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Con la IA no basta: la inteligencia organizativa rediseñará su trabajo

Con la IA no basta: la inteligencia organizativa rediseñará su trabajo
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La inteligencia artificial entra en su segunda etapa, la carrera por rediseñar el trabajo. El éxito ya no depende de la productividad individual, sino de conseguir la transformación de la organización entera. Leer
Desarrollo de CarreraCon la IA no basta: la inteligencia organizativa rediseñará su trabajo
  • EXPANSIÓN
Actualizado 3 JUN. 2026 - 16:08

La inteligencia artificial entra en su segunda etapa, la carrera por rediseñar el trabajo. El éxito ya no depende de la productividad individual, sino de conseguir la transformación de la organización entera.

Ahorrar tiempo no basta. Tener herramientas de IA no es suficiente. Hacer pilotos no lo es todo... La nueva ventaja competitiva estará en convertir inteligencia artificial en inteligencia organizativa: saber qué hay que automatizar, qué se debe rediseñar, en qué nos debemos formar, qué hay que gobernar y qué capacidades humanas deben volverse más valiosas precisamente porque la IA ya está en todas partes.

Este es el enfoque más novedoso del reciente estudio de Boston Consulting Group BCG AI at Work 2026, cuyo título funciona casi como una advertencia estratégica: Strategy matters more than tools: la ventaja ya no está en disponer de más tecnología, sino en tener una dirección clara para organizar la empresa alrededor de ella.

De alguna manera, la IA entra en su segunda edad. La primera ola de inteligencia artificial en la empresa fue una carrera por probar herramientas; la segunda será una carrera por rediseñar el trabajo. La diferencia entre ambas es enorme. En la primera bastaba con acceso, curiosidad y casos de uso. En la segunda harán falta estrategia, gobierno, medición, formación, nuevos roles, liderazgo visible y una respuesta honesta a una pregunta difícil: qué debe seguir haciendo el ser humano cuando la máquina ya puede hacer una parte creciente de la ejecución.

Según BCG, el 74% de los empleados de primera línea -trabajadores de oficina sin responsabilidades directivas- ya se considera usuario habitual de la IA. Los managers alcanzan el 88% y los líderes, el 93%. La barrera que mantenía la IA en capas altas o especializadas de la organización empieza a romperse.

La paradoja de la IA

Pero esa democratización crea una paradoja: la IA se usa más que nunca, aunque muchas empresas todavía no saben qué hacer con lo que libera. BCG calcula que el 42% de los empleados de primera línea que usan la IA regularmente ahorra al menos una jornada laboral por semana, pero el 66% recibe poca o ninguna orientación sobre cómo reinvertir ese tiempo. La pregunta decisiva ya no es cuánto tiempo ahorra la inteligencia artificial, sino quién decide a qué se dedica esa nueva capacidad.

Esto encaja con otros diagnósticos similares, como el de El estado de la IA de McKinsey, que concluye que "las empresas que sacan valor de la IA no sólo prueban herramientas: reorganizan procesos, talento y tecnología para convertir casos aislados en impacto real y sostenido".

La diferencia entre usar la IA y transformarse con inteligencia artificial aparece con nitidez en la taxonomía de BCG: Deploy -desplegar herramientas para productividad individual-; Reshape -rediseñar procesos de extremo a extremo-; e Invent -crear nuevos productos, servicios o modelos de negocio-.

Según BCG, las iniciativas de Invent casi se han duplicado en un año, del 22% al 42%, lo que indica que una parte de las empresas ya no ve la IA sólo como palanca de eficiencia, sino como infraestructura de crecimiento.

Esto tiene que ver con lo que el Work Trend Index 2025 de Microsoft denomina Frontier Firm: una organización construida sobre inteligencia bajo demanda, equipos híbridos de humanos y agentes, y una nueva función para todos los empleados, la de agent boss.

Cambio de arquitectura

La consecuencia es que la IA no está simplemente automatizando tareas; está cambiando la arquitectura de los puestos. BCG muestra que el 72% de los encuestados cree que las expectativas de habilidades de su rol han cambiado, el 67% afirma que la IA ha asumido tareas simples y ha dejado a las personas trabajo más complejo, y el 47% dice que su función se ha desplazado hacia gestionar y dirigir inteligencia artificial. El trabajador deja de ser sólo ejecutor y se convierte en supervisor, editor, verificador, diseñador de instrucciones y responsable de decisiones más exigentes.

Esta evolución explica por qué el debate sobre productividad resulta incompleto si se reduce a "hacer más rápido lo mismo".

Brecha de habilidades

La brecha de habilidades es el gran cuello de botella. BCG señala que el 88% de los encuestados cree que necesitará un upskilling relevante en los próximos cinco años, pero sólo el 36% se siente adecuadamente formado. El Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum ya concluía que "los cambios tecnológicos, demográficos y económicos transformarán las habilidades requeridas entre 2025 y 2030, y los empleadores consideran las brechas de habilidades como una barrera para la transformación".

El problema es que muchas compañías siguen tratando la formación como un complemento, no como parte del rediseño del trabajo. Accenture, en su investigación sobre Talent Reinventors, sostiene que las organizaciones más avanzadas no separan aprendizaje, tecnología y operación: rediseñan el trabajo y la fuerza laboral alrededor de objetivos compartidos, usando datos e IA para identificar qué tareas importan, qué habilidades serán necesarias y cómo pueden elevarse mutuamente personas y tecnología.

Ahí aparece una de las ideas más novedosas del estudio de BCG: la IA puede hacer el trabajo más satisfactorio y más duro al mismo tiempo. El informe habla de la joy paradox: el 67% de los usuarios habituales disfruta más del trabajo desde que usa inteligencia artificial, pero el 41% declara mayor carga mental.

Nueva responsabilidad

La razón es que la IA elimina fricciones, pero añade nuevas responsabilidades: revisar resultados, detectar errores, corregir alucinaciones, decidir cuándo confiar y demostrar valor humano en un entorno donde parte de la ejecución se automatiza.

Esa paradoja también desmonta una dicotomía habitual: eficiencia empresarial frente a bienestar del empleado. BCG sostiene que las compañías que más valor capturan son también aquellas en las que los empleados reportan mayor satisfacción, siempre que existan claridad estratégica, medición, coherencia entre discurso y acción, participación en el rediseño y reconocimiento de la adopción de IA.

Accenture llega a una conclusión parecida al afirmar que los Talent Reinventors fortalecen la cultura, la experiencia del empleado y la adaptabilidad de la fuerza laboral cuando hacen de la inteligencia artificial una transformación centrada en las personas.

Para BCG, "la claridad estratégica pesa más que el acceso a herramientas. Los empleados con estrategia clara pero acceso limitado a herramientas reportan más impacto que quienes tienen muchas herramientas pero poca dirección". En otras palabras: una empresa puede comprar software, abrir sandboxes y lanzar pilotos, pero si no define prioridades, reglas, métricas y responsabilidades, la tecnología apenas cambia el resultado.

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Fuente original: Leer en Expansión
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