La resolución también condena al jefe de la sala de máquinas a dos años y seis meses de prisión
Regala esta noticia Añádenos en Google Coronas de flores llegan a uno de los actos de recuerdo a los fallecidos. (Jesús Signes)Manuel García
Valencia
25/05/2026 Actualizado a las 12:12h.Hablaban de justicia y nunca de venganza. En sus palabras nunca había un deseo irracional y vengativo, sino que solo querían que la justicia actuara ... y que una negligencia que costó cuatro vidas y pudo haber costado alguna más, no quedara impune.
tragedia que afectó a varias familias valencianas, la justicia se ha pronunciado y ha condenado con tres años y medio de cárcel al capitán del barco por la negligencia mortal.La corte halló culpables del delito de negligencia tanto al capitán, de 56 años, como al jefe de la sala de máquinas, de 22, a quien condenó a dos años y seis meses de prisión. Según la investigación policial, el capitán no controlaba el timón en el momento del accidente, sino el jefe de máquinas, quien no contaba con la licencia adecuada.
Los investigadores sostenían que el primero no se encontraba a los mandos del barco en el momento del siniestro, cuando quien estaba realmente al timón era el jefe de máquinas, sin licencia para este tipo de trabajo. La Fiscalía pedía para ellos cuatro años y medio de cárcel por negligencia con resultado de muerte.
«El capitán delegó la autoridad de navegación a otra persona. Sin embargo, la responsabilidad sigue siendo suya (...) El capitán está obligado a prevenir o anticipar un riesgo o peligro, no solo a responder ante la situación», han expuesto los magistrados durante la lectura de la sentencia.
Cabe recordar que las víctimas por esta tragedia fueron Fernando Martín, exfutbolista y entrenador del equipo femenino B del Valencia C. F. y su hijo Mateo, de 9 años y fruto de una relación anterior. También fallecieron Lía, de 12, y Quique, de 10, ambos hijos de la actual mujer de Fernando, la superviviente Andrea Ortuño, y su anterior compañero sentimental. A diferencia de los tres primeros, el cuerpo de Quique no pudo ser recuperado tras los costosos rastreos que siguieron al hundimiento en las peligrosas aguas del Parque Nacional de Komodo.
El pasado jueves 12 de marzo se produjo la lectura de cargos contra el capitán, de 56 años, y el jefe de la sala de máquinas, de 22. Ambos estaban acusados de negligencia con resultado mortal.
Ambos fueron detenidos a principios de marzo por la Policía de la zona de Manggarai Occidental (distrito en el oeste de la isla de Flores donde ocurrió el accidente). Según la investigación, que concluyó tras interrogatorios a 18 testigos, el capitán no se encontraba a los mandos del barco en el momento del desgraciado accidente y había cedido su control al jefe de máquinas.
Sin permisos para tomar el mando
Pero todavía hay más. Este tripulante carecía de los permisos legales para tomar el mando de la nave y «aceptó el trabajo sin tener en cuenta su cargo», tal y como apuntó en su momento el jefe de Relaciones Públicas de la Policía de Manggarai Occidental, Fransiskus Jelahu.
El máximo que contempla la ley para este tipo de delitos en el país era de cinco años de cárcel y la Fiscalía del país asiático (no se permite acusación particular) ha pedido cuatro años y medio para cada uno de los sospechosos. En la legislación del país, la petición de pena no es acumulativa por cada una de las víctimas, sino que se aplica de manera general al hecho juzgado.
El 31 de marzo se produjo la declaración de Andrea como testigo y superviviente junto a su hija Mar, de 7 años. Ambas se salvaron al encontrarse en un camarote más elevado del que pudieron saltar a tiempo antes del rápido hundimiento. Los otros miembros de la familia descansaban abajo y quedaron atrapados.
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