El candidato de la derecha populista, Abelardo de la Espriella (izqd) y el izquierdista Iván Cepeda (drch).
América Colombia elige entre dos extremos: el 'trumpista' De la Espriella o el marxista Cepeda llegarán a la PresidenciaDos proyectos políticos antagónicos se enfrentan en la segunda vuelta de unas elecciones colombianas marcadas por la tensión.
Más información: Colombia celebra sus elecciones más violentas en 8 años entre la continuidad de la izquierda y la llegada de la ultraderecha.
Luis Ezcurra de AlburquerqueÁlvaro Escalonilla Publicada 21 junio 2026 01:48h Las clavesLas claves Generado con IA
Los colombianos acuden a las urnas para elegir en segunda vuelta a su próximo presidente. Abelardo de la Espriella, del ultraderechista movimiento Defensores de la Patria y ganador de la primera ronda, se enfrenta al izquierdista Iván Cepeda, del Pacto Histórico.
El ganador asumirá la Presidencia el próximo 7 de agosto para la legislatura 2026-2030, y pondrá fin a la era de Gustavo Petro. El mandatario ha asegurado que no se quedará en el cargo "ni un segundo más" de lo que le corresponde.
Petro también ha acusado a EEUU de tratar de "alarmar" difundiendo advertencias de que no aceptará el resultado electoral si el candidato de su partido, Cepeda, es derrotado. "Aquí hay un demócrata en el Gobierno. No sé si en el Gobierno de los EEUU".
La realidad es que Petro no aceptó el resultado de la primera vuelta, lo que acabó perjudicando a Cepeda, mientras que De la Espriella ha recibido el espaldarazo de líderes como Donald Trump de EEUU y Javier Milei de Argentina.
Los proyectos de ambos candidatos no sólo se encuentran en las antípodas, sino que la acritud entre ambos es extrema. De la Espriella califica a su rival de "narcoterrorista" y "aliado de las FARC", y Cepeda le tacha de "fascista mafioso" y "defensor de paramilitares".
"Los mercados de predicción asignan alrededor de un 80% de probabilidad a la victoria de Abelardo de la Espriella en segunda vuelta", escribe Ernesto Revilla, director ejecutivo y jefe de economía para América Latina en Citigroup, en la revista Americas Quarterly.
El Congreso suspende a Gustavo Petro como presidente de Colombia hasta que se celebre la segunda vuelta electoralEl aspirante de ultraderecha ganó en primera vuelta con el 43,7% de los votos, un porcentaje traducido en 10,3 millones de votantes. Barrió a la candidata del expresidente Álvaro Uribe Vélez, Paloma Valencia, su rival conservadora, que obtuvo menos del 7%, y superó con holgura al senador izquierdista Iván Cepeda, el candidato del presidente Petro, que pasó a la segunda vuelta con el 40%.
'El Tigre' tras los pasos de Trump
De la Espriella, quien gusta de llamarse a sí mismo El Tigre, defendió en los tribunales a paramilitares, políticos acusados de corrupción y capos de la droga. Su cliente más conocido es Alex Saab, el presunto testaferro de Nicolás Maduro, extraditado a Estados Unidos por Delcy Rodríguez. De la Espriella le definió en su día como un "amigo personal" a quien profesaba un "profundo aprecio". En esa época sacaba a relucir su antichavismo.
"Aunque De la Espriella ha insistido en que se distanció de Saab por diferencias ideológicas, el expresidente Juan Manuel Santos lo vinculó, junto con su firma, a una presunta advertencia a Saab sobre su inminente captura en Colombia", recuerda por correo Laura Lizarazo, directora asociada para la región andina de la consultora Control Risks.
Otro de sus defendidos más mediáticos es David Murcia Guzmán, condenado por organizar la mayor estafa piramidal de la historia de Colombia, que concedió una entrevista al periodista Daniel Coronell para que la gente fuera "consciente" de lo que le hizo. "Fue un abogado que me defendió mal, abusó de mi confianza y se quedó con el dinero", lamentó. "Si así va a defender a Colombia, Dios nos libre".
"De la Espriella también asesoró a las Autodefensas Unidas de Colombia [AUC, por sus siglas, la mayor coalición de grupos paramilitares de ultraderecha en el país] durante las negociaciones de paz con el Gobierno de Álvaro Uribe entre 2005 y 2006", añade Lizarazo.
La analista aclara que el candidato ultra "no fue negociador oficial de los acuerdos de desmovilización, sino un actor civil visible vinculado a la Fundación Iniciativas por la Paz (FIPAZ), que participó en actividades de apoyo, difusión y logística para facilitar los diálogos".
De la Espriella explicó a la revista Semana que sólo aceptaba casos que le despertaran interés y vértigo. "La obligación del abogado es defender las causas, independientemente de consideraciones éticas", se justificó. "La parapolítica es un excelente nicho de trabajo, y sentí que no quería quedarme por fuera del proceso más importante de Colombia".
El aspirante ultra, dueño de un emporio dedicado a sectores como el vino, el ron, el textil o los bienes raíces, nunca ha ocupado un cargo electo. Se presenta como un outsider y hace bandera de su hostilidad contra el establishment. Es su principal activo electoral, así canibalizó a la derecha tradicional del Centro Democrático y a su candidata Paloma Valencia.
Y, sin embargo, De la Espriella convive a la perfección con el uribismo. Conoce bien a Uribe, y la propia Valencia, que le acusó de "abrazarse con bandidos", acabó cerrando filas con su campaña y pidiendo el voto para él. Les une su temor a la continuidad del petrismo, encarnado en la figura de Cepeda. No en vano, De la Espriella llegó a decir en público que "destriparía" a los izquierdistas.
Seguidores de Abelardo De La Espriella, tras conocer los resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Barranquilla. Sergio Acero Reuters
"Desde el punto de vista ideológico, Abelardo es una mezcla entre una derecha institucionalista, que centra sus valores en el concepto de la familia y las buenas maneras como principio, y la nueva derecha latinoamericana de corte popular y populista donde se soportan las decisiones en la voluntad del pueblo y en beneficio del mismo", explica el analista Gonzalo Araújo.
El consultor recuerda, en este sentido, que "De la Espriella estuvo plegado durante años a la derecha que representa el Centro Democrático y, en especial, el expresidente Álvaro Uribe, pero optó por una derecha más radical acercándose a Salvación Nacional [el partido que acogió su candidatura]".
Su coalición política es cada vez más amplia, y abarca, según Araújo, "desde el Partido Liberal de origen neoliberal liderado por César y Simón Gaviria hasta la derecha más cristiana del Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (MIRA, por sus siglas) y de Salvación Nacional".
"Los votantes de Abelardo se concentran en el interior del país, especialmente en Antioquia, la región andina central y los Llanos Orientales, y en áreas urbanas de clase media y media alta, donde obtuvo mayor respaldo en los sectores de mayores ingresos", apunta Lizarazo. "Se trata, en gran medida, de habitantes de los principales centros económicos y políticos, caracterizados por mayores capacidades productivas y una presencia estatal relativamente sólida".
"En términos ideológicos —añade la especialista—, su electorado es mayoritariamente conservador, ubicado en la derecha y extrema derecha, y está movilizado por preocupaciones de seguridad, orden público, valores tradicionales y rechazo a agendas progresistas tanto en el ámbito económico como social".
Su leitmotiv: "Acá está tu tigre, que ruge y muerde". Su eslogan: "Firmes por la patria". En los mítines, De la Espriella realiza el saludo militar. Y eso que nunca sirvió en las Fuerzas Armadas. Suele portar chaleco antibalas, y pronuncia sus discursos tras un cristal blindado. Una imagen habitual en un país que sufre la lacra de la violencia política.
De la Espriella es el hombre de Donald Trump. El inquilino de la Casa Blanca le dedicó hasta tres mensajes de apoyo en Truth Social, lo que le convierte en su gran aliado en Colombia. Y eso que siquiera reside allí a tiempo completo. Presume de vivir a medio camino entre Italia y Miami. De hecho, tiene la nacionalidad estadounidense y votó a Trump en las elecciones de noviembre de 2024.
Pero el programa electoral de De la Espriella no sólo encuentra inspiración en el trumpismo; recoge también las recetas más características del presidente salvadoreño Nayib Bukele y del argentino Javier Milei, a las que añade alguna idea de cosecha propia. Es el cóctel perfecto del populismo de extrema derecha latinoamericano.
El 'tenor' De la Espriella, la sorpresa de las elecciones colombianas: grabó dos discos en italiano y versionó 'Volare'Propone 'mano dura' contra el crimen, construir diez megacárceles, sacar a Colombia de la ONU, imponer educación religiosa en los colegios, fumigar 300.000 hectáreas de coca mediante un Plan Colombia 2.0 financiado por Israel y Estados Unidos, y achicar el tamaño del Estado con el despido de más de 600.000 contratistas y funcionarios.
De Bukele también plagió la estética. Barba teñida y siempre bien perfilada, relojes de lujo, gafas de sol de diseñador y trajes a medida. Además, utiliza como arma política la camiseta de la selección de fútbol de Colombia. Otro recurso prestado. En este caso, del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, condenado por golpismo.
Oportunismo o convicción, De la Espriella ha protagonizado cambios drásticos de opinión. Encontró la fe religiosa justo antes de lanzarse a la contienda electoral, y pasó de defender el proceso de paz a denunciar sus consecuencias. "En mi Gobierno no habrá procesos de paz", declaró. "Todo bandido que no se entregue será dado de baja, como lo establece la ley".
"Pasó de participar activamente en un proceso de diálogo político para el desarme y desmovilización de un actor armado hace 20 años —en ese caso, un grupo paramilitar de extrema derecha—, a oponerse radicalmente a la posibilidad de reconciliación y desarme que abrió el Acuerdo Final de paz con las FARC —una guerrilla insurgente de izquierda— en 2016", apunta Lizarazu.
A la especialista de Control Risks le llama la atención "que este apoyo selectivo a la negociación política como alternativa para desescalar el conflicto se pueda deber a preferencias ideológicas personales y no a una visión integral, amplia del país, sus heridas y desafíos".
Si gana, De la Espriella estará en minoría. Sólo tiene cuatro senadores de Salvación Nacional, por lo que tendrá que tejer alianzas con el Centro Democrático de Uribe y otros espacios para sacar adelante su agenda.
Araújo considera que "existe un riesgo de bloqueo si gobierna sólo con la derecha, porque una estrategia de confrontación podría volver inestable la relación con la Cámara". Lizarazu, en cambio, anticipa que "tendrá un fuerte impulso inicial, marcado por una buena favorabilidad y expectativas elevadas frente a su estilo de liderazgo novedoso y su enfoque pragmático orientado a resultados rápidos".
"También se expone a un aumento de la violencia tras el fin de la Paz Total y un giro hacia la militarización, protestas sociales frente a cambios en la política social y una mayor polarización política derivada de choques constantes con la oposición", señala Lizarazu, que percibe "un riesgo serio" por el impacto de "su lenguaje y postura inflamatoria al tildar a la izquierda democrática de su 'único enemigo' y expresar una intención de 'destripar' a ese bloque político".
"En un país con la historia de violencia política que tiene Colombia, alimentar discursos de esa naturaleza desde posiciones de poder no solo es desafortunado sino peligroso", advierte.
Un socialista de la vieja escuela
Iván Cepeda representa a la izquierda institucional. Milita en Pacto Histórico, la coalición que lidera Gustavo Petro y quiere continuar su labor de transformación nacional. Filósofo de formación, su vida ha estado marcada por la persecución política que acosó a su familia y la llevó al exilio.
Finaliza la campaña más polarizada de Colombia: De la Espriella aventaja a Cepeda por 8 puntos en los sondeosEl asesinato de su padre a manos de fuerzas paramilitares en 1994 lo impulsó al activismo político. Fue el episodio que marcó a fuego y sangre el carácter del candidato que hoy lucha por mantener una Colombia de izquierdas.
Iván Cepeda nació en Bogotá en 1962. Es hijo de la activista comunista Yira Castro y del congresista por Unión Patriótica Manuel Cepeda.
Cuando tenía tres años, emigró con su familia a Checoslovaquia, exiliados como consecuencia de la persecución institucional. En una entrevista al periodista colombiano Guillermo Gómez, Cepeda relató que sus padres hablaban en inglés entre ellos para ocultar su origen.
En 1968, las tropas del Pacto de Varsovia entraron en Praga y los Cepeda se refugiaron en Cuba. A principios de los 70, la familia regresó a Colombia.
Con 19 años se disponía a matricularse en Ciencias Económicas, pero su amigo Fabián Acosta lo convenció para regresar a Europa becado por la Universidad San Clemente de Ohrid de Sofía, en Bulgaria. Allí cursó la carrera de Filosofía.
Los dos amigos se unieron a otros colombianos para recorrer Europa buscando trabajos sencillos durante las vacaciones. Acosta relata que llegaron a Creta para trabajar en la vendimia, pero solo consiguieron resistir un par de días.
Iván Cepeda, junto a su padre, Manuel, y su hermana María. Emiliosky, vía X.
En 1987, Cepeda regresó a Colombia. Hijo de revolucionarios y educado en la Europa comunista, rechazó el autoritarismo soviético. Abrazó el modelo de izquierda liberal que representaba el movimiento Alianza Democrática.
Se inició en la docencia como profesor de Filosofía en la Universidad INCCA de Colombia. En 1994, un comando paramilitar asesinó a su padre.
Este episodio decidió su carrera política. Cepeda creó una fundación para investigar el entramado político que había detrás de la violencia institucional causante de la persecución a su familia y la muerte de su padre.
Su activismo contra los crímenes de Estado le obligó a emigrar de nuevo. En el año 2000, tras recibir graves amenazas de muerte, se exilió a Francia. Allí cursó la Maestría en Derecho Internacional Humanitario en la Universidad Católica de Lyon.
Un vecino de Tubará, en el Caribe Colmbiano, posa delante de los carteles de Pacto Histórico, el partido de Iván Cepeda. Charlie Cordero. Reuters.
Regresó a Colombia en 2003 para retomar su lucha contra la violencia institucional. En 2005 creó el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE) con el que pretendía agrupar a los afectados por la represión.
MOVICE se convirtió en un valioso trampolín para proyectar su imagen como activista a favor de los derechos humanos. En 2010 decidió llevar su agenda social a las instituciones estatales y se presentó a las elecciones legislativas.
Resultó elegido representante por Bogotá con el aval del partido Polo Democrático Alternativo. Saltó al Senado en 2014, tras un primer periodo de mucha visibilidad marcado por debates de control político de alto impacto nacional.
Entre 2012 y 2016, Iván Cepeda participó en las conversaciones de paz entre el gobierno colombiano y las FARC en La Habana. Su papel fue el de facilitador político, sirviendo como puente de comunicación desde su función de copresidente de la Comisión de Paz del Congreso.
El senador Iván Cepeda y otros miembros de la Comisión de Paz del Senado visitan Cáceres (Antioquía) para conocer la situación tras los atentados del Clan del Golfo en 2023. @cantarranasur. Paz Total vía Facebook.
Su contribución al proceso de paz fue poner el centro del debate en la justicia y las víctimas y no tanto en el desarme. Fue una figura clave para llevar a las delegaciones de afectados ante los negociadores para plasmar sus necesidades de justicia y reparación.
Pero la acción política más notoria de su carrera fue el enfrentamiento abierto contra la violencia del Estado personalizado en el expresidente Álvaro Uribe. El 17 de septiembre de 2014, el Senado colombiano fue escenario de uno de los debates de control político más tensos de la historia reciente.
Iván Cepeda denunció a Uribe y su entorno como instigador de la violencia paramilitar y el crimen organizado en el departamento de Antioquia, gobernado por Uribe a mediados de los 90. Cepeda presentó las pruebas que sostenía su acusación ante las cámaras de televisión que seguían la comparecencia.
Uribe abandonó la Cámara en mitad del debate y denunció a Cepeda por difamación. Se inició un largo y complejo proceso jurídico que acabó cuatro años más tarde con la absolución de Cepeda y la condena de Uribe por manipulación de testigos.
Aquel enfrentamiento televisado marcó una ruptura definitiva de la política nacional y se convirtió en una rampa de lanzamiento para la carrera del senador Cepeda.
Para quienes no lo conocen, Iván parece una persona reservada, algo distante. Claudia Girón, su exesposa, cuenta la historia de cuando lo conoció: "Era un chico interesante y enigmático", declaró en una entrevista al que fuera secretario de Comunicación, Guillermo Gómez. "Era un buen bailarín", añade.
De eso habla, precisamente, su amigo de juventud y de correrías por Europa Fabián Acosta. Relata en la misma entrevista que solían unirse a los jóvenes cubanos porque eran reuniones de 'filosofía y salsa', donde se hablaba de política y se bailaba buena música caribeña.
El nombre se lo pusieron sus padres en honor a su tío Iván Castro, matemático y profesor universitario. Él cuenta que de pequeño era un chico muy responsable y concienzudo.
Quienes lo conocen bien hablan de que controla sus emociones. Hay un episodio dramático que él mismo describe más como un analista externo que como protagonista.
En 2009, acompañó a una comisión formada por víctimas de la violencia paramilitar o de las FARC que visitaron una cárcel federal en Nueva York. Pretendían convencer a paramilitares y componentes de los cárteles del narco extraditados a EEUU para que colaborasen en el esclarecimiento de episodios violentos de la historia reciente de Colombia.
Cepeda se encontró con Diego Murillo, alias 'Don Berna', uno de los narcotraficantes y jefes paramilitares más poderosos y temidos de Colombia. 'Don Berna' conocía muchos detalles del asesinato de su padre que le reveló en la entrevista.
Danilo Rueda, defensor de derechos humanos y miembro activo en defensa de las víctimas estaba presente. "Iván no mostró en ningún momento sus sentimientos. Solo vi que bajó la cabeza un instante, cuando 'Don Berna' le pidió perdón por la muerte de su padre", relató.
Es un excelente ajedrecista. Además de español, habla búlgaro, francés, inglés, griego y algo de checo. Es fiel seguidor de los programas de cocina.
La senadora María José Pizarro, compañera de lucha por la 'paz total' lo define como madrugador, metódico, extremadamente responsable y organizado. Cuenta que un día le confesó que no quiere tener hijos, pero no explicó sus razones.
Si hay algo que define políticamente a Cepeda es su persistencia. Desde su juventud luchó por denunciar la violencia estatal y no cejó hasta conseguir que en 2011, bajo la presidencia Juan Manuel Santos, el Gobierno colombiano pidiera perdón por la muerte de su padre.
En una audiencia especial, el ministro del Interior Germán Vargas admitió ante el Parlamento colombiano que Manuel Cepeda había sido asesinado por la violencia del Estado y pidió perdón públicamente por ello. Cumplía así una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
HOY ESTARÉ EN POR LA VENTANA A LAS 8:00 pm pic.twitter.com/patWJ9mk3w
— Iván Cepeda Castro (@IvanCepedaCast) June 18, 2026
La constitución colombiana impide la reelección de sus presidentes desde la reforma de 2015. Por eso el actual presidente, Gustavo Petro (Córdoba, Colombia, 1960), no puede presentarse a un nuevo mandato.
Petro y Cepeda se sustentan sobre una misma base ideológica de izquierda: corregir la desigualdad, trabajar para mejorar la vida de los débiles y luchar contra la violencia. En esta cuestión, promueven la negociación y el diálogo.
Este es un punto clave de la campaña de Cepeda: su predecesor irrumpió con el programa 'Paz Total' que ha resultado un fracaso. El candidato, en cambio, se identifica con la paz como carrera política. Se centra menos en el discurso y más en la negociación a favor de las víctimas.
El partido de Petro, Pacto Histórico, gana las elecciones al Senado en Colombia y Uribe vuelve a liderar la oposiciónLo que diferencia profundamente a Cepeda es su estilo: Petro es confrontador, le gusta el cuerpo a cuerpo y practica un juego político personalista. Cepeda es sobrio, deliberativo, cerebral y planificador.
No improvisa. Sigue un plan y su gran fortaleza es la capacidad para trabajar en equipo, para impulsar la fuerza del colectivo a favor de un objetivo a largo plazo.
En una carrera de fondo, con un horizonte a más largo plazo, Cepeda representa una izquierda más dogmática y fundamentada. El problema que tiene es que en frente tiene a 'El Tigre' un candidato explosivo, que juega el factor de su inexperiencia a su favor para conducir a Colombia hacia el club de las repúblicas de derecha populista de América.