Stellantis, Wayve y Uber están colaborando para desarrollar e implantar servicios de movilidad sin conductor
Regala esta noticia Añádenos en Google La conducción autónoma ya está presente en las calles gracias a los asistentes de conducción ADAs.Madrid
19/06/2026 a las 07:28h.El coche autónomo ya no es una promesa de ciencia ficción ni un experimento confinado a un circuito cerrado. La industria de la automoción y ... la tecnología aplicada a la movilidad aceleran la llegada de los vehículos sin conductor a las calles de todo el mundo.
Esta colaboración marca un antes y un después en el sector. Hasta ahora, la viabilidad comercial de los vehículos autoguiados se enfrentaba al dilema de cómo escalar la tecnología sin incurrir en costes astronómicos.
La respuesta del mercado ha sido clara al valorar que la unión de tres líderes sectoriales que aportan, de forma complementaria, el vehículo, el «cerebro» y la red de distribución.
(Stellantis)Stellantis, Wayve y Uber se asocian para ampliar el despliegue de robotaxis a nivel mundial
El hardware y la fabricación (Stellantis): El consorcio automotriz (que engloba a marcas como Fiat, Peugeot, Jeep o Maserati) se encargará de diseñar y fabricar a gran escala vehículos basados en sus nuevas plataformas L4-Ready Platforms. Estos coches integrarán de fábrica un robusto conjunto de sensores y sistemas de seguridad redundantes indispensables para aguantar las severas condiciones del transporte de alta utilización sin conductor.
El cerebro artificial (Wayve): La tecnológica aporta su avanzado AI Driver, un software basado en un enfoque de IA de extremo a extremo (end-to-end). A diferencia de otros sistemas del mercado, la tecnología de Wayve no depende de una costosa y rígida cartografía ciudad por ciudad. Su IA es capaz de adaptarse de forma autónoma a diferentes regiones y normativas, lo que reduce drásticamente los costes de expansión.
La red de clientes (Uber): Una vez fabricados y automatizados, los robotaxis se desplegarán directamente en la red global de Uber. El usuario final podrá pedir un viaje autónomo de la misma forma en que solicita un trayecto hoy en día desde su aplicación móvil.
El despliegue inicial comenzará a explorar flotas comerciales en ciudades de Europa, América del Norte y más allá , apoyándose en pruebas que Wayve y Uber ya están ejecutando de manera conjunta en metrópolis tan complejas como Londres y Tokio.
Para que un robotaxi de Nivel 4 pueda operar de forma segura por el centro de Madrid, París o Nueva York, su ordenador de a bordo debe enfrentarse al entorno operativo más complejo jamás diseñado para una máquina: el tráfico urbano.
(Hyundai)¿Cómo ve, piensa y decide el coche autónomo?
Para que un vehículo autónomo o robotaxi de Nivel 4 pueda operar de forma segura por el centro de Madrid, París o Nueva York, su ordenador de a bordo debe enfrentarse al entorno operativo más complejo jamás diseñado para una máquina: el tráfico urbano.
El flujo de información se gestiona prácticamente en tiempo real a través de tres actividades cooperativas:
1. Percepción: Ojos digitales y procesamiento del lenguaje visual. El vehículo recoge un aluvión de datos por segundo mediante cámaras, radares y sensores LiDAR. Para clasificar y etiquetar los objetos (distinguir a un peatón de una señal o un perro de un bolardo), utiliza algoritmos de Redes Neuronales Convolucionales (CNN). Sin embargo, el verdadero salto cuántico actual viene de la mano de las Redes Neuronales Transformadoras (TNN). Sí, la misma arquitectura tecnológica en la que se basan modelos de lenguaje como ChatGPT. Estas redes se encargan de la «segmentación semántica»: comprender el contexto global. Son las que permiten, por ejemplo, transformar la imagen bidimensional de las cámaras en una vista aérea en 3D (a vista de pájaro) para calcular la escala exacta y la distancia de todo lo que rodea al coche.
2. Predicción: Anticiparse al comportamiento humano. Saber qué hay alrededor no basta; el coche necesita saber qué va a pasar después. Los algoritmos TNN analizan el movimiento, dirección y velocidad de cada actor vial. El sistema evalúa y recalcula la ruta prevista de cada objeto 10 veces por segundo. Así, es capaz de recordar dónde está un peatón en la acera y calcular las probabilidades matemáticas de que este decida bajarse de la calzada imprevistamente.
3. Planificación: Tomar la decisión legal y segura. Una vez percibido el entorno y predicho el movimiento, el sistema de planificación toma el control ejecutivo. Decide qué carril ocupar, a qué velocidad circular, cuándo frenar o acelerar, y transmite las órdenes precisas a la dirección, motor y frenos. La computadora verifica la ubicación exacta del vehículo varias veces por segundo para garantizar una ejecución milimétrica.
Compañías especialistas en el sector del cristal del automóvil, como Carglass, advierten de que la llegada de la autonomía total elevará al extremo la importancia de elementos que antes considerábamos puramente analógicos, como el parabrisas.
Gran parte de los sensores y cámaras esenciales de percepción van instalados sobre el cristal delantero. En caso de rotura y sustitución del parabrisas, una recalibración milimétrica de las cámaras ya no será solo una recomendación de seguridad para los sistemas de asistencia ADAS actuales ; será una condición obligatoria para que el coche pueda, literalmente, seguir conduciendo.
Una desviación imperceptible al ojo humano puede provocar un mal cálculo de distancias de la IA, lo que podría traducirse en una colisión. El taller del futuro inmediato requerirá un nivel de especialización tecnológica idéntico al del propio fabricante.
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