos. Sonaban la música y los cánticos: "El ático de Ayuso para Maricarmen", "Aquí están los antirrentistas".

Cuando llegó la Policía Nacional, los concentrados respondieron con gritos de "Vergüenza me daría ser policía", mientras los organizadores pedían evitar provocaciones.

Los agentes no llevaban visible equipamiento antidisturbios y centraron su actuación en mantener libre el acceso a la sede del Gobierno regional.

Un cartel con el mensaje "Sánchez, rey, haz el decreto ley", colocado sobre una de las tiendas de campaña de la acampada de Sol, este lunes. EL ESPAÑOL

A las 23.45 horas, Sol comenzó a despejarse. Algunos regresaron a las tiendas; otros abandonaron la plaza. Los que se quedaron siguieron hablando en pequeños corrillos mientras la lluvia volvía a caer sobre las lonas.

Quedaban pocas horas para el martes. Hoy, el Gobierno prevé aprobar el decreto de vivienda en el Consejo de Ministros, después de una negociación contrarreloj cuyo contenido seguía abierto ayer.

El borrador contemplaba, entre otras medidas, la prórroga de contratos, medidas frente a los desahucios y un mayor control del alquiler temporal y de los pisos turísticos. En Sol, mientras tanto, la respuesta ya está preparada: "Si no lo aprueban tal cual, no nos moveremos".

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