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Ciencia

Claude encontró un posible pariente de CRISPR en menos de 24 horas

Claude encontró un posible pariente de CRISPR en menos de 24 horas
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Los CEO del sector tecnológico llevan tiempo promocionando el potencial de sus modelos de IA para acelerar el ritmo de los descubrimientos en biología. La semana pasada anunciaron uno de ellos.
Emily Mullin Anna RogersBiotecnología1 de octubre de 2026agentes de Claude que funcionaban simultáneamente encontraron las secuencias genéticas de interés en 21.5 horas. "Felicito sinceramente a Anthropic por dar a conocer al mundo su descubrimiento", afirma Fyodor Urnov, experto en edición genética de la Universidad de California en Berkeley y director de I+D (Investigación y Desarrollo) terapéutica en su Instituto de Genómica Innovadora (IGI). El IGI colabora con Anthropic, pero no ha participado en el nuevo descubrimiento.

Otros científicos se muestran menos entusiastas con el hallazgo, que es el primero que surge de un grupo de investigación formado por Anthropic a principios de este año. "Los experimentos aún están en curso. El comunicado de prensa ya está publicado", afirma Le Cong, profesor de la Universidad de Stanford especializado en la integración de la IA en la investigación sobre ingeniería genómica.

Anthropic, que ha creado un laboratorio de investigación para el descubrimiento de fármacos, ha dejado claro que este hallazgo no supone el final de su trabajo. "Aún no entendemos qué hace este sistema, pero solo un puñado de sistemas conocidos comparten sus características, y todos ellos son capaces de cortar, copiar y pegar ADN", afirmó la empresa en una publicación en X. Se incluyó un experimento físico en un informe técnico, que aún no ha sido revisado por pares. Sin embargo, queda mucho por hacer para determinar la importancia de este descubrimiento. Sigue sin saberse si este sistema enzimático puede utilizarse como herramienta de edición genética y, en caso afirmativo, si resulta útil para tal fin.

"Imaginemos que estamos en la playa de Santa Mónica e intentamos examinar toda la arena para encontrar un diamante. La IA ha encontrado algo que brilla mucho, y entonces hay que volver al laboratorio para saber: ¿es cristal? ¿Es un diamante?", explica Cong.

Claude encontró este hallazgo después de que investigadores de Anthropic le pidieran buscar en enormes bases de datos genómicas "nuevos ejemplos interesantes" de transcriptasas inversas, proteínas capaces de copiar ARN en ADN. Este proceso ocurre en sentido contrario al habitual en nuestras células, donde el ADN se transcribe en ARN. Sin embargo, otros organismos utilizan las transcriptasas inversas para distintas funciones biológicas, entre ellas la inserción de segmentos de ADN.

"Puedo ver a simple vista una matriz de repeticiones en tándem… ¿es eso una matriz de repeticiones similar a CRISPR?", escribió un agente de IA. El agente también identificó que este sistema podría ser un retrón, como señala el informe técnico. Tanto CRISPR como los retrones forman parte de los sistemas de defensa de las bacterias, aunque funcionan de manera distinta. Los retrones también pueden aprovecharse para la edición genética, pero no son una herramienta tan versátil como CRISPR. Por eso, no sorprende que Anthropic destacara sobre todo la comparación con CRISPR en su publicación.

Seth Shipman, investigador asociado de los Institutos Gladstone, no cree que lo que ha encontrado Anthropic sea un nuevo sistema CRISPR, pero afirma que el descubrimiento sigue siendo interesante. "Lo novedoso es cómo lo encontraron, no lo que es", afirma. Su laboratorio ha utilizado retrones para crear sistemas de edición genética, por lo que es posible emplear los retrones de esta manera.

CEO de Anthropic, Dario Amodei, reflexionó: "Con el tiempo, podría ser posible que el propio Claude realizara los experimentos de forma segura controlando de manera autónoma el equipo de laboratorio". Aunque esto resultara viable, sería en un futuro bastante lejano. La idea plantea muchas preguntas sobre seguridad y supervisión, y Amodei matizó rápidamente este pensamiento mencionando que los laboratorios de Anthropic se encuentran en los niveles más bajos de bioseguridad y, por lo tanto, no contienen nada que sea muy perjudicial para los seres humanos.

Las respuestas en este ámbito no llegan rápidamente. Pasaron 25 años desde el descubrimiento inicial de las secuencias CRISPR en bacterias en 1987 hasta que Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier demostraron en 2012 que podía ser una herramienta programable para cortar el ADN. Y aunque CRISPR es ahora omnipresente en los laboratorios y se está probando en docenas de ensayos clínicos para tratar afecciones cardiovasculares, cánceres, enfermedades autoinmunes y trastornos raros, hasta ahora solo hay un medicamento en el mercado que utilice esta tecnología, aprobado a finales de 2023. Esto demuestra el largo camino del progreso científico, y las dificultades para convertir los prometedores hallazgos de la ciencia básica en medicamentos.

Los límites del hallazgo de Anthropic también apuntan a una cuestión más fundamental

Lo que hizo que CRISPR fuera revolucionario fue que los científicos identificaran un sistema biológico que hasta entonces se desconocía. Queda por ver si algún modelo de IA es capaz de encontrar algo útil sin saber exactamente qué está buscando.

"Si tuvieras una IA entrenada únicamente con conocimientos anteriores al descubrimiento de CRISPR y, aun así, fuera capaz de descubrirlo, ese sería un escenario mucho más adecuado para poner a prueba a un científico de IA", concluye Cong.

Artículo originalmente publicado enWIRED.com.Adaptado por Alondra Flores.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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