Catorce años después de que desapareciera uno de los boletos de lotería más famosos de España, la Justicia ha puesto nombre al responsable del engaño. La Audiencia Provincial de A Coruña ha condenado a tres años y seis meses de prisión al lotero Manuel Reija por quedarse con una Primitiva premiada con 4,7 millones de euros y ocultar al cliente que era el legítimo ganador.
La sentencia, dictada por la sección segunda de la Audiencia y hecha pública este jueves, considera probado que el acusado cometió un delito de estafa agravada, con la atenuante de dilaciones indebidas, al hacer creer al apostante que su boleto no estaba premiado para quedarse posteriormente con él e intentar cobrar el premio.
Los magistrados concluyen que el lotero actuó "con ánimo de lucro" y que creó deliberadamente "una falsa certeza en la víctima sobre la inexistencia del premio", aprovechándose de la confianza que genera un profesional encargado de comprobar los resguardos. Según recoge el fallo, tras revisar varios boletos presentados por el cliente, detectó que uno de ellos estaba agraciado con 4.722.337 euros y optó por ocultárselo.
La Audiencia sostiene que el acusado urdió entonces "una estrategia de engaño" para apropiarse del boleto y rechaza que se tratara de una apropiación indebida. A juicio del tribunal, la conducta encaja mejor en el delito de estafa porque el elemento clave fue precisamente el engaño utilizado para convencer al jugador de que no había obtenido ningún premio.
Además de la pena de prisión, Reija queda inhabilitado durante el tiempo de la condena para ejercer cualquier actividad relacionada con Loterías y Apuestas del Estado. También deberá abonar de forma conjunta y solidaria con la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (SELAE) los 4,7 millones de euros correspondientes al premio.
Un caso convertido en fenómeno nacional
La historia se remonta al verano de 2012, cuando un boleto sellado en una administración del Carrefour de A Coruña resultó agraciado con casi cinco millones de euros. Días después apareció supuestamente "olvidado" en otra administración de la ciudad regentada por Manuel Reija, quien aseguró haberlo encontrado sobre el mostrador.
La aparición del resguardo desencadenó una de las investigaciones más insólitas de la historia reciente de las loterías españolas. Más de 330 personas llegaron a reclamar la titularidad del boleto, mientras el premio permanecía bloqueado y custodiado por Loterías. El caso acabó inspirando incluso una docuserie de HBO.
La investigación policial logró reconstruir años después el recorrido de las apuestas mediante los registros de las terminales de validación. Ese análisis permitió concluir que el ganador había presentado varios boletos para su comprobación y que el lotero sí tuvo contacto directo con él cuando revisó el resguardo premiado, desmontando así la versión del supuesto hallazgo casual.
Los agentes acabaron identificando como propietario del boleto a José Luis Alonso, un jubilado coruñés fallecido en 2014 que nunca llegó a saber que era millonario. La sentencia establece que el dinero deberá integrarse ahora en su herencia para ser distribuido conforme a sus disposiciones testamentarias.
Absuelto el hermano
La resolución absuelve, sin embargo, a Miguel Reija, hermano del condenado y entonces delegado provincial de Loterías en A Coruña, que estaba acusado de encubrimiento y blanqueo de capitales.
La Audiencia considera que no existe prueba suficiente de una actuación concertada entre ambos hermanos ni de que tuviera conocimiento del supuesto fraude. Los jueces destacan que comunicó la existencia del boleto a la dirección de Loterías y que terminó entregándolo a la SELAE, perdiendo cualquier control sobre él.
La sentencia no es firme y podrá ser recurrida ante el Tribunal Supremo.