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Chus Mateo: "Lo del entrenador estrella no lo llevo bien"

Chus Mateo: "Lo del entrenador estrella no lo llevo bien"
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El seleccionador cumple seis meses en el cargo y atiende a MARCA en su casa<span class=""></span><span class=""></span>
Basket FEBChus Mateo: "Lo del entrenador estrella no lo llevo bien"

El seleccionador cumple seis meses en el cargo y atiende a MARCA en su casa

Chus Mateo: "Lo del entrenador estrella no lo llevo bien"Chus Mateo: "Lo del entrenador estrella no lo llevo bien"
  • JESÚS SÁNCHEZ
Actualizado 24/03/2026 - 07:00CETMostrar comentarios18

Chus Mateo (Madrid, 1969) recibe a MARCA en su casa de Bargas (Toledo). Se cumplen seis meses de su llegada al banquillo de la selección, un tiempo para la regeneración y para la ilusión de la mano del técnico madrileño, que hace balance del camino recorrido y de lo que está por llegar.

PREGUNTA. ¿Qué balance hace de estos seis meses al frente de la selección?

RESPUESTA. Bueno, le mentiría si tuviera dudas de que han sido seis meses extraordinarios, seis meses de mucha felicidad, de poder llevar a cabo un trabajo que he hecho con total libertad y en el que me he sentido súper cómodo por todo el apoyo que me han brindado desde dentro de la Federación, pero también muy cómodo con los jugadores seleccionados en las Ventanas y con el cuerpo técnico que está a mi lado, porque realmente han conseguido lo que yo pretendía, que era que todo el mundo se sintiera parte y se sintiera, digamos, partícipe de esta ilusión que yo trataba de reivindicar desde el primer día que fui nombrado como seleccionador.

P. ¿Le ha cambiado la vida ser seleccionador?

R.Me ha cambiado a nivel profesional, obviamente mucho, porque es obvio que no es lo mismo estar con 90 partidos en el calendario, que exigen muchísimo y que tienen la inmediatez del resultado. No hay que perder el rumbo en ningún caso, independientemente de buenos o malos resultados. Y me ha cambiado porque es obvio que el trabajo es diferente. Desde que me hice cargo de este puesto traté un poco de pensar que había dos objetivos. Uno a corto plazo, que era conseguir la clasificación para un Mundial que no se antojaba fácil y que ahora poco a poco podemos ir vislumbrando, aunque tenemos que seguir haciendo un buen trabajo sin tomarnos licencias de pensar que la cosa está hecha ni mucho menos. Y también a largo y medio plazo que es un poco un cambio generacional, un cambio de estilo, un cambio de era que obviamente está en mi cabeza, pero que llegará cuando tenga que llegar.

Ahora estoy disfrutando mucho del baloncesto, mis amigos me dicen, ‘si te ríes en el banquillo’

Chus Mateo, seleccionador nacional
Chus Mateo, junto a una estantería que tiene en casa con todos sus trofeos.ANGEL RIVERO

P. ¿Qué tiene la selección que no tenga un club?

R. Bueno, yo club he conocido alguno que otro y obviamente la inmediatez de un club y la presión que en un club uno tiene en el día a día y el trabajo diario es absolutamente diferente. Hay un organigrama que lo que hace es que cada uno se divida unas tareas y competencias diferentes. Y sin embargo, en la selección española, a mí se me ha dejado la libertad de poder hacer las cosas a mi gusto, a mi manera. Y bueno, de momento me siento muy, muy cómodo porque tengo las manos libres para hacer y deshacer. Y ya le digo que en un club hay que ceñirse muchas veces, y más en los clubes en los que estaba yo, a un organigrama que en muchos casos también tienen su función.

P. Tengo la sensación de que a la FEB le faltaba su chorro de ilusión y a usted un sitio donde reivindicarse tras su salida del Madrid.

R. Bueno, pues no sé si es un poco de todo. Yo he entrado con muchísima ilusión a la Federación y sé que la Federación ha puesto mucha ilusión cuando me nominó como seleccionador. Creo que es un compendio de las dos cosas, es una suma de fuerzas en cuanto a ilusión. Y con respecto a lo de reivindicarme, creo que no, porque uno no pretende reivindicarse en ningún caso, uno lo único que pretende es hacer bien su trabajo. Yo considero que no necesito reivindicarme de nada, sino ser yo mismo como seleccionador. 

No necesito reivindicarme de nada, sino ser yo mismo como seleccionador

Chus Mateo, seleccionador ncional

Considero que hice un buen trabajo en el pasado, en muchos sitios. En otros seguramente no salió tan bien, pero los resultados muchas veces son caprichosos. Yo lo único que puedo demandar como profesional, pero también como persona, es ser capaz de irme a la cama tranquilo con el trabajo hecho, haber dado todo lo que está en mi mano. Mi padre decía que a veces la satisfacción personal es la mejor recompensa del trabajo bien hecho. A veces es un triunfo, otras veces no. Al final estás jugando contra otro equipo que también quiere ganar.

P. Cuando veía lo de La Familia desde fuera ¿qué pensaba? Y ahora que lo ha vivido, ¿a que le suena?

R. Bueno, siempre lo ves un poco desde fuera como un eslogan, como una frase hecha que trata de definir un poco lo que se vive dentro de un grupo. Pero más allá de lo que es un eslogan o una frase vacía para enganchar a gente de fuera, sí que es verdad que pienso que es un sentimiento interno, un sentimiento que realmente se refleja después en los ojos de los jugadores, en el propio sentir de ellos mismos, del cuerpo técnico, de sentirse a gusto dentro de formar parte de un grupo. Es un sentimiento de pertenencia. Todos sabemos lo que es la familia, son probablemente tu pareja, tus hijos, esa es tu familia. Si hay algún sitio donde uno se siente cómodo es con su familia. Pues nosotros nos sentimos cómodos cuando nos juntamos para defender los colores del baloncesto español. Yo estoy muy a gusto con ese eslogan porque realmente refleja un sentimiento de pertenencia.

P. Los jugadores han hablado de su talante positivo, de la capacidad que tiene para hacerles sentirse importantes cuando llegan a la concentración. ¿Cómo se entrena? ¿Convenciendo, imponiendo, seduciendo?

R. Bueno, pienso que un líder tiene que ser un líder desde el ejemplo. Lo primero de todo tiene que ser alguien que por supuesto te toca asumir una responsabilidad, porque considero que liderar es responsabilizarse de guiar, de capitanear. Yo lo primero que pensaba al llegar era que tenía que ser alguien con determinación y transmitir un poco la ilusión que en ese momento sentía. Y así es lo que he tratado de hacer, transmitir ilusión tanto a los jugadores como al resto del cuerpo técnico. Entiendo que también un poco a la Federación. 

Creo que los líderes en ocasiones han de exigir de una forma muchas veces tajante y por supuesto marcar sus líneas rojas, eso sin duda ninguna, y en ocasiones hasta tensionar, digámoslo así. Pero lo que tratamos es un poco de entender que estamos aquí por un compromiso, un compromiso colectivo, que es realmente lo que nos lleva a unir fuerzas. Y aquí no hay nadie que no quiera estar. Sinceramente, yo puedo decir a 12 jugadores que van a representar el baloncesto español, pero si ellos no quieren hacerlo… Aquí no va a haber nadie al que le ponga una pistola en el pecho para seguir adelante. Este es un tema en el que el convencimiento de querer estar es absolutamente clave.

Chus, en su casa de Toledo.Ángel Rivero

P. ¿Qué piensa cuando se intenta devaluar a un entrenador diciendo que es un gestor?

R. ¿Por qué devaluar? Yo creo que el baloncesto lo podemos aprender todos en los libros y a veces llevarlo a cabo en la cancha no es fácil. Es obvio que nadie es solo un gestor estando a primer nivel. Eso es absurdo y bueno, las opiniones, como muchas veces he escuchado por ahí, “las opiniones son respetables”. Creo que todo el mundo tiene derecho a opinar, pero no todas las opiniones son respetables. Es imposible estar en la élite y no saber de baloncesto. Sabes mucho de baloncesto cuando llegas a la élite, pero además es que se requieren otra serie de condiciones para tener éxito y una de ellas es gestionar el vestuario. Creo que es una de las características más importantes de un líder: ser capaz de gestionar grupos.

“Las excusas no me valen, porque es dar pie a que los jugadores hagan lo mismo

Chus Mateo, seleccionador nacional

Y a un entrenador le toca ser líder. Por supuesto que hay otros líderes dentro del vestuario, jugadores, incluso le diría que hasta directivos en ocasiones, pero el entrenador ya le toca en sí capitanear y dirigir. A veces el liderazgo se demuestra renunciando al protagonismo para dar el protagonismo a los que realmente lo merecen, que son siempre los jugadores. Los entrenadores somos parte de este juego, una parte muy importante de este juego, pero a los entrenadores no se nos puede olvidar en la vida que los protagonistas son los jugadores y yo en eso creo fielmente. O sea, creo que el entrenador ha de dejar que sus jugadores sean las estrellas. La etiqueta de entrenador estrella a veces te llega y eres entrenador estrella porque lo piensa la gente. ¿Pero querer ser entrenador estrella? Eso sí que no lo llevo bien.

P. En la última concentración dijo que le emocionaba ver cómo se ayudaban los internacionales unos a otros, el esfuerzo colectivo, la manera de compartir el balón... ¿Es más fácil gestionar una selección que un club?

R. Si bien los conceptos pueden ser los mismos y tratar de llevar a cabo una filosofía en dos grupos diferentes es lo mismo, sí que es verdad que el roce y el día a día en un club hace que juegues 90 partidos al cabo del año. Son muchos viajes, muchas comidas, muchas cenas, muchos hoteles, muchos entrenamientos, mucha exigencia, muchos vídeos, muchas charlas... Muchas charlas que a veces generan cierto hastío o cierta quemazón. Erosiona. Quema. No da tiempo a quemar tanto en una concentración de diez días. Pero sí que es verdad que hay que saber gestionar las dos cosas. Si algo tiene un entrenador o debe tener por encima de todo, en mi opinión, es capacidad de adaptación y uno tiene que adaptarse a todo. Y no valen las excusas porque lo único que hago con las excusas es dar pie a que mis jugadores hagan lo mismo. Si quieres liderar desde el ejemplo, lo último que puedes hacer es poner excusas.

En un club con 90 partidos, hay muchos viajes, muchos entrenamientos, muchas charlas que generan cierto hastío. Quema

Chus Mateo, seleccionador nacional

P. Le he leído en entrevistas decir que al jugador se le convence, que la autoridad del entrenador se gana. ¿Se siente más respetado ahora que cuando llegó al cargo de seleccionador?

R. No, yo el respeto lo busco en la gente que está a mi alrededor. O sea, si se refiere a mis jugadores, siempre he sentido respeto por parte de todos ellos. Entonces yo lo único que veo son ojos abiertos y orejas levantadas para escuchar lo que uno dice. Y eso a mí me hace muy feliz, porque lo único que demuestra ya no es que el responsable del discurso pueda tener un buen o mal discurso, sino que también sus jugadores, los que le escuchan, tienen un compromiso fuera de lo normal. Eso me da mucha fuerza, el hecho de ver cómo todos vamos a una, como somos capaces de entender que de los 14 jugadores, dos no van a jugar, pero no pasa nada, vamos a muerte y mañana jugaremos nosotros… Y tener siempre un grupo que independientemente de que juegue un minuto o juegue 30, está por la labor de decir "voy a darlo todo". Eso siempre es bonito.

P. Le quería preguntar por el compromiso. ¿Lo detecta más en la selección?

R. A ver. En la selección hay un compromiso diferente. Te diría que aquí siento que hay un 100% de jugadores que vienen a disfrutar del baloncesto y a conseguir el objetivo dejando desde el inicio en la puerta sus intereses individuales. Y en un club hay muchos intereses individuales muy marcados. Hay que convencer para que todos vayan en la misma línea, es decir, yo te necesito a ti con tus intereses individuales para hacerme campeón a mí. Y en ocasiones también es lícito. Es decir, hay gente que quiere mejorar el contrato, hay gente que quiere buscar otro equipo, hay gente que quiere reivindicarse, hay gente que busca, digamos, un ascenso económico, mejorar el contrato o alargarlo o demostrar que es válido para ese club. Al final lo que hay que tratar de hacer es que, independientemente de que sean objetivos individuales, todos se junten en un objetivo colectivo, porque al final en un equipo está claro que no todos son iguales.

Los jugadores de la selección hacen la piña tras ganar en las Ventanas a Ucrania.FEB

P. Siendo como es usted, conociendo su enorme calidad humana, ¿no le sabe mal pensar que cuando tenga un abanico más grande para elegir, no cuente con jugadores que han estado en las Ventanas?

R. Creo que yo debo hacer mi trabajo. Mi trabajo es tratar de hacerlo bien con responsabilidad y ser honesto, ecuánime y elegir con un criterio por el bien de la Federación, por el bien del baloncesto español, por el bien de la selección y por el bien de todos. Al final me toca una responsabilidad muy bonita, delicada y esta es la parte delicada sin duda alguna. Estoy enamorado de los jugadores que he tenido en las Ventanas. Se lo he dicho a ellos. Y bueno, ha habido cuatro que no han participado y que estuvieron en las primeras Ventanas. He mantenido el contacto con ellos. Porque quiero tener una selección de 70 y cuando llegue el momento elegir 12 de esos 70. Ellos lo saben, que no caben todos.

Estoy enamorado de los jugadores de las Ventanas

Chus Mateo, seleccionador nacional

¿Me encantaría ir con ellos a cenar, a tomar una cerveza y a jugar un campeonato? Sin duda ninguna. He sido feliz con ellos, pero son conscientes de que yo ahora tengo que seleccionar 12. Pues a lo mejor hay suerte y están ellos en la lista final porque están entre los 70 que puedo seleccionar. O a lo mejor no, pero ellos lo entienden perfectamente. Son conscientes de ello. Yo les pido que disfruten el momento y han disfrutado las Ventanas como si fuera un campeonato y eso es un poco lo que yo pretendo. No quiero tampoco hacer un discurso que se pueda ver como falso. He sido muy feliz de estar con este grupo porque se han dejado la vida y se lo debo decir abiertamente y en voz alta, pero cuando toque, habrá que seleccionar los mejores disponibles, porque yo soy profesional y trato de ser responsable.

P. Siempre ha puesto en valor la figura del entrenador español. Pero quiero hablar de la profesión de entrenador. ¿Es una profesión ingrata porque el éxito parece que sólo lo marca el resultado?

R. Bueno, pero creo que como antes le decía, no valen las excusas. Uno sabe a lo que se dedica y uno sabe que no puede gustar a todo el mundo. Es decir, cualquiera tiene una opinión de lo que tú puedes estar haciendo, porque nuestro trabajo es público al fin y al cabo, y por otra parte, ingrato. Porque uno sabe que a veces el otro también se prepara, también entrena, también exige y también quiere ganar como tú. Y aquí sólo gana uno, cuando no ganas obviamente te llevas un disgusto porque quieres ganar y eres ambicioso y quieres ganarlo todo. Pero uno tiene que ser consecuente con lo que un día se propuso ser. 

Lo de La Familia no es una frase vacía, es un sentimiento interno que se ve en los ojos

Chus Mateo, seleccionador nacional

Soy un afortunado por dedicarme a entrenar a la selección nacional española, haber sido entrenador en puestos de mucho nivel y lo único que puedo hacer es estar agradecido al camino. Lo digo de verdad. Se pasa muy mal cuando se pierde, sin duda ninguna. Se pasa muy mal cuando uno ve que no le salen las cosas y se está dejando el pellejo pero no le salen las cosas. Pero entiende que esto es una profesión en la que esto puede pasar y asume.

Chus Mateo, durante la entrevista.ANGEL RIVERO

P. Asume que le critiquen a veces injustamente…

R. Bueno, también. También uno puede pensar que son críticas injustas y realmente así muchas veces puede pasar, pero también uno asume la responsabilidad o digamos, sabe que está dentro del juego. Al firmar un contrato como entrenador profesional ya sabes a lo que te atienes. Cuando uno acepta un puesto sabe que en ese puesto, en ese cargo, hay posibilidad de que las críticas se agudicen o que simplemente en un momento determinado alguien pierda la confianza en ti y decida ir por otro camino. Eso hay que asumirlo.

P. Vamos a hablar un poco de nuestra realidad. ¿Cuánto es importante mirar hacia América y vigilar todo lo que está pasando allí con los chavales que se están formando allí?

R. Pues yo creo que mucho, yo creo que es muy importante y así lo he hecho saber desde el primer momento en la Federación. Creo que ha cambiado mucho el escenario y que si bien hay muchos jugadores aquí en España que todavía desarrollan su carrera aquí muy cerquita y que van a seguir siendo importantes en la selección, el futuro es de algunos jugadores que han tomado una decisión de irse fuera de nuestras fronteras y que están haciendo un trabajo extraordinario y con unas actuaciones extraordinarias que merecen mucho, mucho la pena seguir. ¿Por qué? Porque creo que el futuro, parte del futuro del baloncesto español, está ahí.

Yo creo que ni a Aday le gustaría escuchar que pueda ser el Pau de esta generación

Chus Mateo, seleccionador nacional

P. ¿Puede ser Aday el Pau de esta generación?

R. Yo creo que ni a Aday es algo que le gustaría escuchar. Bueno, efectivamente creo que a Mara hay que dejarle que vaya madurando como debe. Lo está haciendo francamente bien. Yo estoy súper ilusionado con el futuro que nos pueda brindar al baloncesto español y a la selección, pero creo que hay que dejar que las cosas maduren por su propio peso.

Tiene mucho por delante por hacer, por trabajar, por experimentar como para pensar que uno de los mejores jugadores de la historia del baloncesto español, que es Pau, pueda ser comparable a un joven que ahora está tratando de llamar a la puerta de una forma violenta como está haciendo Aday, porque realmente está haciendo un trabajo extraordinario. Creo que va a ser un jugador claramente de futuro en el baloncesto español y que será un jugador muy, muy importante, pero Pau ha sido un referente y creo que siempre va a ser uno de los mejores, sino el mejor jugador español que ha habido en la historia.

Aday Mara, en un partido con la Universidad de MichiganEFE

P. Dígame algún jugador de los que están en Estados Unidos del que no se hable tanto pero que a usted le guste mucho.

R. Bueno, he estado viendo algunos de ellos. He estado viendo a Hugo, como sabéis que le conozco y que obviamente me gusta mucho. Vi a Baba Miller, que me parece un avión. He estado viendo a Álvaro Folgueiras, quizá un desconocido que también lo está haciendo francamente bien. He estado viendo a Mario (Saint Supery), que es un chico extraordinario que dará muchísimo, muchísimo que hablar. Ya ha tenido sus escarceos en la selección nacional y lo ha hecho francamente bien. Hemos visto a Rubén Domínguez, otro de los jugadores que para mí es un tipo a tener en cuenta, porque bueno, es difícil encontrar un tirador como él o a Jordi Rodríguez y también, por supuesto, a Santi Aldama. Esos son los jugadores que he visto en el viaje y todos ellos me parecen muy cercanos a convertirse en un futuro próximo en jugadores de la selección. Algunos de ellos ya están y otros estarán.

Para mí es importante contar con algunos de nuestros jugadores en América para darles ese margen de cocción y ese margen a la equivocación que todo el mundo debe tener

Chus Mateo, seleccionador nacional

P. ¿Y cuántos de estos jugadores podremos ver en el corto plazo? ¿Estoy hablando del verano?

R.Pues ojalá que muchos, ojalá que muchos ¿no? Porque para mí es importante poder empezar a contar con algunos de ellos desde ya para darles ese margen de cocción y ese margen al error y a la equivocación que todo el mundo tiene que tener. No podemos bautizar a alguien pensando que va a asumir una responsabilidad y tener actuaciones brillantes, salvo los que son realmente jugadores extraordinarios que puedan en un campeonato lucir de la noche a la mañana, sin haberse cocinado a fuego lento. Así que creo que hay que ir dándoles experiencias puntuales, pero que sean positivas para el futuro.

P. La clasificación para el Mundial está bien encaminada. De momento. Esas ventanas próximas ¿pueden ser un momento idóneo para incorporarlos?

R. Tiene sentido. Tiene sentido porque, entre otras cosas, estarían algunos disponibles para venir. En noviembre y en febrero no están. No se trata de tenerlo encaminado. A lo mejor si no estuviera encaminado, también sería el momento. Ahora el abanico se amplía y ahora sí que puedes elegir jugadores de más sitios. Vamos a ver cómo acaba todos estos tres meses que todavía quedan para la siguiente Ventana y en su momento valoraremos estados de forma, posibilidades, situaciones personales, que todo eso hay que tenerlo en cuenta.

P. ¿Echa de menos entrenar todos los días?

R. Le diría que disfruto muchísimo cuando se van acercando el momento de las Ventanas. Echo de menos ponerme el chándal, entrenar y estar con los chicos. Lo echo de menos mucho. Poder salir a la cancha y entrenar todos los días y poder competir todos los días o cada dos días. Bendito problema, ¿no? Aunque realmente el calendario sea exageradamente duro pero es muy bonito el poder estar al pie del cañón cada día.

Sin embargo, creo que también hay que saborear el presente y, ahora estoy disfrutando mucho del baloncesto, porque algunos de mis amigos me dicen “joe, si es que te estás riendo y todo en el banquillo”. Eso era impensable seguramente con la tensión del día a día, del ganar obligatoriamente en los últimos tiempos. Y realmente estoy disfrutando mucho del proceso, el proceso de seleccionar, el proceso de hablar con los chicos, el proceso de convencerles, porque no es un trabajo que solo llega en esos diez días. Entonces bueno, pues entre medias vamos haciendo también un trabajo que para mí es muy bonito, porque el generar ilusión, el hacerles partícipes, el conseguir compromiso es parte de que luego puedan funcionar las cosas.

P. ¿Ser entrenador del Madrid es estar en primera línea de fuego?

R. Cuando uno asume una responsabilidad como ser entrenador del Madrid, tiene que estar a todo, a que pueda pasar cualquier circunstancia, ya que en un momento determinado no a todo el mundo le gustas. Yo he recibido muchas críticas, muchas críticas, pero es obvio que al final pues bueno, yo lo único que un entrenador puede hacer es estar a gusto con su trabajo. No sé, creo que en esta profesión lo que tenemos que asumir y yo creo que no se puede ir contra natura, es que cada uno puede opinar de una manera libre lo que piensa y lo que siente. Digamos que nuestra profesión es el ocio muchas veces del resto de la gente. Entonces estamos expuestos a la crítica y creo que hemos de asumirla con naturalidad, en cierto modo y ser conscientes de que al final uno hace su camino trabajando y centrado en lo que uno debe hacer y que, bueno, en ocasiones no se le puede gustar a todo el mundo, simplemente.

P. ¿Cómo está su relación con Sergio y con Pablo?

R. Pues le diría que bien. Digamos que no tenemos relación diaria, pero por mi parte está bien con los dos y espero que por ellos también. Hemos vivido muchas cosas juntos como para que haya una mala relación. Es verdad que no tenemos relación diaria, puntualmente es posible que sí, pero no tenemos vida común. Cada uno tiene sus circunstancias y su vida. He aprendido mucho de ellos. Sería por mi parte triste pensar que yo no soy un poquito de Pablo y un poquito de Sergio, al revés, creo que he estado mucho tiempo con ellos, he vivido mucho con ellos, he disfrutado mucho a su lado en muchas cosas, cada uno de una manera diferente. Y son dos tipos a los que les deseo lo mejor sin duda ninguna.

He aprendido mucho en los clínics, pero donde más se me ha quedado todo es en los bares, con una servilleta, un bolígrafo y una cerveza de por medio

Chus Mateo, seleccionador nacional

P. ¿Escucha más a sus ayudantes de lo que le escuchaban a usted?

R. A mí me escuchaban mucho. Yo he tenido mucha suerte porque si algo creo que es importante en un ayudante, es sentirse útil. Y yo me he sentido plenamente útil siempre con todos los entrenadores a los que he podido ayudar. De hecho, he creado mi cuerpo técnico con perfiles de técnicos que son capaces de tener una voz crítica con respecto a mi trabajo, a mi forma de pensar. Espero que ellos se sientan tan útiles como yo me he sentido con mis con mis entrenadores.

P. ¿Algo que pueda confesar que le apasione y que no sea el ajedrez?

R. Bueno, en ocasiones lo he dicho, que la cerveza. Me gusta la cerveza con locura. Soy un tipo que le encanta la cerveza para socializar. No soy alguien que beba cerveza en soledad, pero sí que me encanta ponerme alrededor de una mesa con cerveza, compartir experiencias... Y le voy a ser sincero y le confieso que he aprendido mucho en los clínics y con muchos entrenadores, pero donde más se me ha quedado ha sido en los bares con una servilleta, un bolígrafo, una cerveza de por medio y compartiendo con gente de mi propio entorno baloncestístico, con gente de la que pensaba que nunca podría aprender nada. He aprendido más en esos momentos que en muchos otros clínics o en cursos de entrenador que he ido por ahí.

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Fuente original: Leer en Marca
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