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Cinco escapadas por el interior de Málaga como alternativa a la Semana Santa

Cinco escapadas por el interior de Málaga como alternativa a la Semana Santa
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Más allá de procesiones y representaciones en vivo, hay opciones para disfrutar de una forma diferente en la provincia: desde pueblos con arte a rutas entre pinsapos

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Cinco escapadas por el interior de Málaga como alternativa a la Semana Santa

Más allá de procesiones y representaciones en vivo, hay opciones para disfrutar de una forma diferente en la provincia: desde pueblos con arte a rutas entre pinsapos

Javier Almellones

Málaga

Domingo, 29 de marzo 2026, 00:24

Desde el Alto Genal hasta el valle del Guadiaro, pasando por la Sierra de las Nieves, el Guadalteba o la Axarquía interior, estas son cinco propuestas para redescubrir la provincia de Málaga en Semana Santa desde otra perspectiva.

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    Alto Genal: entre castañares, arte y pueblos que se han reinventado

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La Senda Perdida, en Cartajima. J. A.

El Alto Genal vuelve a situarse como uno de los grandes refugios para quienes buscan desconectar en el interior de Málaga, especialmente en estas semanas en las que el paisaje empieza a reverdecer tras las lluvias. Los castañares, lejos aún del espectáculo otoñal, comienzan ahora a cubrirse de las primeras hojas verdes, dibujando un entorno muy vivo y cambiante.

Pero, más allá de la naturaleza, hay otro motivo que explica el auge de esta zona en los últimos años: la transformación de sus pequeños pueblos. Parauta, Cartajima, Pujerra o Igualeja han ido incorporando elementos que los hacen aún más atractivos para el visitante. En Parauta, por ejemplo, el recorrido urbano se llena de sillas de anea y otros detalles decorativos que convierten sus calles en un paseo singular, más allá del propio Bosque Encantado, actualmente cerrado.

Cartajima ha apostado por los murales y el arte al aire libre, mientras que en Pujerra han proliferado iniciativas como el crochet o pequeñas intervenciones artísticas que aportan identidad propia al municipio. A ello se suman rutas como la Senda Perdida de Cartajima o los senderos tradicionales entre castañares, que permiten combinar paseo y descubrimiento. El resultado es una escapada muy completa, donde el atractivo no está solo en el paisaje, sino también en la capacidad de estos pueblos para reinventarse sin perder su esencia.

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    Sierra de las Nieves: el corazón del parque nacional en su mejor momento

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Presa del Dique, en el río Turón. J. A.

El corazón de la Sierra de las Nieves se presenta esta primavera como uno de los destinos más completos del interior malagueño. Las lluvias de las últimas semanas han reactivado arroyos, fuentes y pequeños saltos de agua, lo que convierte muchas rutas en experiencias especialmente agradecidas. Entre ellas, destaca una de las más buscadas en estas fechas: la ruta de las Cascadas desde Tolox, con la alternativa más accesible hasta la poza o Charco de la Virgen, ideal para quienes prefieren un recorrido más corto.

A partir de ahí, las posibilidades se multiplican. Senderos como los de la Cueva del Agua o Puerto Bellina permiten caminar entre pinsapos en itinerarios asequibles, mientras que, para quienes buscan un mayor desafío, siempre queda la subida a la cumbre del Torrecilla, ya sea desde Yunquera, Tolox o desde los Quejigales.

Pero no todo es senderismo o montañismo. Municipios como Yunquera, El Burgo o Tolox aportan un valor añadido con sus cascos urbanos. Yunquera conserva un entramado tradicional muy cuidado. El Burgo esconde restos de su antiguo castillo integrado entre viviendas, casi invisibles a primera vista, mientras que Tolox, además de su creciente apuesta por el arte, guarda rincones ligados a su pasado defensivo, como esa calle del castillo que apenas se deja ver. En Yunquera hay que buscar una curiosa bodega bajo el suelo.

A ello se suman enclaves como el río Turón, en El Burgo, o los muchos senderos que parten de estos municipios, que lo mismo se adentran en pinsapares que llegan a espectaculares cascadas. Todo ello convierte la zona en una escapada muy completa, donde naturaleza, historia y patrimonio se entrelazan sin necesidad de grandes desplazamientos.

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    Guadalteba: castillos, historia y rutas con vistas

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Restos del castillo del Turón. J. A.

El Guadalteba es uno de esos territorios donde la historia no se cuenta en museos, sino sobre el terreno. Municipios como Teba, Ardales o Cañete la Real permiten trazar una ruta entre algunas de las fortalezas más importantes del interior malagueño, muchas de ellas visitables y con centros de interpretación. Es el caso del castillo de la Estrella, en Teba; el de la Peña, en Ardales; o el de Hins Canit, en Cañete la Real, enclaves que ayudan a entender episodios históricos tan apasionantes como los que protagonizaron figuras como Sir James Douglas o el rebelde andalusí Omar Ben Hafsún.

Precisamente, la figura de este último lleva inevitablemente a dirigir la mirada hacia Bobastro, uno de los grandes hitos históricos de la provincia, situado en un entorno natural espectacular y cargado de simbolismo. Más allá de estos enclaves más conocidos, la zona también guarda otros vestigios menos evidentes, como la fortaleza de Turón, donde apenas quedan restos visibles, pero sí el aliciente de una visita más auténtica y menos transitada.

Todos estos castillos comparten un denominador común: su ubicación estratégica, que hoy se traduce en algunos de los mejores miradores del interior de Málaga. Desde ellos se dominan sierras, valles y embalses que dan forma a un paisaje abierto y muy reconocible. A esas vistas se suman otros enclaves naturales de gran valor, como las sierras que rodean Cañete la Real o los alrededores de Ardales.

La escapada se completa con una amplia red de senderos. Desde rutas como la de las Carboneras, que atraviesa un pinar inesperado en Cañete la Real, hasta los itinerarios que conectan Teba con este municipio dentro de la Gran Senda de Málaga, pasando por los recorridos circulares de Ardales junto al río Turón. Todo ello convierte al Guadalteba en una propuesta muy completa, donde patrimonio, paisaje y senderismo se combinan sin apenas masificación.

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    Axarquía interior: ruta por el Corazón Moscatel

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Atardecer en Almáchar. J. A.

En el interior de la Axarquía hay un territorio que lleva tiempo reivindicando con fuerza su identidad propia: el Corazón Moscatel. Moclinejo, Almáchar y El Borge forman este triángulo de pueblos muy próximos entre sí en los que la uva moscatel no es solo un cultivo, sino una forma de vida que ha modelado el paisaje durante siglos.

Aunque aún queda lejos la vendimia, la primavera es un momento clave en este ciclo agrícola. Las laderas escarpadas, cubiertas de viñedos, reciben ahora el sol que marcará el desarrollo de la uva en los próximos meses. Entre lagares, paseros y caminos rurales, el visitante puede empezar a entender cómo se construye este territorio único, declarado Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial.

La escapada permite, además, adentrarse en espacios muy concretos que ayudan a interpretar esta cultura. En Moclinejo, la bodega de Antonio Muñoz Cabrera (Dimobe) ofrece una puerta de entrada al mundo del vino moscatel; en Almáchar, la Casa Museo de la Pasa profundiza en una tradición centenaria; y en El Borge, la Galería del Bandolero aporta una visión más amplia de la historia local, más allá de los tópicos, en un pueblo marcado por su pasado.

A ello se suma la posibilidad de enlazar pequeñas rutas, como la subida al cerro Patarra desde Moclinejo o Almáchar, o simplemente perderse por los cascos urbanos, con calles estrechas, miradores y templos que sorprenden por su dimensión y riqueza. Es una escapada tranquila, muy ligada al territorio, en la que cada parada permite comprender mejor una de las culturas agrícolas más singulares de Málaga.

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    Valle del Guadiaro: agua, cuevas y una escapada con sabor

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Nacimiento de Benaoján. J. A.

Si hay un hilo conductor en esta escapada es el agua. El río Guadiaro actúa como eje vertebrador de un territorio que une a Cortes de la Frontera, Jimera de Líbar y Benaoján, con la cercanía casi inseparable de Montejaque, a apenas un paseo del primero. En estos días, tras las lluvias, el valle ofrece una de sus imágenes más agradecidas, con nacimientos y manantiales en pleno rendimiento, como el de las Artezuelas, en la Estación de Jimera, o el que aflora junto al también núcleo de origen ferroviario de Benaoján, ambos alimentando un río que marca el ritmo de toda la zona.

A ese protagonismo del agua se suman algunos de los grandes hitos naturales y patrimoniales del interior malagueño. La Cueva del Gato, próxima a la Estación de Benaoján (se puede ir a pie por un sendero desde allí si apetece), sigue siendo uno de los grandes reclamos, pero no es la única. En el camino hacia Jimera aparece la Cueva de la Pileta, una joya de la prehistoria que añade una dimensión cultural a la escapada. Más allá, las Buitreras del Guadiaro ofrecen uno de los paisajes más espectaculares de la provincia, con el río encajonado entre paredes verticales. También las Angosturas, en el tránsito entre las estaciones de Jimera y de Benaoján, menos espectaculares, pero igualmente recomendables.

El recorrido se puede completar con paseos más cortos junto al río o incursiones hacia zonas donde ya se preparan las charcas y áreas de baño de cara al verano, especialmente en Jimera y en la Estación de Cortes. También se pueden hacer, en el primer caso, recorridos por los Caminos de las Orquídeas. Todo ello sin necesidad de grandes desplazamientos, enlazando pequeños trayectos que permiten disfrutar del entorno con calma.

Y, como todo buen viaje por el interior, la experiencia también tiene un componente gastronómico. En Benaoján y Montejaque aún se pueden encontrar los tradicionales molletes de agua en panaderías como la de Máximo o Hermanos Gil, así como productos locales como la torta de chicharrones. Más al oeste, en la pedanía de Salitre, que, aunque esté en Algatocín, mira hacia el Guadiaro, propuestas como el restaurante Valdivia elevan la carne de vacuno a otro nivel. Es, en definitiva, una escapada donde naturaleza, historia y sabor se dan la mano en torno a uno de los ríos más vivos de Málaga.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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