El sueño de colonizar la Luna lleva rondando desde que pusimos un pie en ella hace más de cinco décadas. Asentarnos en nuestro satélite plantea innumerables retos; desde cómo conseguir oxígeno, cómo debería ser la comida, hasta por supuesto cuál es el mejor lugar para hacerlo. A esto último ya tenemos respuesta: en cuevas. El problema es que primero hay que explorarlas.
Un nuevo rover. Cuentan en Futurism que un equipo de científicos e investigadores surcoreanos han diseñado un rover especialmente pensado para la exploración de estas cuevas lunares. El trabajo ha sido publicado en Science Robotics, donde se incluye un vídeo mostrando cómo el rover es capaz de moverse por terrenos difíciles, soportar temperaturas extremas y hasta ser lanzado desde un dron sin sufrir daños.
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La clave está en las ruedas. Están formadas por unas láminas de metal ensambladas hasta formar una especie de hélice. Lo peculiar es que las ruedas son blandas y son capaces de modificar su diámetro de 23 hasta 50 centímetros. Esto le facilita mucho superar obstáculos, entrar por huecos más pequeños cuando sea necesario y también amortiguar caídas. Es un diseño muy simple, sin bisagras ni rodamientos o piezas complejas; simplemente se pliegan o despliegan mediante torsión, como si fueran un muelle.
Imagen: Science Robotics
Cuevas lunares. Como decíamos, hay muchos, pero el principal es que las condiciones son extremas. De día, la temperatura puede llegar a 127 ºC y de noche cae hasta -173ºC, inviable. También está el problema de la radiación a largo plazo. Esto es en la superficie, pero hay una buena noticia y es que la Luna tiene una serie de fosas o cuevas donde la temperatura es mucho más estable, en torno a los 17 ºC.
Un túnel lunar. Aún hay más. A mediados de 2024 la NASA descubrió una cueva enorme en el cráter Mare Tranquillitiatis, cerca de la zona donde aterrizó la misión Apolo 11 en 1969. Se calcula que la cueva (en realidad es un tubo de lava mide unos 45 metros de ancho y alcanza hasta 80 metros de largo, y además el suelo es bastante plano, por lo que colocar un asentamiento en su interior podría ser viable. De momento esta cueva no ha sido explorada, aunque ya se han planteado soluciones para hacerlo.
Programa Artemis. El regreso a la Luna es uno de los proyectos espaciales más importantes que hay en marcha actualmente. Artemis no sólo plantea volver a pisar nuestro satélite, sino establecer nuestra presencia en él. La primera misión no tripulada fue lanzada en 2022 y el plan es que Artemis II despegue en febrero de 2026. Artemis III será la primera misión tripulada, aunque para esto aún podrían faltar varios años.
Imagen | Kaist
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La noticia
Colonizar la Luna implica vivir en sus cuevas: Corea del Sur ha diseñado un rover con ruedas que cambian de tamaño para explorarlas
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Amparo Babiloni
.
Colonizar la Luna implica vivir en sus cuevas: Corea del Sur ha diseñado un rover con ruedas que cambian de tamaño para explorarlas
Las cuevas lunares se presentan como la opción más viable para instalar un asentamiento
Este rover plantea una solución ingeniosa para poder entrar en ellas
El sueño de colonizar la Luna lleva rondando desde que pusimos un pie en ella hace más de cinco décadas. Asentarnos en nuestro satélite plantea innumerables retos; desde cómo conseguir oxígeno, cómo debería ser la comida, hasta por supuesto cuál es el mejor lugar para hacerlo. A esto último ya tenemos respuesta: en cuevas. El problema es que primero hay que explorarlas.
Un nuevo rover. Cuentan en Futurism que un equipo de científicos e investigadores surcoreanos han diseñado un rover especialmente pensado para la exploración de estas cuevas lunares. El trabajo ha sido publicado en Science Robotics, donde se incluye un vídeo mostrando cómo el rover es capaz de moverse por terrenos difíciles, soportar temperaturas extremas y hasta ser lanzado desde un dron sin sufrir daños.
La clave está en las ruedas. Están formadas por unas láminas de metal ensambladas hasta formar una especie de hélice. Lo peculiar es que las ruedas son blandas y son capaces de modificar su diámetro de 23 hasta 50 centímetros. Esto le facilita mucho superar obstáculos, entrar por huecos más pequeños cuando sea necesario y también amortiguar caídas. Es un diseño muy simple, sin bisagras ni rodamientos o piezas complejas; simplemente se pliegan o despliegan mediante torsión, como si fueran un muelle.
Cuevas lunares. Como decíamos, hay muchos, pero el principal es que las condiciones son extremas. De día, la temperatura puede llegar a 127 ºC y de noche cae hasta -173ºC, inviable. También está el problema de la radiación a largo plazo. Esto es en la superficie, pero hay una buena noticia y es que la Luna tiene una serie de fosas o cuevas donde la temperatura es mucho más estable, en torno a los 17 ºC.
Un túnel lunar. Aún hay más. A mediados de 2024 la NASA descubrió una cueva enorme en el cráter Mare Tranquillitiatis, cerca de la zona donde aterrizó la misión Apolo 11 en 1969. Se calcula que la cueva (en realidad es un tubo de lava mide unos 45 metros de ancho y alcanza hasta 80 metros de largo, y además el suelo es bastante plano, por lo que colocar un asentamiento en su interior podría ser viable. De momento esta cueva no ha sido explorada, aunque ya se han planteado soluciones para hacerlo.
Programa Artemis. El regreso a la Luna es uno de los proyectos espaciales más importantes que hay en marcha actualmente. Artemis no sólo plantea volver a pisar nuestro satélite, sino establecer nuestra presencia en él. La primera misión no tripulada fue lanzada en 2022 y el plan es que Artemis II despegue en febrero de 2026. Artemis III será la primera misión tripulada, aunque para esto aún podrían faltar varios años.