El congreso debate sobre los desafíos de la conservación de los nuevos formatos que no están exentos de la evolución tecnológica
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Pedro Sánchez, Dragan Espenschied, Regina Rivas y Vicente Matellano, durante la mesa redonda. (Salvador Salas)Málaga
23/06/2026 Actualizado a las 15:14h.A nuevas realidades, nuevos problemas. Ese ha sido el resumen de la mesa redonda 'Obsolescencia, memoria y archivo: la fragilidad como patrimonio', que ha analizado ... en el simposio de CM Málaga los desafíos de la preservación y exhibición del arte digital. Y es que estos nuevos formatos que han venido a revolucionar el arte tradicional, también han desarrollado unos retos que no planteaban los cuadros, las esculturas o las fotografías. Si el arte digital no se puede reproducir, no existe. Y a la velocidad a la que evoluciona la tecnología, los softwares que hoy día son los más se quedan antiguos mañana, por lo que este tipo de arte ha puesto sobre la mesa la obsolescencia como gran inconveniente. Tanto que su tipo de conservación determinará si se «mantiene vivo» o desaparece.
De esta forma, el formato de conservación y el soporte son fundamentales para el uso de la obra ya que, si no se disponen de pantallas y software adecuado para su lectura, la obra desaparece en la práctica. De esta forma, «la obsolescencia nos afecta a todos en nuestra vida con los aparatos que usamos, pero desde el punto de vista de las instituciones museísticas es un desafío inmenso porque no solo hay que conservar el objeto, sino desarrollar estrategias para mantenerlos vivos», ha sostenido Vicente Matallana, director del Newart Centre de Reus.
La complejidad tecnológica, la necesidad de grandes servidores y el coste alto de los sistemas de mantenimiento también se han plantado en esta mesa redonda moderada por Pedro Sánchez Blanco, jefe del Servicio de Museos de la Junta de Andalucía, que ha destacado la necesidad de la implicación de las instituciones en esta batalla contra la obsolescencia. Así, los expertos han destacado que parte imprescindible de esa conservación es la creación de comunidades con acceso a las obras, un papel en el que las administraciones públicas tienen una responsabilidad. Incluso con sus propias colecciones que, en ocasiones, digitalizan, pero después no ponen esos documentos, archivos y objetos al servicio de los usuarios.
Por último, la conservadora-restauradora de Cine y Medios Audiovisuales del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Regina Rivas Tornés, ha mostrado como la conservación no solo supone la digitalización de las películas históricas y de vanguardia del siglo XX que se custodian en la pinacoteca, sino también preservar sus propios formatos originales. Unos 90 filmes de 35 y 70 milímetros que no solo cuidan en esta institución, sino que los mantienen «vivos» conservando y reparando también los proyectores y máquinas de exhibición para los que fueron concebidos.
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