A la última
Conexión emocionalPor supuesto que la emoción es parte de la política, pero no puede convertirse en el único criterio que nos lleve a decidir a quién votamos
Regala esta noticia Añádenos en Google Friedrich Merz, canciller de Alemania. (Liesa Johannssen / Reuters) 09/09/2026 a las 00:04h.Tras la victoria de la ultraderecha en ... ante los resultados catastróficos de su formación, que ha pasado de tener 40 escaños a 15. Es el «¡Qué hostia! ¡Qué hostia!» de Rita Barberá después de las elecciones de 2015, pero dicho en alemán.
Cierto es que la democracia es una trabajera. Exige algo bastante más laborioso que sentir. Exige pensar, escuchar, comparar, aceptar que quizá el contrario tenga razón en algo. Pero eso se acabó hace tiempo. Ahora solo somos yonquis emocionales a los que nos chutan la dosis de indignación prescrita por el último sondeo. Porque la indignación conecta. El miedo conecta. El odio conecta. Y si hay una pregunta en el aire, la respuesta siempre es la misma: el culpable es el otro. Por supuesto que la emoción es parte de la política, pero no puede convertirse en el único criterio que nos lleve a decidir a quién votamos. Entre otras cosas, porque es posible conectar emocionalmente con un extraño en un tren y acabar matando a alguien. Ya lo escribió Patricia Highsmith. En esas estamos.
comentarios Reportar un error