En una de las casas la ventana está todavía abierta, olvidada en una huida apresurada. En su fachada hay pintada una X en verde fosforito. El olor a ceniza y a plástico quemado lo impregna todo y el calor golpea con fuerza. Desde lo más alto del pueblo, de lo que queda de Bédar, del Bédar fantasma en que el fuego ha convertido a este municipio del Levante almeriense, el negro lo domina todo. Se ven viviendas dispersas que el fuego rozó y una pista de tenis, adosada a una ellas, contrasta en medio del paisaje desolado.
Llegar al pueblo de Bédar, tras su precipitada evacuación, no es fácil. Un dispositivo policial en su acceso principal impide a sus habitantes regresar y solo por un camino secundario, escondido, se puede entrar en una de las zonas cero del incendio de Los Gallardos. El silencio es atronador y se suceden las casas con la puerta abierta, casetas de perro que se han quedado vacías, coches aparcados y objetos abandonados de cualquier forma. La escena refleja la apresurada y, sobre todo, dramática marcha de los vecinos ante la amenaza de unas llamas que causaron la muerte a 12 personas cuando, precisamente, trataban de escapar de ellas.
Fue una evacuación a toda prisa que, por apenas unos minutos, salvó la vida de cientos de vecinos. Lo mismo que en otros municipios de la zona de los que, en total, fueron desalojados cerca de 1.500, realojados todos ya en hoteles. A última hora del sábado, la Junta de Andalucía anunció el regreso seguro a sus hogares de más de 600 personas que permanecían evacuadas de Los Castaños, Almocaízar, Alfaix y el camping de Los Gallardos, así como el levantamiento del confinamiento que afectaba al municipio de Lubrín.
Una vivienda de Bédar (Almería) permanecía este sábado intacta mientras las llamas habían devastado todo a su alrededor.Gregorio MarreroAPUn buen puñado de estos vecinos -también de los fallecidos- son extranjeros que se han ido afincando en los últimos años en una comarca de belleza agreste, solitaria y tranquila. Un desierto convertido en paraíso de británicos y belgas, entre otros, que buscaron, y encontraron, aquí el oasis ansiado para su jubilación que el fuego ha tornado en pesadilla.
Ken y su amigo, británicos, 74 y 67 años, viven desde hace nueve en La Serena, una pedanía de Bédar y el jueves por la tarde estaban dándose un chapuzón cuando ya llovían cenizas sobre las calles del pueblo. Una vecina les alertó y ellos corrieron a casa a coger sus pasaportes cuando ya todo el mundo huía en dirección contraria. «El fuego avanzaba muy rápido al lado de la carretera, fue horrible», cuentan.
«Todo el mundo estaba en shock, no lo podían creer porque todo fue muy rápido. Desde el coche mirábamos hacia abajo y, en un minuto, las llamas estaban más cerca. Venían de todos lados, el humo estaba en todas partes, era como estar una película de terror. En media hora todo estaba ardiendo», añaden.
A ellos, como al resto de los habitantes de Bédar, las autoridades les impiden regresar a sus viviendas y a la conmoción por lo vivido se suma la incertidumbre de no saber cómo encontrarán sus casas cuando vuelvan. Si es que las encuentran... Dos personas fueron detenidas por saltarse la prohibición y solo se permitió volver a algunos para recoger medicamentos o documentación.
«Se necesitará mucho tiempo pare recuperarnos de esto. No es solo el fuego, mucha gente ha fallecido y otra mucha gente ha desaparecido. Es muy frustrante no conocer nada», lamentan.
Ken habla de los 12 fallecidos que ha dejado el peor siniestro forestal en la historia de la comunidad andaluza y de los desaparecidos. En realidad, como recalca una y otra vez el consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias andaluz, Antonio Sanz, es más preciso decir «ilocalizados», 23 en total, a los que alguien ha avisado de que no encuentra y entre los que podrían estar evacuados o, incluso, fallecidos. Oficialmente, con denuncia formalizada ante la Guardia Civil, el balance es de siete desaparecidos.
Los agentes del Instituto Armado preguntaban ayer a los desalojados por sus vecinos para tratar de averiguar el paradero de los que no están localizados, una tarea difícil teniendo en cuenta que en la zona proliferan las viviendas aisladas.
En las redes sociales se suceden los llamamientos de ayuda para localizar a personas de las que no se tiene noticia. Como el primo de Jean Claude, cuya mujer está «desaparecida». O Danielle Gillam-Kirton, quien, desde Sheffield (Reino Unido), ha denunciado que no puede contactar con sus padres, Pete y Fran Gillam, vecinos de Bédar. O la desesperación de Patricia Mcgough, una residente británica en Los Gallardos que pedía auxilio en Facebook para encontrar a su hija, que salió de su casa el jueves por la tarde en su coche (un Ford Fiesta rojo) y no fue localizada sana y salva hasta ayer.
Bédar fue solo uno de los pueblos desalojados. En total, 1.448 vecinos de diferentes municipios tuvieron que abandonar sus casas como Ken y su amigo, y fueron realojados en albergues o polideportivos e, incluso, en un antiguo convento.
Lubrín fue otro de los municipios desalojados. Unos 80 vecinos, buena parte de ellos jubilados, tuvieron que pasar la noche durmiendo en el tanatorio y en la tarde de ayer fueron trasladados al complejo hotelero Pueblo Indalo, en Mojácar. Efectivos de la UME colaboraron en el traslado y un equipo de Cruz Roja se desplazó para atenderlos, según informa Esther Gómez.
En Los Gallardos un matrimonio francés de origen almeriense no logra quitarse una de la cabeza: ¿qué fue de dos jóvenes británicas que se quedaron en la piscina municipal? «Estábamos allí, vimos que el hijo del alcalde, bombero, se iba a su puesto de trabajo antes de su turno y miramos al cielo y estaba así», dice Ana Marie. «Nos preguntamos qué habrá pasado con dos chicas británicas que se quedaron», apunta.
Sobre los muertos, la prioridad se centra ahora mismo en culminar las identificaciones, ya que, en algunos casos, el estado de los cuerpos complica enormemente esta labor. Por ese motivo, se han enviado a Madrid muestras biológicas de los fallecidos, que serán analizadas por los especialistas del departamento de Biología del Servicio de Criminalística.
Traslado a Madrid de las muestras de los fallecidos para su análisis.EFEEn paralelo, agentes de la Policía Judicial se están encargando sobre el terreno de recoger muestras de ADN a los familiares que se han desplazado hasta la zona para poder cotejarlas con los perfiles genéticos de los cuerpos de los fallecidos.
Además de algunas críticas a la no utilización del sistema Es-Alert -la orden de evacuación se hizo verbal y puerta a puerta-, organizaciones como Ecologistas en Acción denunciaron carencias en los planes de protección municipales. En concreto, criticaron que algunas localidades o no tienen o ni tienen actualizados sus planes de emergencia en caso de incendio forestal, a pesar que la normativa lo exige al estar ubicados en una zona de peligro, tal y como recoge el decreto 371/2010.
Denuncian que los pueblos de la zona no tenían los planes de emergencia actualizados
La evolución del incendio, entretanto, experimentó ayer un cambio notable debido fundamentalmente a la variación de las condiciones meteorológicas. Sobre todo, como explicó el consejero de Emergencias de la Junta de Andalucía, por el cambio del viento, cuya velocidad descendió hasta los dos kilómetros por hora mientras la humedad relativa estuvo en torno al 50%.
Estos factores abrieron lo que Sanz calificó como una «ventana de oportunidad» en la lucha contra un incendio que, a primera hora del día, ya había afectado a una superficie de 6.600 hectáreas, lo que lo convierte en el de mayor terreno quemado de la temporada y uno de los más graves de los últimos años.
Ayer, por primera vez desde que se declaró el fuego el jueves en la pedanía de Almocáizar, los efectivos del Plan Infoca -medio millar más una veintena de medios aéreos- pasaron de la «defensa» frente a las llamas al «ataque». Hasta tal punto cambió el escenario que la previsión era que durante esta pasada noche se pudiese comenzar a estabilizar el fuego, que hasta ahora solo se ha podido contener en algunos flancos. Otra buena noticia fue la reapertura al tráfico de la autopista A-7.
El ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, confirmó, al igual que la Junta de Andalucía, que el incendio no había avanzado a lo largo de la jornada del sábado y las expectativas eran «favorables». La práctica totalidad de las viviendas en el perímetro del fuego se han salvado.