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Condenado a más de 17 años de cárcel 'El Mauri' por secuestrar y torturar a un hombre

Condenado a más de 17 años de cárcel 'El Mauri' por secuestrar y torturar a un hombre
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La Audiencia de Valencia considera probado que el hermano de Antonio Anglés y otros cinco acusados tendieron una emboscada a la víctima en Montserrat para exigirle 200.000 euros
Condenado a más de 17 años de cárcel 'El Mauri' por secuestrar y torturar a un hombre

La Audiencia de Valencia considera probado que el hermano de Antonio Anglés y otros cinco acusados tendieron una emboscada a la víctima en Montserrat para exigirle 200.000 euros

Regala esta noticia Añádenos en Google Mauri Anglés, que ahora se llama Joaquín Martins, junto a dos de los acusados en el juicio por el secuestro de un hombre. (M. Moreno)

Ignacio Cabanes

Valencia

23/09/2026 a las 00:55h.

Joaquín Martins, más conocido «El Mauri» aunque haya renunciado a un apellido estigmatizado por el triple crimen de las niñas de Alcàsser, ha sido ... condenado a 17 años y nueve meses de cárcel junto a otros cinco acusados

A los seis principales acusados se les condena a cuatro años de cárcel por el delito de detención ilegal, con las agravantes de alevosía y disfraz, cinco años por el delito de lesiones, dos más por las amenazas, cinco por el robo con violencia y un año y nueve meses por los daños tras haber quemado el vehículo de la víctima para deshacerse de las pruebas. Un séptimo acusado, el único que reconoció los hechos, es condenado a solo seis meses por un delito de receptación al saber la procedencia ilícita del vehículo.

Del único delito que se han librado los procesados, y del cual quedan absueltos, es de la pertenencia a organización criminal, al no haberse acreditado con suficiente certeza la existencia de una estructura criminal organizada con permanencia en el tiempo más allá del concierto puntual para cometer dicho secuestro.

Según los hechos declarados probados, los seis acusados, entre ellos el hermano de Antonio Anglés, se pusieron de acuerdo junto con terceras personas no identificadas para capturar a Francisco Q., e idearon la forma de hacerlo, realizando seguimientos previos y sin dudar en usar la violencia.

Le dieron latigazos con cadenas, le causaron cortes en un dedo y en una oreja con unas tenazas y le quemaron con brasas

Empleando dos furgonetas previamente sustraídas (una Citroën Jumper y una Peugeot Boxer), le tendieron una emboscada a su víctima, cortándole el paso al BMW X5 que conducía este en un camino rural hacia la urbanización Virgen de Montserrat.

Aunque no se les condena por torturas como tal, sí que queda acreditado que, tras desnudarlo y maniatarlo en el interior de una furgoneta, lo llevaron a una cuadra de Catarroja, donde sometieron a la víctima a continuas palizas, latigazos con cadenas, cortes en un dedo y en una oreja con unas tenazas. Además le causaron una puñalada con una navaja en el muslo y le provocaron quemaduras con brasas en la espalda.

La coartada

Joaquín Martins, nombre que utiliza en la actualidad 'El Mauri', siempre ha defendido su inocencia y alegó como coartada que la tarde y noche del 29 de noviembre de 2021 había estado en una bolera y después en la discoteca 'Kché' de Valencia, donde junto a otro acusado, presenciaron una pelea con un apuñalado. No obstante, la sentencia tumba la misma al detectar un error en la hora del citado enfrentamiento. Así el tribunal esgrime que la defensa «intentó aprovecharse de un error tipográfico en un auto judicial de otro juzgado», el cual indicaba erróneamente que la pelea en la discoteca había sido a las cinco de la tarde de ese 29 de noviembre. Lo cual es imposible, ya que los propios testigos que vinieron a refrendar la coartada reconocieron que la discoteca abría a medianoche y que el incidente fue de madrugada. Y además fue la pelea fue la madrugada del día anterior.

Así, la sentencia condenatoria contra este miembro de la familia Anglés se basa en que ha quedado acreditado que Mauri utilizaba dos teléfonos móviles de forma alterna, encendiendo uno y apagando el otro como medida de seguridad para no ser rastreado. Uno era su teléfono habitual, con su foto en el perfil de WhatsApp, y el otro fue adquirido con una identidad falsa.

Dicho número, que los investigadores le atribuyen, se activó, según los repetidores telefónicos, en el lugar exacto donde abordaron a la víctima y, posteriormente, en la cuadra de Catarroja durante las horas en las que el secuestrado estaba siendo torturado. De igual modo, el rastreo de este teléfono demostró que, a las 23.52 horas de la noche del secuestro, llamó a un servicio de Radio Taxi desde Torrent, a 1,9 kilómetros del lugar donde los secuestradores acababan de calcinar el coche de la víctima.

Asimismo, Mauri utilizaba habitualmente un BMW X5 registrado a nombre de su hermano (quien no tenía carnet de conducir). Y dicho vehículo fue visto por la víctima merodeando y vigilando sus movimientos horas antes del asalto en Albal. Por último, el propio Mauri subió un vídeo a sus redes sociales celebrando la Nochevieja de 2022 en una fiesta en el interior de la misma cuadra de Catarroja donde retuvieron y torturaron a la víctima.

Denegada la nulidad de la baliza

La Sala rechazó todas las peticiones de nulidad formuladas por las defensas sobre la baliza GPS instalada en una de las furgonetas utilizadas en el secuestro, y los traslados de actuaciones entre los juzgados de Carlet y Picassent, concluyendo que la investigación se realizó con pleno control judicial y sin generar indefensión a sus clientes.

Hechos probados

Los hechos ocurrieron la tarde del 29 de noviembre de 2021, cuando los procesados se dirigieron con ambas furgonetas por la CV 415, y se apostaron sobre las 18.27 horas en el punto del Camí Canyada de Roquet por donde iba a pasar Francisco Q., que se dirigía a la urbanización Virgen de Montserrat, donde residía. A las 18.45 horas la víctima se percató de la presencia de la furgoneta Boxer de color blanco parada de cara al camino, y poco después al llegar a un tramo curvo los procesados le cortaron el paso con la furgoneta negra Jumper por delante, sin que el conductor asaltado pudiera realizar marcha atrás porque la furgoneta Boxer se lo impidió colocándose en la parte posterior de su vehículo.

De ambas furgonetas bajaron un total de cinco o seis personas, con ropas oscuras, pasamontañas en la cabeza y guantes, y se dirigieron a la víctima apuntándole con dos armas de fuego que no han sido intervenidas, y gritándole que saliera del vehículo. Uno de ellos fracturó el cristal de una ventanilla de la puerta del conductor y obligó a Francisco a salir del vehículo a la fuerza, e inmediatamente al menos seis ocupantes de las furgonetas salieron y procedieron a golpearle por todo el cuerpo, dándole con la culata de un arma, que le causó una herida sangrante.

Los acusados introdujeron violentamente en la parte trasera de la furgoneta blanca a su víctima. En la parte posterior de la misma subieron con él dos de los asaltantes y le esposaron.

Sobre las 19.17 horas llegaron a una parcela de Catarroja, propiedad de la pareja sentimental de uno de los condenados. Sin sacarlo de la furgoneta, engrilletado y herido, le arrancaron la ropa y le quitaron todas sus pertenencias dejándole desnudo. En esta situación lo mantuvieron dentro de la furgoneta durante varias horas, en las que le golpearon de forma reiterada por todo el cuerpo exigiéndole la entrega de 200.000 euros como condición para soltarlo.

Como el secuestrado les decía que no tenía dicha cantidad de dinero, los dos que estaban con él en la furgoneta salían unos minutos y volvían a entrar y le seguían pegando, aunque fueron rebajando el importe que solicitaban. La sentencia describe que le dieron latigazos, mientras le amedrentaban diciéndole que sabían que llevaba a su hijo a un colegio privado, amenazando con «secuestrar y causar males» a su hijo y a su mujer. También le dijeron que le iban a cortar un dedo y con unas tenazas le hicieron un corte en un dedo y en la oreja y le clavaron una navaja en el muslo.

Aunque el agredido seguía insistiendo en que no disponía de dicha cantidad, les dijo que tenía 2.000 euros en efectivo en casa y que se los podía entregar, pero los procesados no cesaban de golpearle y amedrentarle con lo que le iban a hacer a su familia. Incluso le quemaron con brasas y tras quedar semiinconsciente, le tiraron un líquido para ver si reaccionaba.

Convencidos de que no iban a obtener dinero alguno, los procesados acordaron liberar a Francisco y a las 21.37 horas lo llevaron hasta una urbanización, situada en la carretera de Santa Ana, en Paiporta. Donde lo abandonaron desnudo y con las manos atadas a la espalda con bridas. Antes de marcharse lo rociaron con un extintor para eliminar cualquier posible vestigio que los implicara. Minutos después, sobre las 21.51 horas fue localizado por un testigo y socorrido por la Guardia Civil. Su pesadilla había terminado.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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