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Cinco horas tras la pista de una de las mariposas más amenazadas de Andalucía

Cinco horas tras la pista de una de las mariposas más amenazadas de Andalucía
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El Plan VIOLETAE busca conocer la evolución de la velludita parda bética en un paraje de Villanueva del Rosario mediante un seguimiento científico que ayude a proteger una especie tan escasa como desconocida
Cinco horas tras la pista de una de las mariposas más amenazadas de Andalucía

El Plan VIOLETAE busca conocer la evolución de la velludita parda bética en un paraje de Villanueva del Rosario mediante un seguimiento científico que ayude a proteger una especie tan escasa como desconocida

Regala esta noticia Añádenos en Google Ejemplar de velludita parda bética en el paraje de Hondonero el pasado verano. (José Manuel Moreno Benítez)

Javier Almellones

Málaga

26/07/2026 a las 00:02h.

La protagonista no apareció esa mañana. A las nueve y media, José Manuel Moreno Benítez comienza a caminar con el telón de fondo de las ... laderas calizas del paraje de Hondonero, en Villanueva del Rosario. Hace viento y bastantes más nubes de lo esperado en un día de julio. Las condiciones no son las mejores para localizar a la velludita parda bética, una pequeña mariposa de apenas tres centímetros considerada una de las especies de mayor interés para la conservación en Andalucía. Aun así, el naturalista avanza despacio, atento a cualquier movimiento entre las pocas plantas donde se puede alimentar en estos días de verano, mientras recorre uno tras otro los once tramos en los que ha dividido este enclave malagueño para realizar un seguimiento científico que se prolongará hasta 2028.

Esa es precisamente la razón de ser del Plan VIOLETAE 2025-2028, un proyecto desarrollado por Monowa Butterfly Park y la Sociedad Andaluza de Entomología para estudiar la evolución de la población de velludita parda bética ('Agrodiaetus violetae', también denominada 'Polyommatus violetae') existente en este rincón de la comarca de la Sierra Norte de Málaga.

Rara y vulnerable

La historia del proyecto comenzó hace algo más de una década, cuando se descubrió la población del paraje de Hondonero, bajo la atenta mirada del pico Chamizo. Hasta entonces, las localidades conocidas más occidentales se encontraban en las sierras de Tejeda y Almijara. El hallazgo ampliaba el área de distribución conocida de esta mariposa, un endemismo bético que únicamente vive en algunas montañas de Málaga, Granada, Jaén, Almería, Albacete y Murcia.

«Prácticamente el 80% de la población mundial está en Andalucía», explica Moreno Benítez. «Es una especie protegida y vulnerable cuya principal amenaza es, precisamente, su escasa distribución».

José Manuel Moreno Benítez realiza el seguimiento de esta población. Además, el investigador también se detiene ante otras especies singulares que encuentra en el camino.. (J. A.)

La velludita parda bética apenas alcanza entre 2,4 y 3 centímetros de envergadura. Vista con las alas cerradas presenta un discreto tono marrón claro atravesado por una llamativa banda blanquecina en el ala posterior, una característica que permite diferenciarla de otras especies similares. Su periodo de vuelo resulta también muy reducido: únicamente puede observarse entre la segunda quincena de julio y la segunda de agosto.

Su supervivencia depende además de una planta muy concreta, una leguminosa del género 'Onobrychis', de la que se alimentan exclusivamente sus orugas. Esa enorme especialización convierte cualquier alteración del hábitat en un posible problema.

Mucho más que contar mariposas

El recorrido que realiza Moreno Benítez no consiste en caminar al azar. Durante el año pasado diseñó un transecto dividido en once sectores que ahora repite siempre de la misma manera. La metodología sigue las bases de los programas europeos de seguimiento de mariposas: el observador avanza lentamente anotando todos los ejemplares detectados dentro de un volumen imaginario de cinco metros de ancho por cinco de alto.

Pero localizar la especie no resulta sencillo. Cuando sopla el viento, como ocurrió durante buena parte de la jornada, la velludita suele permanecer inmóvil entre las gramíneas secas, donde su color pardo la camufla casi por completo. En otras ocasiones basta con acercarse para que levante el vuelo durante unos segundos. Ese instante es suficiente para identificarla.

Por eso el naturalista no solo busca la planta de la que se alimenta la oruga. En verano ésta prácticamente ha desaparecido, de modo que centra la atención en las plantas nectaríferas donde los adultos acuden a alimentarse y en aquellos puntos donde la experiencia de años anteriores indica que existen más probabilidades de observar ejemplares.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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