Una decena de vecinos desayuna frente al alféizar del Bar Ourense. Conocen de sobra la presa de Baños de Cerrato, en Palencia, donde fallecieron ahogadas dos mujeres al intentar salvar a un niño de cinco años, hijo de una de ellas. "El acceso es fácil, pero si no conoces la zona no lo encuentras", comentan dos vecinos de la localidad a este diario. Aunque la camarera del local asegura que los habitantes van antes al río "porque la presa está llena de palos", los hombres que degustan el café de la mañana sí reconocen que a veces va la gente a bañarse, "sobre todo pescadores, que están allí".
"Pero eso no es un lugar de recreo; es de peligro", apunta el propietario del taller que colinda con uno de los dos tanatorios de la localidad. Están cerrados: los cuerpos han sido trasladados a Palencia capital, de donde provenían las fallecidas, de 32 y 52 años, madre y abuela del crío, que este domingo cumplirá seis años. La familia, de origen peruano, acudió a pasar el día a la presa, según informan a EL MUNDO fuentes que estuvieron presentes en la intervención.
"La presa la construyó Cementos Hontoria para limpiar aguas, hay mucha suciedad de la fábrica y una succionadora para limpiarla. Bañarse ahí es una irresponsabilidad", aduce el vecino del taller. Según el relato que el tío del niño, presente durante el suceso, hizo al equipo de bomberos que acudió al rescate, el crío estaría jugando con una tabla cuando cayó al agua y la corriente le impidió salir a nado. Su madre y su abuela se habrían metido en el agua para socorrerle, logrando volver a subirlo a la tabla, pero quedando atrapadas en la corriente.
Los bomberos de Baños puntúan que las fallecidas no se ahogaron en la presa, sino en la pesquera. "Hay un salto de agua y en la parte de abajo, en la pesquera, se forman remolinos para liberar el agua", explican.
Los ecos de la maquinaria que hace funcionar el embalse reproducen la desgracia acontecida el domingo. Todavía queda sobre la explanada que precede a la orilla de la pesquera una toalla con dibujos de cómic y una silla de plástico topo rodeada de bolsas de supermercado que desvelan el tránsito por la zona. El agua estanca de la orilla, donde las truchas saltan, contrasta con la fuerte corriente que empuja el agua y la aleja del dique.
Los hechos se conocieron ayer sobre las 18.30 horas, cuando el servicio de emergencias 112 de Castilla y León recibió una llamada alertando de que un menor se estaba ahogando. Según detallan fuentes cercanas a la investigación, el menor fue localizado y rescatado por unos pescadores junto al tronco de un árbol, en las inmediaciones de donde se encontraba su madre, para posteriormente ser trasladado consciente al Hospital Río Carrión de Palencia para su valoración médica. Junto a estas tres personas, también se encontraba el tío del menor que fue evacuado al mismo centro hospitalario en un fuerte estado de nerviosismo.